Gardel, cada día canta mejor
No existe otro artista capaz de generar tanta euforia, admiración y debate a 85 años de su muerte, aniversario que se cumple este miércoles.
La devoción y el grado de popularidad que Carlos Gardel ya había generado no tenía parangón con otro intérprete de sus características. El 2 de junio de 1935, el Zorzal Criollo había llegado a Colombia y su desembarco se había producido en Puerto Colombia, cabe señalar que por ese entonces era la terminal de Barranquilla. Multitudes de fanáticos lo seguían a todos lados; había sido ungido como un verdadero dios en lo más alto del Partenón. Todos los querían abrazar y besar; las escenas eran de delirio colectivo que solamente, mucho tiempo después, pudieron observarse con algunos intérpretes del rock, como Los Beatles, en su etapa de mayor brillo.
Precisamente, Guillermo Barbieri, guitarrista de Gardel y también destacado compositor (el abuelo de la actriz y vedette Carmen Barbieri), expresaba la locura desatada por nuestro gran ídolo en una carta que le había enviado días antes del accidente a su esposa.
Con estos términos, Barbieri pintaba el siguiente testimonio: “El recibimiento fue una cosa nunca vista; había en el campo de aviación miles de personas que vivaban a Carlos y a la Argentina; en el teatro no cabía un alfiler, asistió el presidente de la república; no te imaginás, vieja, el cariño que hay por Carlos y la admiración; no hay artista que guste más que él en los países latinos; es algo de leyenda que ya te contaré...”.
Su gran humildad
En consecuencia, la locura por Gardel y por el tango se hacían cada vez más fuertes, un fenómeno sociológico muy difícil de explicar. Y como consecuencia de estos episodios de algarabía popular que habían tenido en jaque a Gardel y a toda su comitiva, un empresario artístico colombiano había intentado expresar algún tipo de disculpa frente al propio intérprete, que respondió fiel a su particular bagaje humano.
Empresario: -Carlos, nos va a tener que disculpar por todo lo que le ha tocado vivir en las últimas horas... realmente, ha superado nuestras intenciones de poder protegerlo como corresponde. Qué desagradable debe ser para un artista tener que soportar todo esto.
Gardel: -En absoluto, amigo, no es para nada como usted lo afirma. Yo me siento feliz y satisfecho con el homenaje del pueblo, porque es mi pueblo, el que sufre y ríe conmigo y el que me aplaude, es el pueblo que ha formado mi pedestal, mi prestigio y mi gloria.
Y ese era, precisamente, el Gardel de máximo esplendor artístico fuera de los recitales, de los estudios de grabación y de los sets cinematográficos. Era, en definitiva, aquel pibe del barrio del Abasto que atravesó diversas instancias de su vida, laburar desde muy temprano y pasar, junto a su laboriosa madre, doña Bertha Gardés, hambrunas y situaciones económicas comprometidas y que calaron hondo en el dibujo de una personalidad única en el ámbito de la música y del espectáculo, en general.
Fenómeno especial
Y tal como señalamos antes, el fenómeno Gardel es algo que, muchas veces, excede todo tipo de terreno en cuanto a evaluación sociológica y testimonial de época. A partir de su muerte, su paso por el camino de la existencia física cedió lugar a su proyección universal y se convirtió, inexcusablemente, en literatura, mito y la leyenda; en definitiva, cobró un grado de envergadura insuperable por cualquier otro artista de su magnitud. Precisamente, el miércoles se cumplirán 85 años, nada más ni nada menos, que de aquel trágico accidente que le costara la vida al Zorzal Criollo y a la mayoría de sus músicos y asistentes en un episodio que sigue recordándose, más allá del tiempo, la distancia y los cambios generacionales en cuanto a música, arte e intérpretes.
El lugar de nacimiento de Gardel continúa hoy abierto a una serie de polémicas y controversias y que se disputan, en definitiva, dos países: Francia y Uruguay. Por un lado, se afirma que nació en Toulouse, Francia, en 1890. En este sentido, se destaca que Marie Berthe Gardes (Berta Gardés, castellanizado) ha sido la madre biológica de Charles Romuald Gardes (en Buenos Aires, Carlos Gardés) y de padre desconocido. Los testimonios estadísticos afirman que Gardel estudió en el Colegio Salesiano Pio IX de Buenos Aires, donde permaneció pupilo entre 1901 y 1902 y fue compañero de coro de Ceferino Namuncurá, futuro beato argentino. En tanto, la Junta Departamental de Montevideo reconoció oficialmente la asistencia de Carlitos Gardel a la Escuela de 2º grado de varones del barrio Palermo de Montevideo entre los años 1891 y 1893.
