Guauchos, folklore y rock fusionado en Formosa: "Queremos sonar a lo que somos"
EXCLUSIVO. El grupo litoraleño volvió con todo y antes de su show en Buenos Aires, el 9 de marzo en La Tangente, charlaron con Diarioshow.com sobre la fecha y el disco nuevo que llegará muy pronto. ¡Leé la nota!
@perez_daro
Guauchos, la banda formoseña que fusiona folklore, rock y psicodelia, vuelve a Buenos Aires para presentar adelantos de su tercer álbum. Será el 9 de marzo a las 20 horas en La Tangente, en un show que promete ser un viaje sonoro por su trayectoria y su nuevo material. El próximo show en Buenos Aires y el lanzamiento del nuevo disco marcan un momento intenso para Guauchos. Juan Manuel Ramírez, baterista de la banda charló con DiarioShow.com sobre el presente de la banda.
"Emocionalmente es muy fuerte. Gran parte de la banda está en Formosa, otra parte en Buenos Aires, pero lo que más nos moviliza es que estamos cerrando el disco, que ya casi está. Terminamos de grabar unos coros que quedaban pendientes y estamos ansiosos por todo lo que se viene", explica Ramírez sobre esta vuelta.
El disco, que sirve como excusa para este reencuentro, fue un proceso enriquecedor, especialmente por la colaboración con Ale Vázquez, productor que trabajó por primera vez con la banda. "Siempre lo hacíamos de manera compartida, pero esta vez fue distinto. Ale nos aportó una dirección emocional y técnica que nos hizo crecer mucho", cuenta Ramírez.
En la actualidad, Guauchos está formado por Federico Baldus (voz, guitarras), Lucas Caballero (voz,guitarras), Juan Manuel Ramírez (percusión, programaciones), Juan Miguel Castellani (guitarras), Gastón Benítez (teclados y sintetizadores), Matías Romero (violín) y Agustín Garay (bajo).
El proceso de grabación fue intenso y lleno de anécdotas. La primera canción, "Tanta ilusión", se grabó en Romaphonic, Buenos Aires, con la participación de Sonia Álvarez en el arpa paraguaya. “Primero hicimos todo el demo acá en Formosa, con un chico de Asunción, Paraguay, que vive acá y toca el arpa. Después surgió la idea de laburar con Sonia Álvarez, que es como una hada del arpa. La última gira que hice con Bajofondo me acerqué mucho a Alejandro Terán, y a través de él y de Javi Casalla, que también laburan con Sonia, la invitamos".
Y prosiguió: "Se copó, y fue increíble. Después le escribí a Ale Terán para que hiciera un arreglo de cuerdas, y él lo hizo. Cuando llegó el momento de grabar, Matías Romero, nuestro violinista, que es un crack, tocó las cuerdas. Fue una experiencia tremenda, porque Javi Casalla fue el segundo violín, y Mati el primero. Grabamos en Romaphonic, y quedó todo re bueno”.
"Grabamos nueve canciones nuevas, algunas muy viejas que reversionamos, y la verdad es que el disco está buenísimo. Es superecléctico, cosas tremendas”
Para el resto del disco, la banda decidió trasladar el estudio a Formosa. “Le propuse a Ale: ‘Che, en vez de ir todos nosotros para allá, ¿no te venís vos para acá, para Formosa?’. Ale me dijo que su agenda estaba explotada, pero que lo íbamos a acomodar. Alquilamos el estudio móvil de Romaphonic, TAMPRO, y se vino Fran de Michelis, un gran sonidista, con Guido. Montamos un estudio en una casa quinta acá afuera de Formosa, y estuvimos ocho días de retiro espiritual, grabando nueve temas".
Y la experiencia fue mejor del que esperaban: "Fue una experiencia increíble, laburábamos dieciséis horas por día, y Ale era el que más laburaba. Se levantaba, tomaba un café y se sentaba a laburar dieciséis horas seguidas. Grabamos nueve canciones nuevas, algunas muy viejas que reversionamos, y la verdad es que el disco está buenísimo. Es superecléctico, cosas tremendas”. El resultado fue la grabación de nueve temas, algunos nuevos y otros reversionados, que reflejan la esencia de Guauchos pero con un sonido más ecléctico. "Hay un bolero, una cumbia, una cueca mendocina y hasta un chamamé. Es un disco que no deja de ser Guauchos, pero con una mirada más amplia".
Uno de los objetivos del disco fue capturar el sonido en vivo de la banda. "Con Ale logramos que el disco suene como nosotros tocamos en vivo. Es más crudo, sin tanta postproducción. Queríamos que la esencia de la banda estuviera presente", explica Ramírez. Este enfoque contrasta con trabajos anteriores, donde la postproducción jugaba un papel más protagónico. "Ahora suena a lo que somos, y eso es lo que buscábamos".
La mezcla de folk y rock siempre fue la marca registrada de Guauchos, pero en este nuevo disco exploraron otros géneros sin perder su esencia. "Hay una cumbia reggae que compuso Lucas en México, un bolero sin batería y hasta una cueca mendocina. Siempre somos Guauchos, pero nos gusta experimentar", explica el batero. Esta versatilidad es parte de la identidad de la banda, que se nutre de diferentes influencias para crear un sonido único.
Ramírez reflexiona sobre cómo ha cambiado la dinámica de la banda con el paso del tiempo. "Ya pasamos los 40 y estamos en otra etapa de la vida. Antes era más caótico, ahora hay más conciencia y disfrute. Seguimos teniendo desacuerdos, pero todo fluye mejor", comenta. Este nuevo momento se refleja en la música y en la forma en que la banda se relaciona. "Estamos disfrutando de lo que hacemos y eso se nota en el disco y en los shows".
Con el lanzamiento del nuevo disco y una agenda cargada de fechas, Guauchos reafirma su lugar en la escena musical argentina. "Es un manifiesto de que estamos de vuelta, con más fuerza y con ganas de seguir compartiendo nuestra música", concluye Juanma Ramírez.
Su primer tema nuevo tras el regreso fue “Tanta ilusión” que dice en su letra: “Tanta ilusión, no se apagó, y entre cenizas, somos fuego, que se enciende de un suspiro”. Con su música, Guauchos pueden resumir de mejor manera de qué se trata este regreso. Siendo un grupo de amigos que se conocen desde chiquitos, aprendieron que la música es más fuerte cuando es tocada con seres queridos, y por ello suenan tan ajustados y potentes.
M.P