Héctor Cavallero, sobre su relación con Susana Giménez: "El flechazo fue inmediato"
EXCLUSIVO. Tiene una vida de película: se codeó con los número uno del mundo, fue amado por mujeres famosas y se dio el gusto de ser dirigente en River Plate. Anécdotas de un dandy argentino, en diálogo con DiarioShow.com.
@Rfilighera
Es un hombre orquesta de increíble performance en cuanto a la organización y la estructura del mundo del espectáculo. Fue aquel playboy de los años setenta, protagonista de la postal de un Buenos Aires marcado a fuego en cuanto a identidad social, proyectos y sueños.
La enorme vigencia, en definitiva, de Héctor Cavallero radica probablemente en haberse ungido como el productor argentino con mayores contactos y emprendimientos en nuestro terruño y en el ámbito internacional.
A los 78 años y con medio siglo en la actividad profesional, repasa su recorrido personal y artístico ante DiarioShow.com. Una vida bien movidita colmada de recuerdos y anécdotas por doquier.
-Cuando mirás hacia atrás ¿qué ves?
-La huella dejada y los esfuerzos, los éxitos y los fracasos. La lucha de toda una vida. Son recuerdos muy compactos y firmes en la evocación y que me dan constancia que tuve una buena vida.
-¿Tu primer trabajo fue en el recordado diario "El Mundo"?
-Ahí me inicié como cadete, a los 18 años, siendo mi jefe directo Pancho Loiácono (emblemático periodista de varias publicaciones, entre ellas "Crónica" y ex presidente de Aptra), un tipo fenomenal que había publicado por ese entonces una revista que se llamaba “Tele íntima”, cuyo objetivo era competir con “Radiolandia”, y en la que tuve suerte de colaborar y me acercó a diferentes personajes importantes del espectáculo.
-¿Como continuó la historia?
-A todo esto, yo venía del departamento de publicidad del diario y, una vez que quebró, el gerente comercial pasó a la revista "Confirmado" y me dio la posibilidad de trabajar allí, siendo mi segundo paso en materia periodística. De ahí me traslado a cine y propaganda, oportunidad en que paso a participar en diversos comerciales y esto, en consecuencia, me llevó a estudiar publicidad en la universidad del Salvador. Así dadas las cosas, me puse mi primera agencia de publicidad a los 25 años y comencé a realizar eventos de promoción para diferentes empresas, con eje en los desfiles de moda. Me vinculé, luego, con Ante Garmaz y la actividad se fue profesionalizando.
"Me puse mi primera agencia de publicidad a los 25 años y comencé a realizar eventos de promoción para diferentes empresas, con eje en los desfiles de moda"
-A todo esto, la noche de Buenos Aires ya te había atrapado. ¿Esto es así?
-Es verdad, era un joven muy nocturno para esa época. Empezábamos en Sunset, Costa Norte y Mau Mau y continuábamos en África y Bwuana. Era la postal de una Buenos Aires divertida y muy segura, por sobre todas las cosas. Se trataba de otro mundo, diferente al actual y la pasábamos muy bien.
-¿Cómo te conectaste con Susana Giménez?
-Al trabajar en la empresa de publicidad "Lowe" tuve la posibilidad de generar muchos contactos. En una de esas jornadas, en ocasión de realizar un comercial publicitario, me presentan una chica muy bonita. Ambos teníamos 22 años. Comenzamos a hablar de varios temas y le mostré ese mismo día todas las instalaciones de la agencia.
-¿El vínculo se fue dando de a poco o fue “flechazo”?
-La cosa fue inmediata, sin dilaciones. Susana era modelo y pasó a proyectarse en el mundo del espectáculo. Ella crecía popularmente y yo iba aprendiendo el núcleo central de mi actividad. Luego, el legendario productor Carlos A. Petit la contrató para realizar la obra "Las mariposas son libres", junto a Rodolfo Bebán y Ana María Campoy. Yo colaboré en la producción y, por otra parte, aprendí muchísimo de don Carlos, un gran maestro, una suerte de espejo para mi oficio.
