ENTREVISTAS

Juan José Campanella: "Antes, paradójicamente, se era más libre"

RECUERDOS QUE NO VOY A BORRAR. El director le contó a DiarioShow.com cómo pasaba sus días cuando era un niño y habló sobre lo que más añora de aquella época. ¡Leé la nota!

Siempre hubo cine en la vida de Juan José Campanella, aunque por estos días considere con un dejo de tristeza que eso que tanto ama "está muerto". Había cine cuando sus padres lo llevaron a ver "El tulipán negro" protagonizada por Alain Delon y, como aún no podía leer los subtítulos, fue armando su propio relato.

También cuando se repuso "Cantando bajo la lluvia" y él, con apenas 14 años, la fue a ver 22 veces en cinco semanas y comenzó a interesarse en dilucidar cómo se hacía eso que tanto le gustaba. O cuando siendo todavía más pibe pasaba sus horas en el Electra o en el Avenida, por nombrar solo dos de las salas de Vicente López, el lugar donde se crió, que por aquellos días frecuentaba y hoy son historia.

Y si de algo sabe el director de "El secreto de sus ojos", cinta ganadora del Oscar, es de historias. Ya sea la de las chozas de barro y paja que armaba con sus amigos de chico en el campito del barrio y después recreó en "El hijo de la novia", otro de sus galardonados films. O en la del Roxy, ese lugar al que iba con su madre a ver películas y luego se convirtió, en un acto poético que pareció haber sido sacado de una de sus ficciones, en la casa velatoria en la que la despidió.

"Una de las cosas que más añoro es la familia extendida. Por supuesto que los hermanos nos mantenemos en absoluto contacto, pero las familias están muchísimo más disgregadas que antes. Esa cosa que en Navidad nos juntábamos 50 personas y había tres generaciones no existe más", cuenta a DiarioShow.com quien pasa sus días entre lo que será la adoptación animada de "Mafalda", su rol como director en la serie estadounidense "La ley y el orden" y el sueño del teatro propio que logró plasmar a través de la sala Politeama.

En 1965, durante una visita al hoy desaparecido Italpark.

Y prosigue: "Después extraño mucho el poder salir. A los ocho años estaba todo el día en la calle. Es una experiencia que mi hijo no ha tenido, por ejemplo. Antes el trato era presencial. Los padres nos dejaban ir y estaban tranquilos. Por ahí son cosas de viejo las que estoy diciendo, pero antes, paradójicamente, se era mucho más libre. A partir de la cuarentena, los pibes se relacionan por computadora, cada uno desde su casa. No sé. No entiendo lo que es ser chico ahora".

El pequeño Juan José era un niño que se aburría rápido con los juguetes y que leía mucho, al punto que su madre le compraba dos historietas por día. Eran tiempos de "Paturuzito", "Piantadino", "Afanancio", "Batilio" y "Capicúa", pero también de los libros de "Robin Hood", "El príncipe valiente" o "Tintín". Más adelante se sumó la música, con Palito Ortega y "La felicidad", primero, y luego con los simples de Creedence Clearwater Revival que se iba a comprar a una disquería de Puente Saavedra y luego gastaba en su combinado.

En su época como alumno del Colegio San Gabriel de Vicente López.

El ejercicio de volver sobre esos recuerdos lo lleva a cerrar con otra reflexión sobre lo que era la vida antes y lo que es ahora: "Otra cosa que extraño es a los cómicos y a la cultura popular que había en esa época. Hoy prácticamente está desaparecida, tanto para la historieta como para los grandes humoristas, quedan dos o tres nada más. Tampoco existen más los grandes programas nacionales que veíamos. Teníamos nuestro propio star system. Extraño mucho tener esa cultura popular que era riquísima y nos unía".

Por N.K.

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