El documental español de Netflix sobre un asesinato escalofriante que enloqueció a los usuarios
Se trata de un crimen ocurrido en 2018 que incluyó intentos de estafa, posibles ataques sexuales, premeditación y más de 18 testimonios de familiares de la víctima o efectivos policiales.
La empresa de streaming Netflix renueva constantemente su catálogo de películas y series con el objetivo de captar una mayor cantidad de usuarios y evitar que migren hacia otras empresas similares.
Entre las grandes producciones recientes de Netflix Argentina destacaron “El Eternauta” o la incorporación de “El Secreto de sus Ojos”; sin embargo, ahora apostaron por una producción española que da detalles de un crimen que conmovió a todos en la ciudad de Barcelona y que había sido suspendido por la justicia.
Se trata de “Angi, crimen y mentira”, un documental de tan solo dos capítulos que aborda el hallazgo del cadáver de Ana Páez, una diseñadora de moda de 35 años en 2008, y una exhaustiva investigación que se cerró rápido, pero se reflotó con los años.
"Barcelona, 2008. Una mujer aparece muerta luego de un supuesto encuentro íntimo, y las sospechas recaen sobre su amiga Angi... y sus muchas identidades", detalla la sinopsis oficial de la empresa de la N roja gigante, que se posicionó entre las cuatro más vistas del momento.
La producción cuenta con capítulos de 36 y 40 minutos en la que hay 18 testimonios, entre los que destacan familiares de la víctima y agentes del cuerpo policial de Cataluña.
De que trata “Angi, crimen y mentira”, el documental de Netflix que asombró a todosEste documental da detalles impactantes sobre como fue la muerte de Ana Páez el 19 de febrero de 2008, en la que efectivos policiales hallaron el cuerpo completamente desnudo y asfixiada con una bolsa de plástico en la cabeza.
Una de las primeras hipótesis fue que había sido víctima de un ataque sexual, pero otras sospechas estaban apuntadas a María Ángeles “Angi” Molina, su amiga que durante los interrogatorios dio versiones contradictorias.
El plan de Molina había sido una estafa económica, debido a que se la vio retirar 600 euros en una sucursal bancaria a nombre de Ana minutos antes del crimen, para esto había utilizado una peluca.
Además, la mujer había solicitado préstamos y pólizas de seguro de vida a nombre de Ana, donde podría haber embolsado cerca de un millón de euros en concepto de indemnizaciones si suplantaba su identidad y cobraba el dinero.
En el departamento de Barcelona, Angi drogó a Ana con una sustancia y la asfixió con la bolsa, para desviar la atención de la investigación, pagó por muestras de semen de personas que trabajan en burdeles de la ciudad y las plantó en la escena del crimen.
Molina había sido sentenciada a 22 años de prisión en 2012, 18 por el homicidio y cuatro por falsificación de documentos, pero luego el Tribunal Supremo redujo la sentencia a 18 años.