"Con Susana el flechazo fue inmediato. Ella era modelo, crecía popularmente y yo iba aprendiendo el núcleo central de mi actividad"
-¿Te sorprendió la muerte de Bebán, en soledad?
-Es que se encontraba muy mal en los últimos años, estaba internado en un geriátrico y la vida lo había llevado a un estado de depresión profunda. Se encontraba deteriorado anímicamente y no tenía ganas de salir de esta situación.
-Retomando el tema anterior ¿Qué balance hacés de tu relación con Susana?
-Yo tengo buenos y malos recuerdos de todas mis relaciones. Los vínculos con la gente siempre los mantuve y nunca me enfrenté ni generé conflictos. Estuvo todo bien. Las cosas se van dando en la vida como un destino marcado. Los buenos momentos se combinan con los fracasos y cada separación, en definitiva, tiene un fuerte gusto a fracaso.
-Luego, estuve con Pata Villanueva, fruto de esa relación nació una hija maravillosa, ya grande hoy y que me ha dado una hermosa nieta. Posteriormente, fui pareja de Valeria Lynch, con quien compartí 20 años de mi vida. Con Valeria tengo dos hijos, quienes me han dado tres hermosos nietos. En ese devenir de la vida, encontré, años después, una paz y una tranquilidad enorme en Lorena, mi actual mujer: llevamos 25 años de casados. Me dio una estructura familiar muy atractiva y dos hijos preciosos, de 18 y 20 años.
Marcando hitos
Sin dudas, Cavallero fue pionero en la producción de espectáculos de alto nivel en Argentina. Muchos de los más importantes números que tuvieron lugar en nuestro país, llegaron de su mano, abriendo el juego a empresarios que vendrían después.
-¿Cómo fue haber traído a Michael Jackson?
-Tuve la posibilidad de charlar varios temas con él. Vino una semana antes de lo proyectado porque se aburría de sus vacaciones en Suiza. Fue una persona con una formación especial y un talento artístico único, pero, por momentos, se convertía en algo así como una parábola del Doctor Jekyll y Mr. Hyde. Arriba del escenario era una cosa y abajo, otra.
-El recordado episodio del Patio Bullrich fue de película.
-Claro, él se mandó sólo y lo pude rescatar de milagro. Se había ido a hacer compras y cuando lo descubrieron se generó un gran escándalo. Y se salvó de la gente porque pudo esconderse en el cambiador de un comercio. El lugar se convirtió en una batalla campal de fanáticos; se rompieron vidrieras y todo se convirtió en una vorágine descontrolada. Con los guardaespaldas, después, pude sacarlo por una salida lateral, pero, al llegar al estacionamiento, no estaba su camioneta, como así tampoco, mi auto. No quedó otra alternativa que pedirle auxilio a un hombre que se encontraba manejando un Renault 12 para que nos llevara hasta el hotel. Así sucedió y nos salvó, literalmente, de una situación que se había desbordado.
-En cuanto a Luciano Pavarotti, ¿que nos podés acotar?
-Tuve contacto con Luciano en dos oportunidades. Pude conocer a una persona encantadora y junto a Armando Manzanero fueron los artistas con que he tenido mayor acercamiento. Un tipo simple, agradable, muy ameno. Por otra parte, la vida empresaria ha sido muy generosa conmigo y, entre otras cosas, fui el responsable de traer a Verónica Castro al país, para hacer telenovela y teatro.
-Hablando de responsabilidades, fuiste el hacedor del gran cambio de Ricardo Darín: de galancito a respetable actor dramático.
-Correcto. Venía de realizar películas y obras muy livianas y le propuse realizar un papel dramático de fuste, en la obra "Algo en común", junto a Ana María Picchio y un adolescente Nicolás Cabré, entonces de 14 años.
-¿Costó convencerlo a Darín?
-Muchísimo. De entrada, no se sentía con la fuerza para realizar este trabajo. Estuve alrededor de seis meses para convencerlo. Entiendo que fue algo que le cambió a Darín, ostensiblemente, su carrera. Fue una experiencia muy linda.
-¿Cómo fue colaborar en la producción de "La tregua"?
