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Netflix estrena la que será "la mejor película de la década": ¿De qué va este tremendo thriller que promete mucho?

La plataforma de Netflix estrena una obra maestra política: un thriller bélico para romper la rutina y qué es un candidato firme para arrasar en el streaming.

Kathryn Bigelow, considerada una de las mejores directoras de nuestros días, detona un thriller político con precisión quirúrgica en lo que es definida como la mejor película de Netflix de la década. Este viernes 24 de octubre, la plataforma estrena esta esperada cinta "Una casa llena de dinamita", que rompe la dinámica del “relleno de catálogo” y obliga al espectador a la reflexión.

 Este largometraje se postula como el estreno más destacado de la plataforma en este año y es un candidato firme para arrasar en el streaming.

El regreso de Kathryn Bigelow

Gran parte del catálogo de Netflix se percibe como un relleno interminable. Estas películas cumplen la función de acompañar mientras uno plancha, lava platos o simplemente pasa el rato. Si bien algunas logran destacar, en general su valor se mide más en minutos consumidos que en impacto real.

No obstante, de vez en cuando aparece una película que rompe con esa rutina, una obra que deja claro que no todo lo que produce Netflix es efímero. El regreso de Kathryn Bigelow al cine, tras la imprescindible “Detroit”, ya genera una gran expectativa. 

Además, Netflix decidió presentar este título en el Festival de Venecia, lo cual demuestra que no se trata de una producción más. Las ganas de ver en qué se envuelve la directora de “La noche más oscura” son grandes y, una vez más, parece estar a la altura.

El regreso de Kathryn Bigelow al cine, tras la imprescindible “Detroit”, ya genera una gran expectativa.  
El regreso de Kathryn Bigelow al cine, tras la imprescindible “Detroit”, ya genera una gran expectativa.  
Una trama explosiva: la reacción ante el ataque nuclear

“Una casa llena de dinamita” se adentra en un terreno explosivo: la reacción del gobierno estadounidense ante un ataque nuclear. En el desarrollo de la película, EE.UU. es sometida a un ataque nuclear.

La cinta combina una precisión narrativa alta con un dramatismo que, en ocasiones, se siente un poco idealizado. De hecho, Idris Elba se encarga de interpretar a un mandatario que podría ser el reverso imaginario de cualquier líder actual. Sin embargo, esta licencia creativa no resta fuerza a la propuesta que presenta Bigelow.

Ella despliega todo su talento jugando con el tiempo real, lo que aumenta la tensión de manera constante. El guion, a cargo de Noah Oppenheim, refuerza esta sensación de fatalidad. Cada escena respira urgencia. El espectador se encuentra atrapado, casi sin poder respirar, mientras el peligro se cierne sobre cada decisión política.

Un filme que desafía al espectador

Un punto que puede generar cierta división es la estructura de la película. El relato utiliza tres perspectivas distintas que reinician la angustia. Esta técnica obliga a mirar los acontecimientos desde diferentes ángulos. Si bien la primera vez que esto ocurre sorprende, rápidamente queda claro que es una decisión calculada para ofrecer un retrato más completo del caos que acompaña al ataque nuclear.

Bigelow, además, no rehúye el desafío intelectual. “Una casa llena de dinamita” no es, bajo ningún concepto, un entretenimiento ligero. Al contrario, invita a reflexionar, incomoda y confronta al espectador con dilemas morales y políticos.

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