Los argentinos nunca fuimos de rechazar un postre por ser demasiado dulce, y la leche planchada es un claro ejemplo de esto. Crocantes por fuera y suaves por dentro, estos pequeños manjares pueden prepararse aún cuando el almacén está medio vacío, y siempre van a ser un éxito en la merienda. Sin embargo, su alta concentración de azúcar previene a miles de argentinos de disfrutar de este postre.

El 1 de cada 10 argentinos que padecen de diabetes, aquellos con problemas de corazón y las personas que simplemente buscan mantener una dieta balanceada no podrán disfrutar de la receta clásica de la leche frita. Por suerte, esta famosa fórmula tiene una alternativa saludable. Para repetir sin culpa, traemos esta receta de leche frita light: sin azúcar, sin aceite para freír y más ligera que nunca.

Ingredientes

  • 400 ml de leche desnatada/descremada
  • 15 gr de stevia granulada
  • 35 gr de harina de maíz (maizena)
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 1 cucharita de café de canela
  • La piel de medio limón
  • 1 huevo
  • Harina para el rebozado
La mejor receta alternativa de leche frita light.

Modo de preparación

  1. En una olla, vertir 300 ml de leche, la piel de limón, la esencia de vainilla, la canela y la stevia. Calentar a fuego corona hasta llevar a ebullición, revolviendo siempre para que no se pegue al fondo de la olla ni se haga una capa de nata encima.
  2. Una vez que hierva, apartar la olla del fuego y tapar. Dejar infusionar durante 15 minutos, para que la leche absorba los sabores de los demás ingredientes.
  3. En un bol, mezclar la maizena con el resto de la leche (100ml). Incorporar hasta que se disuelva, para ayudar a que se incorpore la leche y prevenir que se formen grumos más adelante.
  4. Volver a colocar la olla sobre el fuego, a temperatura baja. Retirar la piel del limón, y añadir la mezcla de leche y maizena.
  5. Revolver constantemente con el fuego bajo hasta que la leche espese y coja una consistencia similar a la de la crema pastelera. Retirar del fuego y servir en un recipiente rectangular, esparciendo de manera uniforme para que todos los trozos sean igual de altos.
  6. Cubrir con un film y refrigerar por al menos cuatro horas. Una vez listo, cortar la leche en cuadraditos o rectángulos del mismo tamaño. Rebozar la leche ya cortada, pasando cada trozo por harina, y luego por huevo batido.
  7. Colocar todos los trozos en una bandeja de horno sobre papel de cocina o papel manteca. Hornear a 220º durante aproximadamente 15 minutos hasta que se doren. Retirar y dar vuelta los rectángulos para permitir que se dore el otro lado.
  8. Retirar del horno, decorar con un poco de canela o alternativas de azúcar. Dejar enfriar antes de servir.

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