Roberto Peña: "Andaba disfrazado del Hombre Araña por los techos del barrio y me corrían los perros"
RECUERDOS QUE NO VOY A BORRAR. "Tuve una crianza lúdica en la que todo pasaba por el juego y en la que la frase ‘salir a jugar’ se cumplía al pie de la letra”, cuenta el humorista a DiarioShow.com.
Apenas los vio afuera no dudó ni un instante. Le quedaba todavía una buena porción en el plato, pero la comida a esa altura era claramente lo de menos. Había que volver lo antes posible a la aventura. Tragó lo más rápido que pudo el almuerzo que había preparada especialmente su mamá y salió eyectado de la mesa.
El reto, que incluía una pizca de furia materna y bastante de resignación, pasó una vez más de largo y él, Roberto Peña, se encaminó, todavía con los últimos bocados en la lista del debe, a la calle, su lugar en el mundo durante gran parte de su niñez.
"La primero que recuerdo de mi infancia es la libertad. Tuve una crianza lúdica en la que todo pasaba por el juego y en la que la frase ‘salir a jugar’ se cumplía al pie de la letra. Era salir a jugar a la mañana, después de haber desayunado, regresar a comer algo rápido al mediodía y volver afuera hasta la noche que aparecía mi madre a los gritos para avisarme que había que entrar a cenar. Era maravilloso", cuenta el humorista a DiarioShow.com.
Nacido en el barrio Lavalleja de la ciudad uruguaya de Minas, ubicada en el departamento que también lleva por nombre Lavalleja, el actor cómico e imitador que durante muchos años formó parte de la troupe de Marcelo Tinelli vivía con sus padres, Ana y Luis Alfredo, su hermano mayor Eduardo y su tía Mininga en una vivienda que aún conserva la familia y que está casa de por medio con la Escuela 104, colegio donde cursaba el pequeño, y a unos pocos metros de distancia de la cancha en la que la criatura dio sus primeros pelotazos.
"Jugábamos mucho al fútbol y también había épocas en las que dibujábamos las camisetas de los distintos equipos, se las pegábamos con engrudo o cola a las chapitas de las botellas de gaseosas y armábamos campeonatos en los que la pelota era un botón en los pisos del porche de alguna casa. Y después en verano era agarrar la bicicleta y salir para el arroyo Santa Lucía o el arroyo La Plata a bañarnos y a pasarla bien, revela quien actualmente está al frente de "La liga de la risa", ciclo que sale al aire por Somos AMBA; acompaña a Darío Lopilato en "Viralizados", programa que se emite por América, y en el streaming de República Z "Estamos todos locos"; participa de "Polémica en el bar", también por América; y está preparando "Función imposible", la obra que llevará este verano a Mar del Plata junto a Matías Alé y gran elenco.
Y completa: "Era una de las cosas que más me gustaba hacer: ir a acampar, armar un fuego y estar con los amigos. Venían los gurises en bicicleta a casa, ya los veía llegar mientras estaba comiendo y terminaba rápido para agarrar la bici también e irme con ellos, por más que mi mamá me retara".
Luego, quien vuelve cada vez que puede a Uruguay, confía: "También me gustaba mucho dibujar y hacía juguetes con mis propias creaciones porque los muñecos de esa época me parecían muy rígidos. Entonces me armaba de un lado la parte frontal de Superman, por ejemplo, luego la parte de atrás y con una cinta las pegaba y le daba todo la movilidad que yo quería. En ese época también me hacía disfraces. Estaba un poco loco. Andaba disfrazado del Hombre Araña por los techos del barrio y a veces me perseguían los perros".
"Hoy todo es muy distinto. Nosotros fuimos parte de una generación físicamente aguerrida de chicos que se caían, se raspaban, se quebraban y nada, al mes ya estábamos activos de nuevo jugando, corriendo y saltando desde arriba de un árbol hasta un techo sin prestarle mucha atención a las consecuencias. Éramos monos. Actualmente veo que esa capacidad física mermó muchísimo porque las redes, los celulares y la televisión hicieron que los pibes tengan otros intereses", considera.
“Lo que más añoro de esa época es la libertad de poder andar con la calle y jugar hasta cualquier hora de la noche sin correr ningún peligro. Mientras el clima lo permitiera, todos los vecinos salían a las sillas con sus sillas y mates mientras nosotros jugábamos al fútbol o se armaba una escondida. Fue maravilloso criarse con esa libertad, no había nada que te atrapara y tampoco había una distracción más allá del juego y de usar la imaginación”, expresa a modo de cierre.
LAS 5MMessi: un ejemplo a seguir por cómo viene llevando adelante su vida. Es el hombre más famoso del mundo y muestra a diario valores que comparto con respecto a la familia.
Maradona: un ídolo a nivel futbolístico y un caudillo incomparable por la pelea y la rebeldía.
Milei: ojalá le vaya lo mejor posible y lo mismo pienso si está él u otra persona. Necesitamos vivir tranquilos. Argentina es un país hermoso. Lo único que quiero es el bien para todos los argentinos, conduzca quién conduzca.
Mirtha: una estrella incomparable. Tuve un placer de participar dos o tres veces de sus almuerzos. Un ícono.
Mi mamá: es lo más grande que hay, amor puro, incondicional y eterno.