Luz, Carret y Rico: emotivo reencuentro

A modo de homenaje, Crónica reunió a los integrantes vivientes de "Los cinco grandes del buen humor" en 1998, en un reportaje en el que Jorge Luz, Rafael “Pato” Carret y Guillermo Rico pusieron el brillo del recuerdo a través de una charla salpicada con anécdotas y situaciones risueñas.

@RFilighera

 

En la confitería de la Asociación Argentina de Actores, Luz, Carret y Rico evocaron que si bien el debut del grupo había sido en Radio Splendid con la animación de Darío Castel y la orquesta de Domingo Marafiotti, padre del recordado y querido Mochín, ellos ya habían trabajado juntos, plena década del ’40, en “La Cruzada del Buen Humor”, comandados por su entonces jefe Tito Martínez del Box, oportunidad en que llegaron a filmar “El fabricante de estrellas” (Manuel Romero, 1943).

Guillermo Rico acotó, en primera instancia: “Mi primer contacto fue con Juan Carlos Cambón, cuando integraba el grupo Los Bohemios, que dirigía Mario Pugliese (Cariño); luego conocí al Pato y después de integrar un tiempo la orquesta de Francisco Canaro tuve la posibilidad de entablar relación con Jorge (Luz) y Zelmar (Gueñol)”.

 

-¿Fue valiosa la experiencia que tuvieron con “La Cruzada...”?

 

Carret: -Yo entiendo que fue más traumática que importante, ya que en todos esos años nos dimos cuenta de que no teníamos un mango y que no nos conocía nadie. Debido a ello es que decidimos separarnos de aquella estructura y formar nuestro propio conjunto. En 1946 dijimos basta, peor de lo que nos va, no nos puede ir. Entonces, filmamos tiempo después “Cuidado con las imitaciones”, con la dirección de Bayón Herrera, y el éxito fue total.

 

-A punto tal -agregó Jorge Luz- que este filme mejoró al sello EFA, que se encontraba de capa caída. Casi todas nuestras películas se estrenaron en el Monumental y, por suerte, la cantidad de público que asistía era impresionante, motivo por el cual se cortaba el tránsito por la calle Lavalle que no era entonces peatonal y se lo interrumpía desde Suipacha hasta Maipú; movilizábamos hasta la policía y los bomberos.

 

-La euforia era increíble...

 

Guillermo Rico: -Es que la euforia emanaba desde el mismo interior de la sala de cine. La gente aplaudía a rabiar y, en muchas oportunidades, como sucedió en “El satélite chiflado”, pedían que se detuviera la película y repitieran las escenas más cómicas, circunstancia que sólo sucedía con los filmes de Carlos Gardel cuando cantaba.

 

-¿Hubo celos profesionales?

 

-En absoluto, todo lo contrario. Prueba irrefutable de ello es la cantidad de años que perduró el grupo -puntualizó Carret- y agregó: -No existían los egos y, en la parte económica, nos repartíamos las ganancias de manera equitativa.

 

-¿Era tan así la cosa?

 

Luz: -No tengas la menor duda. Además, había algo que era sustancial en la estructura del grupo: cada uno de nosotros elaboraba situaciones para que se luciera el compañero. Había mucha unión y camaradería de equipo.

 

 

 

-¿Máximo Aguirre era el hacedor de los libretos?

 

Rico: -Correcto, Máximo creaba las situaciones en el plano cinematográfico, radial y teatral. Y eran realmente muy buenas, estaban dotadas de una hilaridad y un componente creativo que el público las gozaba de una manera potente. Creaba unas parodias hermosas y a modo de ejemplo podemos citar la referida a “Romeo y Julieta” y “Bodas de sangre”.

 

-La popularidad que ustedes habían generado era notable.

 

Carret: -Dejando de lado cualquier tipo de vanidad, el grupo logró una respuesta de la gente que fue espectacular desde todo punto de vista. No solamente, nos quisieron en nuestro país, sino que también obtuvimos una más que importante repercusión en Latinoamérica, así como también en Europa. Fijate que hasta nuestros últimos trabajos realizados en la televisión también tuvieron un alto rating de audiencia.

 

-¿Ganaban bien en el cine?

 

Carret: -Para evitar situaciones complejas habíamos llegado al acuerdo de filmar una película para Artistas Argentinos Asociados y otra para Argentina Sono Film y así sucesivamente. El grupo obtuvo contratos de cuatrocientos mil pesos por película, los más altos en la historia del cine, equivalentes únicamente a los de Tita Merello, Luis Sandrini y Lolita Torres.

 

-¿Cómo fue el paso por el teatro?

 

Luz: -A modo de ejemplo, basta un botón. Cuando actuamos en el teatro Casino (legendaria sala que estaba ubicada en la calle Maipú al 300, de esta Capital), en una época en que las cosas no andaban muy bien por esa sala, tuvimos un poder de convocatoria impresionante. Hicimos dos revistas: “Qué va usted a hacerle” y “Los cruzados del buen humor”. Además, trabajaban Beba Bidart, Fidel Pintos y Diana Maggi, entre otras luminarias. Fue algo espectacular, inolvidable.

 

Títulos fundamentales del cine

 

Las películas de “Los grandes del buen humor” no solamente poblaron las carteleras de nuestro país, sino también en el exterior, con similar popularidad. Constituyeron, en definitiva, un verdadero fenómeno. Sus grandes creaciones fueron las siguientes: “Cinco grandes y una chica” (1949), de Augusto César Vatteone, con Pepita Muñoz, Homero Cárpena y Laura Hidalgo.

“Cinco locos en la pista” (1950), de Augusto César Vatteone, con Nelly Darén, Julián Bourges y Roberto García Ramos. “Fantasmas asustados” (1951), de Carlos Rinaldi, con Susana Campos, Jorge Villoldo y Celia Geraldy. “Locuras, tiros y mambo” (1951), de Leo Fleider, con Blanquita Amaro, Juan Verdaguer y Alejandro Maximino.

 

 

“La patrulla chiflada” (1951), de Carlos Rinaldi, con Susana Campos, Julián Bourges y Cristina Berys. “Vigilantes y ladrones” (1952), de Carlos Rinaldi, con Amalia Sánchez Ariño, José Comellas e Irma Gabriel.

 

“Trompada 45” (1953), de Leo Fleider, con Maruja Montes, Jorge Villoldo y Carlos Cotto. “Veraneo en Mar del Plata” (1954), de Julio Saraceni, con Ramón Garay, María del Río y Carlos Barbetti. “Los peores del barrio” (1954), de Julio Saraceni y Fernando Bolin con Pepita Muñoz y Don Pelele. “África ríe” (1955), de Carlos Rinaldi, con Fada Santoro y Vicente Rubino. “El satélite chiflado” (1955), de Julio Saraceni, con Beba Bidart y Ethel Rojo.

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