Muri贸 Donald Gibb, el "Ogro" de "La venganza de los nerds", a los 71 a帽os
El actor que marc贸 a toda una generaci贸n con su personaje feroz pero querible muri贸 en las 煤ltimas horas. La familia confirm贸 la noticia. Le茅 todo en la nota.
Donald Gibb, el gigante simp谩tico que interpret贸 a "Ogro" Palowaski en "La venganza de los nerds", muri贸 a los 71 a帽os. La familia confirm贸 la noticia este 12 de mayo. El actor dej贸 una huella imborrable con su ic贸nico grito "隆Nerds!" y una carrera llena de personajes violentos pero adorables.
Se fue un tipo grande, de esos que ocupaban la pantalla entera. Donald Gibb, el actor que met铆a miedo con solo aparecer, muri贸 a los 71 a帽os. La noticia la confirm贸 la familia este 12 de mayo, en un comunicado que destac贸 su generosidad y la marca que dej贸 tanto adentro como afuera de la tele. "Amaba al Se帽or, a su familia, sus amigos y a sus admiradores con todo su coraz贸n", escribieron. Y no era una frase hecha: cualquiera que lo cruz贸 cuenta que el "Ogro" en la vida real era un pan de Dios.
Gibb naci贸 el 4 de agosto de 1954 en Nueva York, pero se cri贸 en California. Su f铆sico no era casualidad: primero agarr贸 una beca de baloncesto en la Universidad de Nuevo M茅xico, despu茅s se cambi贸 a la Universidad de San Diego, donde jug贸 al f煤tbol americano. Incluso lleg贸 a los San Diego Chargers. Pero el deporte no le alcanzaba. Se pas贸 a la actuaci贸n y ah铆 encontr贸 su lugar en el mundo.
Su papel m谩s famoso lleg贸 en 1984, con "La venganza de los nerds". Ah铆 meti贸 a Frederick Aloysius "Ogro" Palowaski, ese mat贸n de la fraternidad Alpha Beta que aterrorizaba a los cerebritos con su grito de guerra: "隆Nerds!". La escena qued贸 grabada en la memoria de cualquiera que creci贸 en los ochenta. Con su casi dos metros de altura y una cara de pocos amigos, Gibb hac铆a de malo, pero con un toque c贸mico que lo volv铆a querible. Volvi贸 a ponerse la camiseta de Ogro en la segunda parte (1987) y en la cuarta entrega, esa que solo sali贸 para televisi贸n en 1994.
Pero el tipo no fue solo el mat贸n de los nerds. Tuvo otros papeles que los fans del cine de acci贸n y series cl谩sicas recuerdan con cari帽o. En "Contacto sangriento" (1988), ese cl谩sico de los torneos de artes marciales, interpret贸 a Ray Jackson, un luchador rudo que se enfrentaba a Jean-Claude Van Damme. Despu茅s volvi贸 para la secuela en 1996.
Tambi茅n particip贸 en "Conan el B谩rbaro" (1982), "Meatballs Part II" (1984), "Jocks" (1986), "Magic Kid 2" (1994) y "Hancock" (2008), esa de Will Smith. En la tele, dej贸 su marca en series como "Magnum, P.I." (1982), "MacGyver" (1991), "Cheers" (1992), "Los Expedientes Secretos X" (1993) y "Seinfeld" (1995). Adem谩s, durante seis temporadas fue Leslie "Dr. Death" Krunchner en "1st & Ten" de HBO.
El a帽o pasado, Gibb solt贸 una bomba: hab铆a planes para una nueva pel铆cula de la saga de los nerds. La historia los llevar铆a a M茅xico con toda la pandilla. Seg煤n 茅l, ese proyecto iba a ser mucho mejor que las 煤ltimas dos entregas, esas que "no llegaron a ning煤n lado". Prometi贸 que la pel铆cula saldr铆a a finales de 2025. Nunca se concret贸. Ahora, con su partida, todo indica que el proyecto queda archivado para siempre.
La muerte de Donald Gibb golpea doble para los que crecieron con esas pel铆culas. Primero, porque se va un actor que supo construir un personaje tan ic贸nico como simple: el grandote bravo que en el fondo no era tan malo. Segundo, porque su muerte llega apenas unos meses despu茅s de la de Robert Carradine (el l铆der de los nerds, que falleci贸 el 23 de febrero tambi茅n a los 71 a帽os).
La saga queda hu茅rfana de sus dos caras principales. Pero lo que duele no es solo la p茅rdida de dos actores. Es el cierre de una 茅poca. Esas pel铆culas de los ochenta y noventa ten铆an una forma de contar historias sin tantas vueltas: los buenos eran buenos, los malos eran malos, y al final todos se re铆an juntos. Gibb pertenec铆a a esa generaci贸n de secundarios de oro, esos que con tres escenas te robaban la pel铆cula. Su legado no est谩 en los premios ni en las portadas, sino en la memoria de cada persona que alguna vez grit贸 "隆Nerds!" imitando su voz. Y eso, en este oficio, vale m谩s que cualquier estatuilla.