Cómo hacer figacitas de manteca y que queden crujientes por fuera y humedas por dentro
Con esta receta fácil y rápida para hacer figacitas de manteca vas a poder preparar panes doraditos y tiernos para sorprender a tus seres queridos, armar deliciosos sanguches, acompañar tus salsas favoritas o disfrutar con el mate a cualquier hora.
Las figacitas de manteca son ese clásico que nunca falla: doradas y crujientes por fuera, suaves y húmedas por dentro. Perfectas para cualquier momento del día, se pueden comer solas, con mate, acompañando salsas o convirtiéndose en sanguches que sorprenden a grandes y chicos.
Lo mejor de esta receta es que no hace falta ser un experto en repostería: con unos pocos ingredientes y pasos simples, vas a lograr un resultado delicioso. Además, el aroma a manteca recién horneada va a invadir tu cocina y hacer que todos se acerquen a probarlas antes de tiempo.
Receta de figacitas de manteca, ideales para disfrutar en cualquier momento del díaLa clave para que queden crujientes por fuera y húmedas por dentro está en la manteca y en no sobrecargar la masa. Con un amasado suave y los tiempos de reposo correctos, vas a notar la diferencia en cada mordida. Además, podés darles formas divertidas o hacerlas del tamaño ideal para tus sandwichitos favoritos.
Ingredientes:- 500 g de harina 0000
- 100 g de manteca fría
- 200 ml de leche tibia
- 1 huevo + 1 yema para pintar
- 50 g de azúcar
- 10 g de sal
- 15 g de levadura fresca o 5 g de seca
- Opcional: semillas de sésamo o amapola
-Mezclá la levadura con la leche tibia y una cucharadita de azúcar y dejá reposar unos 10 minutos hasta que empiece a formar espuma. Acordate de que la leche no esté demasiado caliente para no matar la levadura ni demasiado fría para que se active bien.
-En un bol grande mezclá la harina con la sal y el azúcar, agregá la manteca fría cortada en cubos y trabajala con la punta de los dedos hasta que quede como migas gruesas. Incorporá la mezcla de levadura y el huevo y amasá suavemente hasta que la masa quede elástica. No amases de más para que queden tiernas por dentro.
-Cubrí la masa con un repasador limpio y dejala reposar una hora en un lugar cálido hasta que doble su tamaño. Evitá corrientes de aire para que suba parejo y sin burbujas grandes.
-Dividí la masa en porciones iguales y formá bolitas, aplastándolas ligeramente sobre la bandeja con papel de horno. Si querés, espolvoreá semillas por encima. No las aplastes demasiado para que queden esponjosas por dentro.
-Dejá reposar las figacitas otros 20 a 30 minutos mientras precalentás el horno a 180°C. Este segundo levado es clave para que se inflen bien y queden aireadas.
-Batí la yema con un chorrito de leche y pincelá cada una, luego horneá entre 18 y 22 minutos hasta que estén doradas. Pincelar con yema y leche da ese color brillante y ayuda a que la corteza quede crujiente. Sacá del horno y dejá enfriar unos minutos antes de probarlas. Si querés que duren tiernas, guardalas en una bolsa hermética apenas se enfríen, aunque seguro desaparecen antes de llegar a la bolsa.

