ENTREVISTAS

Ana María Picchio: "Quería ser médica y mi mamá quiso que fuera actriz"

EXCLUSIVO.  Luego de una muy buena temporada en Mardel, regresó con “Perdida Mente” de la mano de José María Muscari. Abuela orgullosa, repasa su notable carrera profesional en diálogo con DiarioShow.com.

@VivianaRomano

"Me siento muy contenta cuando hago teatro. Hice un paréntesis hace un mes y pico y con Leonor Benedetto viajamos a España, cuando volvimos debutamos con un nuevo elenco compuesto por Iliana Calabró, Emilia Mazer, Mirta Wons con libro y dirección de José María Muscari", cuenta Ana María Picchio una de las protagonistas de "Perdida Mente".

"Con este nuevo elenco estamos tranquilas. Es como cuando uno se separa de un novio. Parece que el mundo se te viene abajo, y de pronto te das cuenta que no se cae el mundo ni nada. Aparece otro mundo, distinto, pero también interesante".

Picchio aclara que a España fue a todo, "tengo muy buenas amigas allí, me encanta Barcelona, salgo como si estuviera en Buenos Aires, pero en esta oportunidad me sentía muy cansada porque venía de hacer temporada en Mar del Plata con dos funciones por día, y me quedé escuchando mi propio silencio durante todo abril. Tampoco me acompañó mucho la temperatura porque hacía frío, un frío molesto".

Con Leonor Benedetto se sacan chispas en "Perdida Mente".

Acerca de la relación con Benedetto, cuenta que se llevan muy bien. "Nos conocemos del Conservatorio, no fuimos compañeras de banco porque ella estaba un año antes que mi curso, estudiábamos las mismas cosas, tuvimos los mismos profesores. De todas maneras, ella estuvo en Madrid con su familia y yo me quedé en Barcelona".

-¿Qué encontraste en "Perdida mente" para engancharte tanto con el texto?

-Simplemente, me hace feliz. Mi personaje es precioso. Lo elegí yo. Me gusta como lo interpreto, la relación es hermosa. Es una persona muy humana, la obra comienza de una manera, el vínculo entre la mucama y la jueza, que hace Leonor es muy buena, pero cuando ella se enferma y me resulta muy linda esa cosa que se da entre una persona que necesita y otra que ayuda. Yo la ayudo, la comprendo, la entiendo, la defiendo, es muy hermosa la historia.

-¿Crees que son sinceros esos tipos de vínculos entre una persona enferma y quién la asiste?

-Son vínculos desinteresados, pero no todo el mundo tiene la suerte de encontrarse con una persona en quién confiar y empoderar a la mucama o a la doméstica para darle el lugar que se merece como persona, algunos las tratan como si fueran otra cosa.

-¿Cómo te llevás con Muscari?

-José María es un tipo amoroso. Es un director claro que sabe lo que quiere y lo defiende, quiere a sus actores, es un placer trabajar con él. Cuando viene al teatro a vernos, porque también está haciendo "Plagio", sentí una gran emoción, como si hubiera visto a mi papá.

-¿El público acompaña lo que ustedes sienten actuando?

-En Mar del Plata la gente aplaudía sin parar porque ven poco a los actores y capaz no van muy seguido al teatro, en Buenos Aires, tal vez aplauden más y no sé por qué. A Mirta Wons la aplauden muchísimo, a Iliana, también, a todas y después, el final es emocionante. Sentimos al público contento, nos esperan en la calle.

Con elenco renovado, "Perdida Mente" sigue siendo un éxito.

-Si bien disfrutas el teatro, tenés una larga carrera en la televisión. ¿Quisieras que te llamen para hacer ficción?

-Creo que no tengo muchas ganas, haría alguna miniserie, algo un poco más relajado, pero levantarme todos los días a las 6 de la mañana para hacer una tira, no podría. El cuerpo me da, pero necesito dormir más tiempo, no quiero levantarme y salir corriendo a la calle. Me gustaría hacer una película, otra obra, pero no pegado a esto. Viene bien descansar, además, Perdida Mente da para más aquí en Buenos Aires, y después para una gira.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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-¿Cuándo supiste que querías ser actriz?

