Wanda Nara rompió el silencio sobre la reconciliación con Martín Migueles: "No, estoy sola..."
La conductora respondió a todo en su llegada a la ceremonia de los Martín Fierro, donde terminó ganando un galardón, y aclaró los rumores que la vinculaban de nuevo con el empresario.
Wanda Nara eligió la alfombra de los Martín Fierro 2026 para desmentir su reconciliación con Martín Migueles, que surgió ntre fotos familiares que volvieron locos a los fans y una investigación judicial que complica al empresario, la conductora fue tajante.
La noche de los Martín Fierro siempre deja momentos para el recuerdo, pero esta vez Wanda Nara se encargó de dar el batacazo mediático sin necesidad de un premio. La conductora llegó sola, sonriente y con un vestido que pedía pista, pero la gente quería saber otra cosa: qué onda con Martín Migueles.
Resulta que el finde pasado, Benedicto López, uno de los hijos de Wanda, subió una foto donde se veía una reunión familiar bien copada, con una mesa llena de figuritas del Mundial. Y ahí, sentado como si nada, aparecía Migueles. Las redes, como siempre, se incendiaron: "volvieron", "hay perdón", "se reencontraron". Todo humo, según dejó claro la protagonista.
Cuando los periodistas la pararon en la alfombra roja, Wanda no esquivó el bulto. "No, estoy sola", disparó con una sonrisa que no dejaba dudas. Así, de un plumazo, bajó la persiana a cualquier ilusión de los fans del romance. Y no fue lo único.
También le preguntaron por la causa judicial que tiene al empresario en la mira, con acusaciones heavys como intermediación en coimas para destrabar importaciones y estafas millonarias. "No, no, no me preocupa", respondió cuando le consultaron si le pesaba la situación de él.
La respuesta sonó a capítulo cerrado. Incluso Ana Rosenfeld, su abogada y amiga de fierro, aportó más tela: contó que Wanda tomó distancia de Migueles en medio de un clima de incertidumbre judicial y exposición bárbara. "Ella habló con Martín y él, por supuesto, le dijo que es absolutamente inocente y que su inocencia la va a mostrar en la Justicia", declaró Rosenfeld.
Mientras tanto, la conductora se fue a filmar una película a Uruguay, donde hasta la vincularon con el galán Agustín Bernasconi. Ahí, silencio absoluto de ella; él, después de algunos posteos misteriosos, terminó negando todo.
Si uno mira el cuadro completo, lo de Wanda Nara no es sólo una declaración sentimental. Es una jugada de manual de la exposición pública. La mina no solo aclara su estado civil; se despega de un tipo que está en la mira de la justicia con causas que huelen a escándalo económico groso. Y lo hace en el escenario más grande de la tele argentina, con los flashes apuntándole. Eso no es casualidad.
Por un lado, ella necesita que no le ensucien la carrera. Viene de ser figura central del espectáculo, con proyectos, viajes y una imagen que vende. Si la asocian a un empresario investigado por coimas y estafas, el combo se vuelve tóxico. Por eso el "no me preocupa" es más político que emocional: es un mensaje para la justicia, para la prensa y para sus contratistas. "Yo estoy afuera de ese quilombo".
Por otro lado, está el costado humano, que siempre asoma. La foto con las figuritas y Migueles en la mesa familiar muestra que, más allá de los comunicados y los pasos en falso, hay pibes de por medio. La separación no borra de un plumazo los vínculos que se armaron. Pero Wanda, que ya pasó por un divorcio mediático con Mauro Icardi, aprendió que en este baile la primera regla es cuidar la propia marca.
El cierre de este capítulo, al menos por ahora, la deja parada como una mina que no se esconde, que responde sin vueltas y que prioriza su laburo y su tranquilidad antes que andar bancando fantasmas judiciales ajenos. Migueles, mientras tanto, tendrá que bancarse el proceso solo.



