FARÁNDULA

El segundo round entre Mariano Martínez y su cruce con Rodrigo Lussich: "Le toqué una fibra que no le gustó..."

El actor respondió a las críticas del periodista tras la tensa entrevista en Intrusos. Humor, indiferencia y una advertencia final. Más detalles en la nota.

 La guerra de declaraciones entre Mariano Martínez y Rodrigo Lussich sigue sumando capítulos. Después de un ida y vuelta en vivo que se hizo viral, el actor rompió el silencio ante los cronistas. Negó haber estado incómodo, soltó que Lussich "exageró" y hasta le recomendó no cruzar una línea física. "La violencia no lleva a nada", advirtió. El escándalo, lejos de cerrarse, se profundiza.

Mariano Martínez llegó a La Jaula de la Moda con la ilusión de mostrar su nuevo rol como conductor. Pero el estreno quedó opacado por un vendaval de críticas que vino de la mano de Rodrigo Lussich. El periodista de Socios del Espectáculo le pegó duro en Intrusos, y el ida y vuelta no tardó en incendiar las redes. Ahora, el actor decidió contestar sin filtro.

Los cronistas de LAM (América TV) lo interceptaron a la salida. La pregunta fue derecha: ¿qué pasó con Lussich? Mariano cortó de entrada con la novela. "¿Qué tenso? Yo le hice un chiste a Rodrigo", largó. El cronista insistía con que el momento se sintió incómodo, pero el actor fue taxativo: "No, yo no estuve en ningún momento incómodo. No, te juro por mi vida. Cero yo incómodo".

Después llegó el análisis. Martínez reconoció que algo había tocado a Lussich, pero lo bajó a un simple roce. "Por ahí le toqué algo una fibra que no le gustó, pero nah, para mí está todo bien. Yo le hice un chiste, después creo que lo entendió así, después estuvimos bromeando con otras cosas". Cuando le preguntaron si Lussich exageró, Mariano prefirió no calificarlo: "Bueno, él lo tomó así. Cada uno recibe las cosas como puede. No voy a juzgarlo por eso. Aparte me lo dijo con respeto y está todo bien".

Uno de los momentos más picantes llegó cuando le recordaron que Lussich, antes de periodista, fue humorista. La respuesta de Martínez fue seca como un cachetazo: "¿Él es humorista? No, no sabía. No tenía idea. Pero bueno, a ver, si es humorista debería haberlo tomado con humor de entrada". El comentario dejó un gusto a revancha.

Sobre el vínculo personal, Mariano fue claro: hace mil años que no se ven en persona. "Hace mil años nos vimos. Hace mil años", repitió. Y cuando le consultaron por interacciones en redes, prefirió escurrirse sin dar detalles.

Después llegó el turno del cronista de Desayuno Americano, que fue más al hueso. Le preguntó por las declaraciones donde Lussich lo acusó de prepotencia y de haber dado marcha atrás. Mariano lo negó sin dudar: "Nada que ver. Si yo lo quiero hacer, lo hago y me sostengo. Nada que ver. No, cero, cero. Si no se lo digo". Admitió que notó el enojo de Lussich en el momento del cruce: "Eso sí, porque lo dijo. Pero le dije: ‘Pero de qué te enojás, si es un chiste'. No, no, tengo confianza y bueno".

Entonces el cronista subió la apuesta. Le soltó que Lussich había dicho que, de habérselo enfrentado cara a cara, le hubiese pegado una trompada. Mariano largó una carcajada. "Me causa gracia, de verdad", dijo entre risas. ¿Le creía? "No sé. Bueno, él ahí está fantaseando, qué sé yo".

Pero Lussich no se detuvo ahí. También lo llamó mal actor y mal conductor, y lo comparó con Joaquín Furriel para marcar la diferencia: "Él es un galán, no necesita ser buen actor, buen actor es Joaquín Furriel". Mariano escuchó todo y respondió con la misma moneda: la risa. "¿Qué me importa lo que diga? Me chupa un huevo. Mirá, sabés, no quería decir la palabra, pero me chupa un huevo lo que diga. Así, perdón a la señora en la casa".

Cada nueva declaración que el cronista sumaba recibía la misma respuesta: indiferencia mezclada con humor. "Para mí es casi un niño, te juro. Es como que me contás cosas que te juro, es gracioso, es surrealista, es chistoso. No sé, conmigo está todo bien. Que diga lo que quiera", señaló Martínez. Y remató: "Todo eso que me estás contando que dijo, habla más de él".

El cierre de la entrevista trajo un dato que encendió la mecha final. Al día siguiente, ambos tendrían función a la misma hora. Cruzarse era una posibilidad real. Mariano volvió a reírse. "Qué sé yo. Bueno, bueno, voy a tener cuidado", dijo. Y cuando le preguntaron si creía que Lussich podía ir a buscarlo, Martínez dejó una advertencia sin levantar la voz pero con pólvora: "Yo le aconsejaría que no, que no haga eso, que no venga. La violencia no lleva a nada".

Este cruce entre Mariano Martínez y Rodrigo Lussich expone una vieja grieta del espectáculo argentino: la del galán mediático contra el periodista convertido en personaje. Lussich, que construyó su fama sobre la opinión filosa y el chiste fácil, se sintió tocado cuando otro usó la misma arma. Martínez, en cambio, respondió con una estrategia clara: desdramatizar, reírse y negar cualquier incomodidad. Funciona. Cada vez que el actor dice "me chupa un huevo" o "habla más de él", le devuelve la pelota a Lussich sin ensuciarse las manos.

Pero lo más revelador viene al final. La advertencia de Martínez ("que no venga, la violencia no lleva a nada") cambia el tono de la discusión. Lo que empezó como un chiste mal tomado ahora roza la amenaza velada. ¿Hay bronca de verdad detrás de tanta risa? ¿O solo una estrategia para quedar como el adulto de la situación? El tiempo lo dirá. Mientras tanto, el público ya eligió bando. Y en esta pelea de egos, el que primero se ríe, gana.

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