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Receta de "Cacciatore" de pollo, un estofado italiano "para chuparse los dedos", ideal para los días de frío

Un clásico de la cocina italiana con pollo como protagonista, que se cocina despacito hasta quedar bien sabroso. Una receta casera, simple y reconfortante, perfecta para cuando baja la temperatura y se disfruta más lo hecho en casa.

El "Cacciatore" de pollo es un plato que conquista desde el primer bocado, ya que su preparación lenta permite que cada cucharada quede llena de sabor con un equilibrio perfecto entre suavidad y carácter. Es un estofado que invita a sentarse a la mesa con tranquilidad, disfrutar del momento y dejar que la fragancia a tradición llene la cocina, sobre todo cuando se vienen los días fríos.

Lo mejor de esta receta es cómo logra ser a la vez simple y profundo en gustos, porque su textura tierna y su  envolvente hacen que comerlo sea un placer cotidiano en el que cada cucharada recuerda la magia de lo hecho en casa y transporta a otras culturas sin salir del comedor. 

Receta de “Cucciatore” de pollo, para que tus invitados viajen a Italia sin salir del hogar
Receta de “Cucciatore” de pollo, para que tus invitados viajen a Italia sin salir del hogar 
Receta de “Cucciatore” de pollo, para que tus invitados viajen a Italia sin salir del hogar 

Este guiso tiene raíces profundas en la tradición italiana, donde "cacciatore" significa literalmente “cazador”, y originalmente era un plato rural preparado con los ingredientes que se encontraban fácilmente en la casa o el campo, pensado para nutrir después de jornadas largas y exigentes. Hoy sigue siendo un símbolo de la cocina casera europea, destacado por su combinación de pollo tierno, verduras frescas y hierbas aromáticas que le dan un sabor reconfortante y lleno de carácter.

Ingredientes:
  • 4 muslos de pollo con piel
  • 2 pechugas de pollo
  • Sal y pimienta al gusto
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cebolla grande picada
  • 2 dientes de ajo picados
  • 1 pimiento rojo cortado en tiras
  • 1 pimiento verde cortado en tiras
  • 400 gramos de tomates triturados
  • 100 ml de vino blanco
  • 200 ml de caldo de pollo
  • 1 cucharadita de orégano seco
  • 1 cucharadita de romero seco
  • 1 hoja de laurel
Preparación:

-Sazonar los muslos y pechugas de pollo con sal y pimienta por todos lados. Calentar el aceite de oliva en una cazuela grande a fuego medio-alto hasta que esté caliente pero sin humear y agregar el pollo, dejando que se dore lentamente, unos 4-5 minutos por cada lado, hasta que la piel quede con color y crujiente. Retirar y reservar.

-En la misma cazuela, añadir la cebolla picada y el ajo. Remover constantemente hasta que la cebolla esté transparente y el ajo tostado, unos 3-4 minutos. Agregar los pimientos cortados en tiras y saltear suavemente hasta que empiecen a ablandarse, aproximadamente 5 minutos.

-Verter los tomates triturados y mezclar bien con las verduras, dejando que la salsa se caliente y se integren los sabores. Luego, añadir el vino blanco y dejar que se evapore un poco el alcohol, unos 2-3 minutos, mientras se raspa el fondo de la cazuela para recoger los sabores dorados del pollo.

-Incorporar el caldo de pollo, el orégano, romero y la hoja de laurel, removiendo suavemente para que los condimentos se distribuyan. Devolver el pollo a la cazuela, acomodándolo para que quede en contacto con la salsa, reducir el fuego a bajo y tapar la olla. Cocinar lentamente durante 45-50 minutos, revisando de vez en cuando y moviendo suavemente para que la salsa se impregne en el pollo y no se pegue.

-Probar la salsa y ajustar la sal y pimienta al gusto antes de comer. Servir caliente, acompañando con pan crujiente, puré o pasta para aprovechar toda la salsa y disfrutar de su sabor reconfortante.

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