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Deliciosa receta de "Culurgiones", una pasta italiana similar a los dumplings que deleita con su combinación de sabores

Una receta típica de Cerdeña que sorprende con su forma artesanal, su relleno sabroso y ese toque casero que la hace irresistible. No solo conquistan por su parecido a los dumplings, sino también por su textura delicada y la manera en que cada bocado transmite el típico sabor europeo.

En Italia cada región tiene sus propias recetas y en Cerdeña brillan los Culurgiones, una pasta que a primera vista pueden confundirse con dumplings, pero esconden una personalidad especial que los hace irresistibles. Son como pequeñas empanadas de masa rellena que combinan tradición y sabor, reflejando el espíritu artesanal de la cocina de la isla.

Lo que los distingue no es solo su gusto, sino también la manera en la que se cierran: con un repulgue trenzado que parece una espiga de trigo. Ese detalle los vuelve tan atractivos a la vista como al paladar, y su presentación en la mesa siempre logra sorprender a quien los prueba por primera vez.

Cómo hacer los Culurgiones, una pasta italiana que sorprende con su gran sabor
 Cómo hacer los Culurgiones, una pasta italiana que sorprende con su gran sabor
 Cómo hacer los Culurgiones, una pasta italiana que sorprende con su gran sabor

Los Culurgiones tienen un trasfondo que va más allá de la cocina, ya que en sus orígenes eran preparados en fechas especiales como agradecimiento por la cosecha, y el repulgue en forma de espiga no es casual: simboliza justamente la abundancia del trigo y la prosperidad. Con el tiempo, esta receta pasó de ser un plato festivo a una tradición familiar que se transmite de generación en generación, manteniendo intacta la esencia de Italia. 

Ingredientes:
  • 300 gramos de sémola de trigo fina o harina 0000
  • 120–150 ml de agua caliente
  • 3 cucharada de aceite de oliva
  • 1 pizca de sal
  • 600 gramos de papa 
  • 150 gramos de queso rallado
  • Hojas de menta fresca picada
  • 1 diente de ajo bien picado o rallado
  • Sal y pimienta
  • 400 gramos de tomate triturado 
  • 1 diente de ajo
  • Unas hojas de albahaca
  • Una pizca de azúcar
Preparación:

-Empezá por la masa mezclando la sémola con la sal. Hacé un hueco en el medio, sumá el aceite y agregá el agua caliente de a poco mientras integrás con un tenedor hasta que se forme un bollo. Pasalo a la mesada y amasá 8–10 minutos hasta que quede liso y elástico. Si se pega, espolvoreá apenas con harina; si está seco, mojate las manos y seguí amasando. Cubrí el bollo con film o un paño y dejalo descansar 30 minutos para que relaje el gluten.

-Mientras descansa, hacé el relleno. Pelá las papas, cortalas en trozos y hervilas en agua con sal hasta que estén tiernas. Escurrí y dejá que se evaporen uno o dos minutos al calor de la olla para que pierdan humedad. Pisá en caliente hasta lograr un puré liso. Sumá el queso rallado, el ajo, la menta y el aceite de oliva. Mezclá bien, probá y ajustá sal y pimienta. Dejalo enfriar por completo: frío toma cuerpo y es más fácil de moldear.

-Estirá la masa en la mesada apenas enharinada. Podés hacerlo con palo (en dos tandas) o con la maquina hasta 1–2 mm de espesor; cuanto más fina, más delicados quedan. Cortá discos de 7–8 cm. Poné una cucharadita colmada de relleno en el centro de cada disco. Cerrá plegando la masa sobre el relleno y sellá el borde con los dedos, cuidando que no quede aire. 

-Para el repulgue tradicional en “espiga”, pellizcá una punta, plegá un pequeño gajito hacia adentro y avanzá superponiendo pliegues hasta llegar al otro extremo. Si es tu primera vez, cerralos en media luna y marcá con tenedor: quedan bárbaros igual.

-Poné a hervir una olla grande con agua bien salada. En paralelo, prepará una salsa rápida calentando aceite con el ajo, sumando el tomate, sal y una pizca de azúcar; cociná 10 minutos y terminá con albahaca. Cuando el agua hierva, deslizá los culurgiones en tandas, mezclá suave para que no se peguen y cociná hasta que suban a la superficie; dales 1 minuto más para asegurar la cocción del relleno.

-Retirá con espumadera, pasá a una fuente tibia y mezclá con un poco de salsa sin revolverlos de más. Serví al instante con más salsa por encima, un hilo de aceite de oliva y queso rallado. Tip clave: mantené la masa siempre tapada mientras armás (se seca rápido), no sobrecargues de relleno y, si un borde no pega, humedecelo apenas con agua. 

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