El crudo testimonio de Ricardo Darín sobre la muerte de su hermana Alejandra: "Si fuera por mí, lloraría todas las mañanas..."
El actor enfrenta una etapa marcada por el dolor familiar y el nuevo rol con sus sobrinos.
El fallecimiento de Alejandra Darín, ocurrido a comienzos de 2025, dejó a Ricardo atravesando uno de los períodos más sensibles de su vida mientras está transitando la dulce espera de su nieto, hijo de Chino Darín y Ursúla Corberó. La noticia sacudió de lleno su rutina, modificó sus prioridades y lo obligó a acomodarse emocionalmente en medio de un duelo que todavía sigue presente. Con el correr de los meses, también surgió un nuevo equilibrio familiar que lo posicionó como un sostén clave para sus sobrinos, quienes quedaron profundamente marcados por la pérdida.
La historia tiene raíces profundas, porque Ricardo y Alejandra mantuvieron siempre un vínculo de cercanía y complicidad. Compartieron infancia, oficio y una relación que él mismo describió en varias oportunidades como protectora y fraterna en el sentido más íntimo. Alejandra, además de actriz, fue presidenta de la Asociación Argentina de Actores y una figura muy respetada dentro del medio, lo que hizo que su partida generara un impacto fuerte también en su entorno profesional.
En medio de ese dolor, Darín dio algunas declaraciones donde dejó ver el duelo que atraviesa. “Voy a estar toda mi vida en duelo”, expresó en una entrevista, reconociendo lo difícil que le resulta convivir con la ausencia de su hermana. También remarcó que nadie está preparado para despedir a alguien tan cercano y que la reconstrucción emocional se vuelve un trabajo diario, sostenido a fuerza de vínculos, memoria y pequeños gestos que lo ayudan a sobrellevar la pérdida.
Mientras intenta reacomodarse, el actor también asumió un rol afectivo más presente para con sus sobrinos, quienes atraviesan su propio proceso después de la muerte de su madre. Según trascendió, él se convirtió en un punto de contención y referencia, acompañándolos en este período complejo. La cercanía familiar se volvió central, y ese lugar que Darín ocupó surgió casi de manera natural, como una respuesta a la necesidad emocional del grupo.
El propio Ricardo dejó una frase que terminó de sintetizar lo que vive hoy, tanto en su duelo como en su rol dentro de la familia: “Si fuera por mí, lloraría todas las mañanas”, confesó, asumiendo con honestidad la profundidad del dolor que todavía lo atraviesa.