Nico Cabré habló sobre su boda con Rocío Pardo y reveló el emotivo rol que tendrá su hija, Rufina: "Me entregará en el altar..."
El actor se casará en diciembre en Villa Carlos Paz con la actriz y bailarina, a quien conoció en una obra teatral. Lejos de sentirse ansioso, el artista se encuentra calmo y muy enamorado. ¡Enterate qué dijo, en la nota!
Nicolás Cabré se casa el 6 de diciembre con Rocío Pardo, con quien blanqueó su romance a principios del 2024, luego de conocerse en Córdoba en una obra teatral. En la actualidad, ambos se encuentran con los últimos preparativos para la celebración íntima que tendrá lugar al aire libre en un campo de Villa Carlos Paz.
Sonriente, y feliz con el presente personal y sentimental que atraviesa, manifestó: "Estamos muy tranquilos. Somos muy relajados nosotros. Creo que están ansiosos los otros que están esperando que reaccionemos, que vayamos a buscar la ropa. Nosotros estamos tranquilos. Me dejan elegir, pero tenemos gustos parecidos y también confiamos mucho en la gente que se está encargando y se dedica a la organización. Tampoco somos tan metidos. Sabemos que lo que nos están preparando está muy bien". Luego agregó: “No voy a tener esa despedida de soltero que se imaginan. Tampoco de a dos. Ella se va con sus amigas a un spa y yo me quedaré jugando a la play con mis amigos y mi hermano”.
En una entrevista con Caras a cargo de Héctor Maugeri, el actor reveló el importante rol que tendrá su hija Rufina en la boda. "Mi hija me entregará en el altar". Además de haber dado ese dato que se desconocía, también habló sobre cómo es pasar tanto tiempo alejado de su hija, ya que Rufina pasa varias semanas en Turquía. "La extraño muchísimo", aseguró Nicolás. Sin embargo, reconoció que no quiere transmitirle ese sentimiento: "No puedo tomar el camino de decir: ‘Papá está deprimido’. Ella se tiene que dar vuelta y verme feliz. Descubrí que lo único que no tenía que ser en la vida de Rufina era una piedra y allá está viviendo una aventura importante para una nena de 12 años", indicó además.
Por otro lado, el running, la natación y la bicicleta se volvieron espacios de introspección para el actor. Lo ayudaron a ordenarse, a pensar distinto y a bajar impulsos que antes lo dominaban. Y asegura que esa nueva rutina le modificó el estado de ánimo, la cabeza y hasta la energía cotidiana. "Después de correr no sos el mismo", dijo, convencido de que cada entrenamiento es una especie de reinicio. Explicó que son actividades largas, que lo obligan a estar consigo mismo, a escucharse y procesar lo que siente. "Es como una terapia que tengo todos los días, que me ayuda a ser mejor persona", afirmó en +Caras, sin exageraciones.
Confesó que, muchas veces, después de correr entiende las cosas de otra manera: más calmo, más claro, más empático. Por eso, correr ya no es sólo un ejercicio: "Hoy es parte de mi vida", aseguró. Su semana está organizada alrededor de esa rutina: lunes, miércoles, viernes y domingo. Cuando Maugeri quiso saber hasta dónde llegó con el running, Cabré enumeró sus logros con modestia. "Corrí en Nueva York, Londres, Boston, Chicago y Tokio", contó, como si lo dijera sin terminar de caer en la magnitud de eso. Y reveló que todavía le queda un sueño por cumplir. "Me dejé Berlín para la última", concluyó entusiasmado.