Nito Mores, el cantor que querÃa vivir
Una vida que se apagó tempranamente y coartó el ascenso meteórico de un intérprete que continuarÃa, seguramente, con el legado de su padre, Mariano Mores. Su historia merece ser contada.
@RFilighera
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Mariano Alberto MartÃnez -tal su verdadero nombre- dejó de existir a los 39 años el 1º de mayo de 1984, como consecuencia de un cáncer que no le dio tregua durante nueve meses.
Precisamente, el próximo 11 de agosto se cumplirán 76 años de su nacimiento, ocurrido en la populosa barriada de Villa del Parque. Fue hijo de Mariano Mores y de la actriz Myrna Mores, padre de Gabriel Mores (cantante y músico de gran jerarquÃa) y tÃo de la mediática conductora Mariana Fabbiani, hija, por otra parte, de su hermana Silvia Mores.
Pasión por lo popular
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Su vocación por la música se hizo fuerte en oportunidad de comenzar los estudios de piano con la hija del maestro Athos Palma, continuándolos posteriormente con Castronovo, otro referente fundamental en estas lides. Luego, en este ascenso progresivo de conocimientos, siguió su camino de aprendizaje; en esta oportunidad recibiendo lecciones de armonÃa y contrapunto con Juan Elhert, y no bajó los brazos, en absoluto, ya que después aprendió solfeo cantando con Mariacha Trinchero. Su puntapié inicial como cantante se va a producir en el Teatro Avenida de la ciudad de Mendoza con el tango “El ciruja”.
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Asà dadas las cosas, Nito se empieza a relacionarse con diferentes personalidades del mundo tanguero y, por sobre todas las cosas, entabla relación profesional y de amistad con la pareja integrada por Violeta Rivas y Néstor Fabián y también lo hace con el emblemático conductor televisivo y radial Silvio Soldán, con quien desarrollará un vÃnculo de amistad muy potente por aquellos años.
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Nito se encontraba, en consecuencia, ante la posibilidad de afianzar una carrera que tenÃa dos ejes fundamentales, a saber: la televisión y la radio. Sin embargo, el teatro le ofrecerá, por otra parte, otros caminos y alternativas de singular fuste en su derrotero artÃstico. De esta manera, participará en el espectáculo “Buenos Aires canta al mundo”, propuesta escrita por Cacho Carcavallo, MartÃn Darré y el propio papá, Mariano Mores, y con los guiones humorÃsticos de los ascendentes hermanos Gerardo y Hugo Sofovich. En cuanto al elenco, se completaba, además del citado Nito, con las actuaciones de Eddie Pequenino, Lorenzo AlessandrÃa, Los Arribeños, Daniel Cicaré, Oscar Ferro, Dayna Fridman, Osvaldo Guerrero, Alberto IrÃzar, Mario Jordán, Noemà Kazán, Los MacKe Mac’s, Ubaldo MartÃnez, Javier Portales, Violeta Rivas, Alba SolÃs, los bailarines Mayoral y MarÃa Elena, José Luis Paz y VÃctor Valli. Y la cosa no quedó ahÃ, después se incorporó al elenco de otro gran espectáculo. Se trató de “Buenos Aires en primavera”, que contó con los aportes emblemáticos de Adolfo Stray, Roberto GarcÃa Ramos, Gogó Andreu y por supuesto, la orquesta de su padre Mariano Mores, que desplegaba varias de sus composiciones más populares.
Claudia, la mujer de su vida
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Y asà dadas las cosas, el universo afectivo de Nito va a tener novedades fundamentales a partir de 1967, oportunidad en que conocerá a Claudia, una muchacha adolescente, integrante del ciclo “Escala musical”, con la que va a contraer enlace tiempo después. De esta manera, Nito y Claudia van a llevar a cabo bellos proyectos familiares y a su vez, profesionales. Ambos formarán parte del denominado Clan Mores. En esta conformación de proyecto artÃstico donde Mariano se constituye en el máximo referente del conjunto, Nito y Claudia van a llevar a cabo, por un lado, actuaciones televisivas, radiales y teatrales y, por otro lado, importantes giras por Latinoamérica y por Estados Unidos. Otro paso valioso en el universo artÃstico: Nito y Claudia sumarán el cine a su foja de servicios musicales. En efecto, acompañados por Mariano y su agrupación van a interpretar a dúo “Adiós Pampa mÃa”, precisamente, en el filme “Sucedió en el fantástico Circo Tihany”, con la realización del experimentado Enrique Carreras.
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La carrera de Nito, cada vez, se afianza con mayor cantidad de logros, junto a Claudia, decididamente notables; sin embargo, su vida va a tener, lamentablemente, un camino contra reloj. Los datos estadÃsticos señalan que en 1982 Claudia y Nito van a llevar a cabo su última gira internacional; en tanto, en 1983, comienzan la temporada veraniega con un éxito arrollador en la ciudad de Mar del Plata, aunque la salud de Nito presentará un derrumbe que se acrecentará dÃa tras dÃa. Nito nos dejó en el momento de mayor plenitud y esplendor de su carrera profesional. Sin embargo, la huella de su camino sigue muy firme en el mundo de la música popular, una bella manera, en definitiva, de alumbrar a las actuales generaciones de intérpretes del mundo del tango y que no se olvida, precisamente, de todos sus ilustres antecesores.
Nito según Nito
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“El comienzo de mi carrera fue de sorpresa en sorpresa. Es que los inicios, el debut profesional y la gente que te saluda y te para en la calle son circunstancias que a uno lo impactan de manera total. No hay nada que supere el cariño y el afecto del público para con el artista”
“Susy Leiva ha sido una cantante fundamental, aunque con caracterÃsticas muy particulares en su personalidad. Por momentos se encontraba muy bien y en otros, bajaba su estado emocional. Más allá de todo esto, se trató de una intérprete de gran talento en toda la historia del tango, yo la querÃa muchÃsimo y me dio mucha pena que su ascendente carrera se viera truncada, en lo mejor de su trayectoria, por un lamentable y trágico accidente”.
“Carlos Gardel ha dejado una marca indeleble en la historia del dos por cuatro. Gardel nunca va a desaparecer y seguirá existiendo, más allá de cualquier circunstancia, de la misma manera que la pasión por el tango: seguirá siendo eterna. Mis hijos, mis nietos, mis tataranietos, van a tener la misma consideración que yo por Gardel”.