Entrevistas

Sebastián Almada: "Teníamos más cultura, leíamos más, era distinto"

RECUERDOS QUE NO VOY A BORRAR. "Éramos mucho más ingenuos, más sanos. ¡Jugábamos a la lotería después de comer los domingos! No había play, computadora ni nada cibernético", cuenta el actor, músico y humorista a DiarioShow.com.

Era un fija. Cada viernes a la noche, el pequeño Sebastián aguardaba con ansias el arribo de papá Enrique. Más allá de las ganas del reencuentro con su padre, quien solía viajar durante la semana a Buenos Aires por trabajo, había una rutina que se repetía rigurosamente.

"Mi viejo iba a Argentina para grabar Telecataplúm, Jaujarana, Comicolor, Hiperhumor o alguno de los programas que hacían. Y, cada vez que volvía a casa, me traía un autito de colección de la línea Tomica. Me fascinaba esperar que llegara y verlo entrar con el regalo. Nunca falló, tenía una colección gigante", cuenta a DiariosShow.com Sebastián Almada, hijo menor de Quique y Elena, hermano de Fabián y Fernando y heredero de la tradición artística familiar.

Al igual que ocurría en aquel momento con su progenitor, integrante del recordado grupo de cómicos aquí conocido como "Los Uruguayos" y que incluía también a Ricardo Espalter, Eduardo DÁngelo, Berugo Carámbula, Andrés Redondo y Julio Frade, los días actuales del actor, humorista y músico nacido en 1973 también transcurren entre las capitales ubicadas a un lado y al otro del Río de la Plata.

"Lógicamente, el legado familiar influye. Tuve una crianza rodeada de artistas. Por casa no solo pasaban todos los compañeros de trabajo de mi papá, sino que también venía gente como Alfredo Zitarrosa o China Zorrilla, por ejemplo. Con toda eso cerca, era muy difícil que no me gustara esto", explica quien a los 22 años comenzó a trabajar con Marcelo Tinelli en Videomatch y luego forjó una larga carrera en televisión, teatro y cine.

 

 Fernando, su hermano, papá Quique y él.

Los Almada vivían en una propiedad ubicada en la calle Isla de Flores, en el Barrio Sur de Montevideo. "Lo que más me gustaba hacer cuando era chico era ir a jugar a la pelota afuera con amigos. Era una zona bastante transitada por la que pasaban las líneas de ómnibus, como le decimos en Uruguay, 300 y 137, así que pateábamos hasta que alguno gritaba auto y había que parar, correrse a la vereda y después volver", relata.

Y prosigue: "También jugábamos mucho en la rambla pegada al Río de la Plata. El río lo tenía a dos cuadras. O jugábamos en la puerta de mi casa, ahí en la calle, o en la rambla pegada al río. En la calle jugábamos con una pelota de plástico que a veces se abollaba y había que parar para arreglarla y en la rambla ya usábamos una de cuero".

Tras la temporada de verano en Carlos Paz con "Un viaje en el tiempo", obra en la que trabajó con Pedro Alfonso, Paula Chaves, Pachu Peña, Viviana Saccone y Noelia Marzol, y la posterior pasada de la pieza por Buenos Aires que tendrá una segunda etapa desde fines de junio en el Teatro Broadway, Sebastián estrenó hace unos días "Mensaje en una botella", película en la que comparte elenco con Luciana Lopilato y Benjamín Vicuña, se apresta a formar parte de la segunda temporada de "Coppola, el representante", y ya grabó su participación en "Menem", la serie dirigida por Ariel Winograd que saldrá al aire este año.

La canción "Hide in your shell" de Supertrump, su tema favorito de todos los tiempos, sonando de fondo es el acompañante perfecto para que Almada hable sobre su infancia en Montevideo: "Se extraña a los que ya no están: la familia, mis viejos, mis abuelos, los primos de mi madre. También las pastas de los domingos y la lotería que jugábamos con mi abuela. Éramos mucho más ingenuos, más sanos. ¡Jugábamos a la lotería después de comer los domingos! No había play, computadora ni nada cibernético que nos distraiga de poder compartir un rato con nuestros padres, abuelos o primos para jugar juegos de mesa, cantar o tocar el piano".

 Los cinco integrantes de la familia Almada.

"Si bien suena a frase hecha que todo tiempo pasado fue mejor, considero que para esto puede aplicar. Mi infancia creo que fue mejor que la infancia de mis hijos. Es un pensamiento de un tipo de 51 años y hasta imagino que a mis padres les pasó lo mismo en su momento. Pero para mí sin duda resultó mejor mi infancia si se toma en cuenta la que están viviendo los chicos ahora al ser apabullados con las redes y la información", considera.

Y cierra: "Ahora podés preguntarle a un aparato cuántos habitantes tiene Pernambuco y te responde hasta el nombre de cada uno. Ya no investigan. En mi época estudiaba con libros y tenía que hacer resúmenes y apuntes. El chat GPT te hace el trabajo y el pibe solo tiene que entregarlo. No sé, a nosotros nos mandaban todos los días tarea. Teníamos más herramientas, más cultura, leíamos más, era distinto".

LAS 5M

Messi: un futbolista extraordinario, con una humildad y un don de gente que me cautiva. Un fenómeno. Me gustaría tomar unos mates con él. 

Maradona: el mejor jugador de fútbol que vi en mi vida. Irrepetible. Hay viejos que te dicen: ¿Vos no viste a Pelé, a Di Stéfano o a Schiaffino? Vi a Maradona y lo disfruté. Lo conocí. Es incomparable. No habrá otro igual. El mejor de todos los tiempos.

Milei: un presidente con aciertos y con errores, como todos los presidentes. No me gusta opinar de los políticos. Tengo una visión un poco oscura de lo que es la política. Prefiero no hablar del tema, ni en Uruguay, ni en Argentina, ni en ningún lado. 

Mirtha: una leyenda viva. Una mujer totalmente admirable con una capacidad de laburo nunca vista. Le tengo mucho cariño, fui seis o siete veces a su programa. Fue algo importante para mi carrera. La primera vez que fui almorzar a lo de Mirtha fue una emoción muy grande. 

Mi vieja: qué te voy a decir de mi vieja y de mi viejo. Lo más grande que tuve. Me criaron con mucho amor y cariño, pero no fue sólo abrazarte y darte un beso. Lo que soy como artista se lo debo a ella, ya  que fue quien insistió para que me forme, para que no me quede y para que siga para adelante. 

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