ENTREVISTAS

Rodolfo Ranni: "No tengo teléfono celular, odio la tecnología"

EXCLUSIVO. El popular actor se mantiene muy activo: planea volver a la televisión yen charla con DiarioShow.com sueña con que la producción nacional recobre el brillo de antaño. ¡Leé la nota!

@AnaliaCab

Para colegas y público, es "El Tano". Pocos actores son tan populares y queridos en nuestro país como Rodolfo Ranni, nacido en Italia -donde fue monaguillo- y que llegó a la Argentina cuanto tenía 10 años. Si bien soñaba con ser cantante, la actuación lo atrapó de chico: con 15 años, fue uno de los fundadores del Teatro Payró, de donde su madre lo sacó de la oreja.

Pero la vida le mostró que ese era el camino y rindió frutos: en su extensa trayectoria Rodolfo Ranni ha realizado en televisión ciclos como "Nosotros y los miedos", "Hombres en pugna" y "Atreverse"; y en cine "El desquite", "El arreglo", "Señora de nadie", "Volver" y "Los pasajeros del jardín", por nombrar solo algunos.

En los últimos meses volvió a las giras -con sus envidiables 86 años- junto a Esther Goris en "Divino divorcio", una comedia sobre el matrimonio que ya hizo con Viviana Saccone y que cada tanto vuuelve a rodar. "Ya la hicimos hace tres años con mucho éxito y es un texto que a la gente le encanta" le contó el actor a DiarioShow.com. 

-¿Cómo fue trabajar esta temporada con Esther?

-Muy lindo, nos reencontramos después de muchos años y me puso contento de que haya aceptado hacer a Mecha, que es el personaje que le tocó en esta historia. Es muy emocionante hacer giras porque llevamos el teatro a la gente, que es muy agradecida. Por ejemplo en un pueblo no tenían teatro, y lo hacíamos en la canchita de básquet, tanto a (el productor) Sequeira como a mí que nos gusta mucho eso de llevar del teatro a la gente. Muchos no pueden venir a Buenos Aires y por eso te reciben con un agradecimiento, un cariño enorme.

-¿Seguís cocinando bastante como hacías hace años?

-No tanto pero sí, siempre fue una cosa cotidiana para mí. Cuando mis hijas eran más chicas siempre me decían "papá ¿qué comemos?.

-¿Mirás realities de cocina?

-No, la verdad que no me interesan lo suficiente, pero tampoco hay nada para ver. Uno viene del gran momento de la ficción argentina y si bien ahora hay buenas series, son de plataforma. Nuestros productos se ven por el canal Volver ahora. Pero si Dios quiere en estas semanas podamos armar algo con (los autores) Jorge Maestro y Sergio Vainmann para El Nueve. Queremos hacer punta para el regreso de la ficción nacional a la tevé abierta.

Con Gerardo Romano, en "El marginal".

-¿Cómo analizás entonces este presente de nuestra ficción?

-Bueno en estos tiempos ha cambiado un poco del estilo de producción. Yo creo que tenemos que volver a nuestra televisión, a la mística de la televisión. Yo siempre digo que si a un canal se le ocurriera hacer ficción, habría un cola de mil actores para trabajar por el mínimo. Mirá lo que hizo Alejandro Romay hace mucho tiempo, con cosas inolvidables como "Alta Comedia". Ojalá se pueda, porque además la ficción argentina le enseño a hacer ficción a todo el mundo. Yo lo que te digo es que en el interior del país la gente quiere ver a sus actores. Si mañana un canal hace una ficción de calidad como las que hacíamos, sería un exitazo.

"La ficción argentina le enseñó a hacer ficción a todo el mundo. En el interior del país la gente quiere ver a sus actores. Si mañana un canal hace una ficción de calidad como las que hacíamos, sería un exitazo"

-¿Creés que están dadas las condiciones?

-Además de los actores, tenemos los guionistas, los productores, la manera de producir. Nosotros grabábamos los lunes "Los machos"; hacíamos exteriores los martes y similar con "Zona de riesgo" y "Nosotros y los miedos". Se hacían en siete horas cincuenta de jornada, unos cuatro días a la semana. Ahora se puso todo como medio hollywoodense. Yo estoy segurísimo más allá de mi deseo y mi esperanza, que vamos a volver.

Con Romano además protagonizó un escandaloso amor gay en "Zona de riesgo" (1992).

-¿Seguís huyéndole a las nuevas tecnologías?

-Si, yo no tengo teléfono celular, odio la tecnología. Algún día el cerebro se va a rebelar de tanta cosa que le meten. Ahora todo lo hace el celular, a nadie le interesa aprender. Para saber si va a llover, miran el teléfono. Yo miro el comportamiento de las hormigas y me doy cuenta. A las 10 de la mañana, con la espalda a la tormenta, yo sé que va a llover. Estoy exagerando un poco los ejemplos claro, pero ahora parece que si no lo confirma el teléfono, la vida no existe, odio eso.

"Ahora todo lo hace el celular, a nadie le interesa aprender. Para saber si va a llover, miran el teléfono. Yo miro el comportamiento de las hormigas y me doy cuenta"

-Hace años que vivís rodeado de naturaleza, ¿qué le brinda a tu vida?

-Paz, tranquilidad y estar atento a lo que viene. Además tengo otra teoría: que el futuro no existe. Lo que existe es el pasado porque está conversación nuestra, cuando colguemos el teléfono ya forma parte del pasado, por lo tanto yo siempre digo que todavía tengo muchos pasados por vivir. Yo nací en el 37, en el 39 pasó la guerra y me la comí todas y en el año 47 llegué a la Argentina y vi tres revoluciones acá.

-¿Cómo estamos hoy los argentinos?

-Algunos esperanzados y otros como devastados. Tenemos que tratar de que qué sé yo, que la gente tenga laburo; que que no tenga desesperación; que nadie tenga que hacer ninguna olla popular de nada, que manden a sus hijos al colegio. La vida no es más que eso y el teatro es un poco un refugio, como una pausa ¿no? La gente cree que los actores somos millonarios y esto no es así; yo laburo y hago giras porque lo necesito, o sea, no podés elegir no trabajar hoy, además es movimiento. Es lo mío. Uno al teatro lo deja cuando se muere. No podría trabajar otra cosa.  

-Pero si estarías obligado, ¿que serías?

-Tengo una fantasía eterna de terminar teniendo un restorancito de cinco mesas, pero lo que pasa es que si no lo hago, tampoco me voy a morir frustrado. Y en el teatro la verdad nunca soñé con ningún personaje en especial. Me gustaría hacer "La muerte de un viajante", pero si no la hago tampoco me voy a morir frustrado.

A.C

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