Ana Acosta: "Agarraba cualquier repasador y me armaba vestuarios para modelar, cantar y bailar"
RECUERDOS QUE NO VOY A BORRAR. La actriz compartió distintos momentos de su infancia en Caballito y habló con DiarioShow.com sobre sus juegos preferidos. ¡Leé la nota!
Hay personas que nacieron para contar historias. Vuelven con tanta pasión a eso que están recordando que el relato se llena de imágenes y el tiempo parece no haber pasado ni para ellas, ni para quienes están del otro lado. Ana Acosta es una de ellas.
El viaje con DiarioShow.com como coprotagonista comienza en la primera de las tres propiedades en las que la actriz habitó en el barrio porteño de Caballito y tiene a ella, a papá, a su mamá y a su hermana como protagonistas. También están sus abuelos maternos, con quienes compartÃa una tÃpica casa chorizo que tenÃa la confiterÃa familiar como frente de la vivienda de la avenida Gaona.
Son dÃas en que cuando llovÃa habÃa que mojarse a la hora de cruzar el patio que llevaba al baño del fondo. Sensación que la acompaña también en su segundo hogar, ya sin sus “tatas†viviendo con ellos, pero ahora con el agua entrando a una vivienda que supieron tarde que se inundaba seguido como el resto de esa parte de la calle Beláustegui.
“DormÃa en una de esas camas que salen de abajo de otra y después hay que levantarlas, pero como me daba fiaca hacerlo, muchas veces la dejaba a la altura del piso y me terminaba levantando toda mojada. También me acuerdo de que usábamos patines para no rayar los pisos porque mi madre era una fanática de la limpiezaâ€, cuenta Acosta.
La tercera propiedad está sobre Luis Viale y es la que habita hasta hoy en dÃa quien está protagonizando con Talia Acosta, su hija, la obra de teatro “Casa Matrizâ€, tanto en la sala Carlos Carella como en las giras por distintos puntos del paÃs, y quien junto a Pepe Cibrián Campoy recreará “La importancia de llamarse Wildeâ€. “Mi personaje lo hizo Ana MarÃa Campoy, mi madrina artÃstica, asà que es un gran honor y desafÃo que su hijo me lo haya ofrecido ahoraâ€, agrega sobre la pieza que estrenarán a mediados de agosto.
En aquellos dÃas de la infancia, para su familia Ana era también la “Gorda†o “Ana MarÃa la traperaâ€. “Nacà con 4,75 kilos, que era el peso de un bebé de un mes. Fue todo muy tortuoso, venÃa de nalgas y con doble vuelta de cordón. Hasta los 10 o 12 años era una pelota. Y lo de trapera tiene que ver con que agarraba cualquier repasador y me armaba como vestuarios para modelar, cantar y bailar frente a un espejo. Andaba siempre con trapos puestos por arriba o con algún mantel utilizado como una falda, me disfrazaba muchoâ€, relata.
De más grande aparecieron en la vida de esa niña el elástico y la soga en esas veredas compartidas con amiguitas del barrio en el que vivió toda su vida. “Para esa época también jugábamos mucho con unas muñequitas muy chiquitas y medio gorditas, es decir, todo lo contrario a las Barbie. Se llamaban Mini Pukis. TodavÃa guardo varias. No medÃan más de 10 centÃmetros. VenÃa mi prima MarÃa Mónica con una valijita llena y yo tenÃa las mÃas. Hasta los 13 o 14 años miraba a los chicos y era muy enamoradiza y, al mismo tiempo, seguÃa jugando encantada con las Mini Pukisâ€, cierra.
Las 5M
Messi: un excelente jugador y, por lo que se sabe, una gran persona.
Maradona: me ha emocionado, hecho reÃr y llorar. Solo hay uno como él.
Milei: el Presidente de los argentinos.
Mirtha: una señora divina que durante muchos años me invitó a su mesa.
Mi mamá: mi gran referente junto a mi viejo. En cada momento de mi vida trato de parecerme a ella. Una madre muy presente que siempre daba todo por sus hijos.
Por N.K.