Taschkele: la receta tradicional de ravioles húngaros que conquista con su sabor casero
Un plato emblemático de la gastronomía centroeuropea, elaborado con una masa suave y un relleno repleto de aromas que invitan a viajar sin salir de casa.
Las pastas son mucho más que una preparación italiana: representan un plato que se instaló en todo el mundo y que, con el paso del tiempo, fue adaptando sus rellenos, condimentos y formas según la tradición de cada rincón. Desde versiones simples para el día a día hasta elaboraciones más complejas para ocasiones especiales, este alimento se convirtió en un verdadero puente cultural.
Dentro de la misma región europea, pocos saben que existe una exquisita versión húngara de los ravioles: el Taschkele. Este manjar combina una textura suave y un interior delicioso, que pueden incluir quesos, especias, hierbas frescas o carnes, dando como resultado un bocado reconfortante y lleno de carácter.
Con un sencillo paso a paso, desde la elaboración de la masa casera hasta el relleno y la cocción final, se pueden convertir en un gran aliado de la cocina familiar. Un plato que no solo enamora por su sabor, sino también por la historia y tradición que lleva en cada mordisco.
¿Qué son los Taschkele?Los Taschkele tiene sus raíces en las comunidades judías húngaras, donde era preparado en celebraciones y reuniones familiares. Su nombre proviene del yidis y significa “pequeños bolsillos”, en referencia a la forma cerrada que guarda el relleno en su interior. Con el tiempo, se convirtió en un plato popular en la gastronomía.
Durante el siglo XIX y principios del XX, la receta viajó junto con los inmigrantes hacia diferentes países de Europa y América. En cada lugar fue adaptándose a los ingredientes disponibles, pero siempre mantuvo su esencia: una masa suave, un relleno sabroso y la calidez de un plato que une a la familia alrededor de la mesa.
- 400 gramos de harina 0000
- 2 huevos grandes
- 100 mililitros de agua
- 1 pizca de sal
- 1 cucharada de aceite (opcional, para más elasticidad)
- 300 gramos de queso ricotta o requesón
- 1 huevo
- 2 cucharadas de crema
- 2 cucharadas de cebolla picada y rehogada
- 1 cucharada de eneldo fresco picado (o perejil)
- Sal y pimienta al gusto
1- Preparar la masa
- En un bol, colocar la harina en forma de volcán, añadir los huevos, el agua y la sal.
- Mezclar desde el centro hacia afuera hasta obtener una masa homogénea.
- Amasar durante 8-10 minutos hasta que quede lisa y elástica.
- Envolver en film y dejar reposar 30 minutos.
2- Hacer el relleno
- En un bol, mezclar el queso, el huevo, la crema agria, la cebolla rehogada y el eneldo.
- Salpimentar al gusto y reservar.
3- Armar los Taschkele
- Estirar la masa fina con palo de amasar o máquina de pasta.
- Cortar círculos de 7-8 cm (puedes usar un vaso).
- Colocar una cucharadita de relleno en el centro y cerrar en forma de media luna, sellando bien los bordes con los dedos o un tenedor.
4- Cocción
- Hervir abundante agua con sal.
- Cocinar los Taschkele 4-5 minutos o hasta que floten.
- Servir con manteca derretida, crema agria o salsa ligera.
- Papa y cebolla caramelizada: puré de papas con manteca y cebolla dorada.
- Carne picada especiada: carne salteada con ajo, pimentón y perejil.
- Hongos y queso: salteado de champiñones con queso crema.
- Versión dulce: relleno de requesón con azúcar y ralladura de limón, servido con crema y azúcar glas.
- Siempre deja reposar la masa, así se relaja el gluten y es más fácil estirar.
- Si los bordes no sellan bien, humedécelos con un poquito de agua antes de cerrar.
- Para un sabor más auténtico, usa crema agria casera (mezcla crema con unas gotas de limón y deja reposar 15 minutos).
- Congélalos crudos en una bandeja y luego guárdalos en bolsas: así tendrás Taschkele listos para cualquier día.
- No los amontones al hervir: dales espacio para que no se peguen.

