Dalia Gutmann: "Me encantaba ser la protagonista en los actos escolares"
RECUERDOS QUE NO VOY A BORRAR. “Hago un trabajo intenso para no perder a esa niña que hay en mÃ. Pero no añoro ese momento, me gusta más ser grande para no tener que andar pidiendo permiso para hacer lo que quiero hacerâ€, cuenta la artista a DiarioShow.com.
De esa niña que se divertÃa viendo a esa abuela bastante payasa que hacÃa malabares con naranjas para entretenerla a esta artista que hizo del arte del entretenimiento un disfrute propio y ajeno hay una conexión que se mantuvo imperturbable a lo largo de los años, más allá de que en algún que otro momento coqueteó con la chance de emprender otros caminos.
"En mi infancia tenÃa un sueño más acotado de lo que siento que es mi vida hoy. Me imaginaba siendo empleada de una oficina, cargando nafta en una estación de servicio o como cajera de un supermercado. También en un momento pensaba en tener un negocio de ropa para nenas y que todo sea rosa", cuenta a DiarioShow.com Dalia Gutmann, una de las precursoras del stand-up en Argentina, conductora de televisión y radio, actriz de cine y teatro y escritora de libros y guiones, entre otras vetas artÃsticas.
Y sigue: "De hecho, cuando terminé quinto año del secundario no sabÃa bien qué estudiar. Pero, como sà sabÃa que algo querÃa hacer, arranqué psicologÃa, diseño gráfico y locución. Nada terminaba de llenarme hasta que encontré la comedia. Es algo que me encanta, que me gusta hacerlo, me encanta que la gente se rÃa. En mi infancia hacÃa reÃr a mi grado y me parecÃa fascinante, pero en ese momento pensaba que a todo el mundo le gustaba hacer reÃr a los demás y no lo veÃa como que era algo que podÃa llegar a ser mi trabajo".
Quien actualmente dirige a otras chicas que también hacen unipersonales y está al frente de "Experiencia Dalia Gutmann!", el show con el que viene recorriendo el paÃs y que desde octubre la encuentra actuando todos los miércoles en el Teatro Maipo, tiene muy claro cuál es su rincón en el mundo: Almagro. “Armé una pequeña teorÃa: uno es para siempre del barrio y de la clase social en la que nació y vivió su infancia. Aunque ahora estoy en Colegiales, mi suegra, la mamá de Seba (por Sebastián Wainraich), vive en Almagro, mis suegros, en realidad, asà que voy bastante para ese ladoâ€, relata.Â
Luego, completa: “También veo a mis amigas de la infancia, que son las mismas que tengo ahora. Las conocà en la primaria, algunas en el jardÃn, y continúan siendo mis amigas hoy por hoy. Más que amigas son hermanas. Nuestras mamás se siguen hablando asà que quedó todo bastante parecido a la niñez en esos vÃnculos que son de toda la vidaâ€.
Esa criatura a la que le costaba quedarse quieta cuando pasaban el himno nacional entona hoy, casi de principio a fin, la letra del programa infantil "Goma Goma" y le vienen distintos recuerdos emotivos cuando de fondo suenan los temas que escuchaba en el templo o alguna canción de Eddie Sierra, el artista que musicalizó sus primeros encuentros, y desencuentros, amorosos.
Y si de momentos icónicos se trata, la brújula apunta a Miramar, lugar donde solÃa pasar los veranos con sus papás y su hermano y una playa que con el tiempo se volvió sinónimo de poder estar sola puertas afuera, y a su escuela, escenografÃa de sus primeras performances. "Me gustaba mucho que en mi colegio me eligieran para las obras de teatro, ya desde el momento del ensayo era todo disfrute. Me encantaba ser la protagonista en los actos escolares. Me elegÃan para hacer personajes importantes y yo era feliz", confiesa.
“Hago un trabajo intenso para no perder a esa niña que hay en mÃ. Pero no añoro ese momento, me gusta más ser grande para no tener que andar pidiendo permiso para hacer lo que quiero hacer. Cuando uno es muy chico hay un montón de cosas que se viven con mucha intensidad. Uno va estrenando emociones y es como que se está más perdido. De grande, como ya atravesaste muchas veces ciertas cosas, tenés más experiencia. Me gusta más ser grande. Trabajo de cosas que son muy lúdicas, entonces eso también me ayudaâ€, cierra.