¿Quiso evadir la guerra?
Una tercera hipótesis echa por tierra la versión de nuestro país vecino al sostener que Gardel, ante la inminente posibilidad de ser convocado para el ejército de reservistas de Francia en pleno estallido de la Primera Guerra Mundial, optó por tener un documento de identidad donde se afirmaba que su nacionalidad era uruguaya.
También forma parte de leyendas y testimonios históricos de la época que antes de establecerse en su casa del Abasto, el cantante habría tenido un raid delictivo del que, supuestamente, darían cuenta algunos prontuarios policiales, tal como habría probado una investigación realizada por el criminólogo Raúl Torre y el médico forense Juan José Fenoglio. Y en cuanto a inicios profesionales se refiere, lo concreto es que Gardel comenzó a cantar semiprofesionalmente en el café de los Traverso y en el comité conservador de Anchorena 666. Años después se mudó, puntualmente en 1927, a una casa que compró en el Abasto, actual museo gardeliano.
Cultivó un estilo
Tal como consignamos, en 1927 se mudó con su madre a una casa que compró exactamente a la vuelta del comité conservador, actual Casa Museo Carlos Gardel. En esa época el canto popular estaba dominado por el arte de la payada, cuya figura máxima era Gabino Ezeiza. Así dadas las cosas y las vueltas de la vida, el fuerte de Gardel no era, precisamente, la invención de la poesía y el recitado, sino, puntualmente, el canto. Entonces, con José Razzano se integran en una suerte de dúo en donde tuvo la posibilidad de presentarse como un cantante instalado en los estilos (género campero y de fuentes folclóricas). El mencionado dúo alcanzó una notoriedad muy importante en nuestras playas y actuaron en importantes ámbitos como el famoso cabaret Armenonville y, también, como no podía ser de otra manera, cruzan el charco y obtienen una gran recepción en la patria de nuestros hermanos vecinos: Uruguay.
Razzano
Gardel había conocido a Razzano, apodado El Oriental, en 1912, en la casa de un amigo de éste, y a partir de ese encuentro se generó una amistad que se prolongó durante mucho tiempo. Por otra parte, Gardel fue contratado por la compañía del legendario actor Elías Alippi para una gira por Brasil, situación que Gardel aceptó, pero su condición de indocumentado le generó, en ese país, una serie de sinsabores y, además se lo vinculó con un grupo de argentinos que habían incurrido, supuestamente, en actividad ilegal.
También, un episodio no menor en 1911. En ocasión de festejar su cumpleaños en el famoso Palais de Glace, acompañado por un grupo de amigos entre los que se encontraban los actores Elías Alippi y Carlos Morganti, Gardel habría mantenido un duro altercado con tres personas, denominadas en ese entonces como “niños bien”, de la alta sociedad de la época, y recibió en una pelea mantenida en la calle un disparo cuya bala habría permanecido de por vida en su tórax y que , posteriormente, generó un cúmulo de versiones (mediáticas para ese entonces), en el momento de hacerse su autopsia, en Medellín.
Mi noche triste
Y así pasan los años, el dúo Gardel-Razzano en 1917 llega al disco y acrecienta su fama en presentaciones a nivel internacional; a todo esto, el Zorzal va a arribar, finalmente, a realizar su primera grabación de tango con la legendaria versión de “Mi noche triste”. Sin embargo, después, la sociedad Gardel-Razzano se disuelve y Carlitos, por otra parte, hará su debut en un corto fílmico mudo que se tituló “Flor de durazno”. Como dato estadístico valioso, Gardel, con una altura que no superaba el metro setenta, pesaba nada más ni nada menos que 125 kilos. Aquí habrá que tener en cuenta los enormes esfuerzos del artista, en el futuro, para poder bajar de peso y mantener una figura medianamente estilizada para su proyección artística internacional y, sobre todo, para el cine.
Como era de esperar, Gardel se convierte luego en cantante solista de gran repercusión, siempre acompañado por su emblemático Negro Ricardo; promediando los años ’20 lleva a cabo una importante gira por Europa que acrecienta aún más su ascenso artístico. Entonces, Gardel debutó en París el 30 de septiembre de 1928, en una función de beneficencia en el teatro Fémina en Les Champs-Élysées. Y en la continuidad de esta gira, el 2 de octubre se presentan en el cabaret Florida, en Montmartre. Sus presentaciones se extendieron hasta abril de 1929, actuando también en los teatros Empire y Paramount, así como en las ciudades de Cannes y Montecarlo; siendo el punto más alto la invitación a participar de un espectáculo en la Ópera de París, un reducto de gran significado en el acontecer artístico de Europa.