-Junto a Tita Tamames y Rosa Zemborain, mis socias de toda la vida, tuve la suerte de producir ese gran filme. En un principio, se iba a enviar "Boquitas pintadas" para representar a nuestro país en la preselección de las que iban a competir como mejor película extranjera,en los Oscar. Pude, luego, hablar con la interventora en ese momento, del Instituto del Cine, a quien conocia desde hacía tiempo y le sugerí que viera, "La tregua" detenidamente. Le encantó y fue la elegida. Hicimos finalmente un papel decoroso y caímos, nada más ni nada menos que ante "Amarcord", del genial Federico Fellini. Nadie creía que íbamos a poder llegar, pero cuando quedó entre las cinco seleccionadas, el clima cambió de manera total para nosotros.
-¿Y cómo fue tu experiencia con el legendario Serú Girán?
-Bastante complicada y caótica. Aunque, finalmente, gracias a Dios, pudimos llegar al objetivo y el 19 de diciembre de 1992 presentamos el primer recital en la cancha de River. Pero no fue nada fácil producirlos. Lo hice junto a un amigo y el recorrido fue por demás azaroso.
-¿La convivencia con los muchachos fue conflictiva?
-Imbancable. Ellos contrataron el estudio “Del Cielito", que estaba en Castelar, un ámbito impecable y que, además, contaba con habitaciones, un servicio de catering y un jardín enorme, apto para vivir. Allí se instalaron el último mes. No te podés dar una idea el despelote que fue todo eso.
-Estuviste, también, con Luis Miguel.
-Yo colaboré por primera vez cuando vino contratado por Canal 7. En esa oportunidad, a instancias de su representante, mi amigo Hugo López, le presté los músicos de Valeria Lynch para el recital que realizó en el teatro Coliseo. Luego, regresó con los auspicios de Canal 13 y me encargué de programarle toda la gira por el interior del país.
- ¿Lo trataste bastante?
-Si y la experiencia fue muy intensa ya que se trataba de un artista muy difícil. Una persona que siempre se encontraba como lejano, y que te sacaba el menor entusiasmo por manejarlo. Un cantante talentoso, pero como persona extremadamente complejo. Por otra parte, fue muy desagradable todo lo que pasaba con él y alrededor suyo. No lo disfruté. Como tampoco disfruté, más allá de haber tenido un éxito arrollador, mi trabajo con Juan Luis Guerra porque, también, se trataba de una persona complicada en el trato y la convivencia cotidiana.
Trabajador inquieto
La actualidad lo encuentra a Héctor Cavallero como en sus mejores momentos. En efecto; por un lado, se encuentra asesorando a los nuevos directivos de Radio del Plata. "La radio sigue siendo, no tengo dudas, uno de los medios de mayor llegada y, la inversión que se ha hecho, ahora, en este sentido, tiende a posicionarla en el lugar que históricamente siempre ha merecido. Me pidieron colaboración y ya lo estoy haciendo con todas mis fuerzas" comentó.
Por otra parte, se encuentra en la producción del espectáculo "Por siempre tango" que el 1ero de octubre se podrá conocer en la sala del remodelado Teatro Avenida. Se contará con la orquesta Aeropuertos Argentina 2000, integrada por 34 músicos y bailarines y la dirección musical del maestro Néstor Tedesco (músico del teatro Colón).
Además, serán de la partida los destacados intérpretes Ariel Ardit, Ana Fontán y una leyenda del "dos por cuatro": Nestor Fabián. Cabe señalar, precisamente, que dicha agrupación musical está integrada por músicos de entre 15 y 22 años, seleccionados por Tedesco y que fueron egresados del programa "Orquestas Infanto-Juveniles de la ciudad de Buenos Aires".
Y como si esto fuera poco, Cavallero continúa con su rol de director de la carrera de "Artes escénicas" en la Universidad de la UADE. "Es una impecable posibilidad para todos los estudiantes de conocer a fondo la dramaturgia, la historia del teatro argentino y todo lo que encierra la actuación y el arte, en general". Y cerró con la siguiente afirmación, humor mediante: "Como verán, tengo mucha actividad”. ¿Algún motivo en particular? “Es para que no me entre el viejazo".
R.F