-Yo quería ser médica y mi mamá quiso que fuera actriz, me anotaron en el conservatorio y en la mitad de la carrea mi madre me preguntó si me gustaba o no. Le contesté que sí y le dije que tal vez comenzaba con medicina después. Lo mío fue idea de mi madre y yo, hacía todo lo que a mi mamá le hacía feliz. Los padres a veces se equivocan, otras, no y te das cuenta de que tenían razón. Igual, la medicina me da vuelta todo el tiempo en la cabeza, cada vez me gusta más. Admiro a los médicos, no me pasa así con los actores, en el sentido que si me cruzo con una colega, no se me ocurriría decir, ´quiero ser como ella´. Con los médicos se me hace agua a la boca.

-¿Te costó elegir un buen médico de cabecera?

-Podría dar nombre y apellido de mis médicos porque los amo, los respeto y cuando los llame por teléfono desde España, me escuchan y me recetan; saben hasta como respiro. Tengo los mejores médicos. Un día fui a la playa en Barcelona, me enfrié y enfermé. Crucé a la farmacia, compré todo lo que me recetaron y listo. De otro modo no se puede viajar sin un médico de cabecera importante. Cuando grabé "Vis a Vis" (la serie española), me asocié a Assit Card, un día los llamé y me dijeron que tenía que esperar tres horas, tampoco me enviaron una ambulancia, al final decidí ir en un taxi que pagué 45 euros hasta el hospital, me acompañaron mis amigas, no había luces y al final me salvó un ecuatoriano. Al día siguiente me quejé, y me pidieron disculpas, después de pegar cuatro gritos.

-¿Cómo recordas tu paso por la famosa y exitosa serie española "Vis a Vis"?

-Excelente serie. Grabamos en Madrid, me designaron un lindo hotel, me pasaban a buscar muy temprano, tipo 6.30 de la mañana, a las 8 empezaba a rodar y al mediodía ya estaba otra vez en el hotel. No tenía que esperar ni diez minutos en el camarín. Trabajé con Ramiro Blas, a Alba Flores no la ví, ya que no participaba en mi historia, nos cruzamos con la actriz que interpretaba a Zulema, y con la que hacía de Macarena.

El balance 

-Si tuvieras que hacer un análisis de tu carrera, ¿qué dirías?

-Que mi madre hizo bien en orientarme a la actuación, recuerdo a mi madre todas las noches cuando salgo al escenario y le agradezco. Me hizo un favor. Actuar me hizo mejor persona, porque además transité hermosos personajes, ver lo bueno, lo malo, actuar, en definitiva, es un regalo de Dios.

-¿Que rol ocupaba tu padre?

-Mi papá casi no estaba con nosotros, era viajante y creo que pensaba cosas feas, que actuar no servía para nada. Me decía que servía para cantar y para jugar. Para él existían las carreras tradicionales. Tenía una mirada masculina.

-¿Guardás recuerdos de los personajes que hiciste de malvada?

-Sí, en Tacos altos era una mala inteligente y exigente como prostituta. Era un trabajo y no se podía joder. Tampoco era muy mala, tenía conducta. En Mujeres asesinas, también, hace poco me mandaron el capítulo y te juro que lo vi tres veces.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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-¿Y la madre superiora en "Esperanza mía"?

-Me encantó ese personaje. Cuando me llamó Carnevale y me contó la historia, fui a un convento que hay en la calle Azcuénaga, es la iglesia San José, toqué el timbre, me abrieron la puerta y pedí hablar con la madre Superiora, me atendió y le conté parte del argumento. También le pregunté acerca de la conducta de una madre superiora y juro que, si mañana me llamaran otra vez, lo hago. }

V.R

 

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