Cuando regresa a Buenos Aires, el Negro Ricardo ya no pertenece a su staff de músicos y se incorporan entonces Domingo Riverol y José María Aguilar. Luego del golpe militar que derrocó al presidente Hipólito Yrigoyen, una serie de dificultades económicas abruman al cantante y deja de ser su apoderado su ex socio, el cantante José Razzano, y contrata entonces, para esa función, a don Armando Defino.
Fundación del cine sonoro
Y aquí, un detalle singular. En 1930, Gardel da el puntapié inicial con el primer filme sonoro argentino que constaba de 10 cortos dirigidos por el realizador Eduardo Moreira. Los temas grabados fueron: “El carretero”, “Añoranzas”, “Rosas de otoño”, “Mano a mano”, “Yira, yira”, “Tengo miedo”, “Padrino pelao”, “Enfundá la mandolina”, “Canchero” y “Viejo smoking”.
Precisamente, antes de ese periodo, la situación de crisis, la falta de dinero, los espectáculos en baja, hicieron que el país atravesara una de las crisis más complejas de toda la historia. Y Gardel no permaneció al margen. Las presentaciones del cantante no generaban gran repercusión de taquilla y dicha circunstancia, emocionalmente, golpeó bastante al Zorzal, quien luego de un fallido recital en una gira por el Gran Buenos Aires, habría dicho con mucha bronca y desazón: “Me voy a ir de este país de mierda...”. Sin embargo, la suerte, el destino y el universo le presentarían a Gardel otras proyecciones y su emplazamiento en el mundo del cine con varios largometrajes, realizados en Francia y, luego, en Estados Unidos, en los estudios Paramount, donde el artista había formado su propia productora, en sociedad con los yanquis, el giro que provoca en su trayectoria es total y de un progreso inusitado que lo instaló como el cantante popular argentino más importante de todos los tiempos. En Francia, Gardel filmó “Melodía de arrabal”, “Espérame”, “La casa es seria” y “Luces de Buenos Aires”. En tanto, en Estados Unidos, acrecentó su sociedad con Alfredo Le Pera, coautor de sus canciones y guionista de los filmes realizados, en coproducción del actor con la Paramount. Protagonizó, entonces, “Tango bar”, “El día que me quieras”, “El tango en Broadway” y Cuesta abajo”.
El gran dolor: la repatriación
Gardel fue enterrado primero en Medellín, pero luego Armando Defino -su mánager- logró la repatriación del cuerpo. Para dicho fin, el féretro que contenía los restos mortales de Carlos Gardel debió realizar un largo recorrido que incluyó viajes en lomo de burro, carreta, tren y barco. En derredor de un contexto de verdadera travesía, el cuerpo del malogrado cantor pasó por las poblaciones interiores de Colombia, luego fue a Panamá, se lo veló en Estados Unidos, y llegó finalmente a la Argentina en barco hacia 1936, un año después de su muerte. Sus restos se hallan enterrados en el cementerio de la Chacarita y cada año su tumba es visitada por admiradores, así como también se convirtió en paseo obligatorio de turistas.
Isabel del Valle: el gran amor del Zorzal
Gardel, por los continuos vaivenes de su trayectoria, permanentes giras y actuaciones, no permanecía mucho tiempo en su domicilio y visitaba a su madre Bertha, en consecuencia, cuando sus presentaciones así se lo permitían. Entonces, el artista, con este cuadro de situación laboral, no podía pensar demasiado en formar una familia con esposa e hijos. Aunque sí tuvo una dilatada relación sentimental y a la distancia, en forma epistolar. Gardel (34) conoció a Isabel del Valle (14) junto a sus tres hermanos menores en una playa de Montevideo y fue para ambos un amor a primera vista y de características fulminantes. “Carlos me llevaba 20 años justitos, pero yo era ya una mujer en mi figura. Además ¿qué importaban los 20 años de diferencia? Le confieso que nunca reparé en esos aspectos. Me enamoré perdidamente de Carlos... Y sé que él me amó mucho también, que fui el único amor de su vida a pesar de todos los amoríos que se le adjudicaron”, confesó Isabel muchos años después en una entrevista periodística. Y si de hablar de amoríos se trata, también se insinuó en muchas oportunidades que Gardel habría mantenido con la actriz Mona Maris un affaire sentimental en el momento de rodar “Cuesta abajo”. Todos los picoteos del Zorzal eran momentáneos: toco y me voy, en cualquier parte del mundo; en definitiva, su actividad profesional no le daba muchas oportunidades para pensar y proyectar sueños de familia.