UN 脕NGEL

Fideo Di Mar铆a marc贸 un lindo gol en el cl谩sico de Rosario entre Newell's y Central y luego sali贸 lesionado

Cuando el cl谩sico de Rosario estaba empatado sin goles, debi贸 aparecer Fideo para romper con todo y descolocar a los infartados hinchas Rojinegros. El ex Selecci贸n Argentina volvi贸 a hacerse due帽o de los flashes en el partido por excelencia de Santa Fe.

Ignacio Bregliano

Se jugaban casi ocho minutos del cl谩sico de Rosario y, casi como es una costumbre en los 煤ltimos a帽os, Rosario Central era mucho m谩s que Newell's. En una acci贸n un tanto entreverada, un centro muy pasado y llovido de Juli谩n Fern谩ndez fue puesto en valor con un cabezazo para atr谩s que, luego, Fideo Di Mar铆a se encarg贸 de angelar. 

S铆, como no pod铆a de ser de otra manera para este gui贸n de pel铆cula, el protagonista principal del derbi de la ciudad le meti贸 la parte posterior de su empeine izquierdo a una pelota que ven铆a muri茅ndose y semejante calidad y clase, no hizo m谩s que darle vida. 

As铆, cuando el sol ya perd铆a la pulseada con el 谩spero y caliente cemento del Coloso Marcelo Bielsa, la figura estelar de esta historia volv铆a a resolverlo todo y salir a festejar para, instantes despu茅s, desaparecer entre miles de brazos, piernas y cuerpos exultantes que lo absorb铆an en una montonera, hasta hacerlo desaparecer. 

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De esta manera, Fideo marcaba su und茅cimo tanto desde su regreso al f煤tbol criollo (en honor al dorsal de su camiseta) y el segundo a la Lepra, uno ac谩 y otro Gigante en su casa, cuando as铆 -en 2025- hab铆a resuelto un cl谩sico cerrado con un estiletazo de tiro libre que se clav贸 en el 谩ngulo. 

Casi seiscientos segundos despu茅s, Angelito debi贸 dejar la cancha con una molest铆a f铆sica (tal vez aquella que lo llev贸 a estirar su aductor en el final de la primera parte) y su lugar fue ocupado por el colombiano J谩minton Campaz.

A partir de este instante, la cosa empezaba a no ser igual, pero a esa altura de la tarde, nada de eso ya importaba. Es que aquel muchacho que, alguna vez, rompi贸 la pared, se hab铆a encargado de desarropar a un desilachado Newell's, que sucumb铆a ante su presencia y su enorme pegada

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