Van como "piña" con el mate: exquisita receta de pancitos de pesto, fácil y barata
Estos pancitos de pesto son sencillos de preparar y llevan ingredientes accesibles. Esa receta súper rendidora es perfecta para quienes no tienen mucha paciencia en la cocina.
La merienda es uno de los momentos más elegidos para desconectar de la rutina diaria. En ese espacio tan arraigado a la costumbre argentina, el mate suele ser el gran aliado, acompañado por opciones clásicas como bizcochitos, medialunas o facturas. Sin embargo, cada vez más personas buscan sumar nuevas recetas caseras, fáciles y económicas, que mantengan ese espíritu cálido y compartido, por lo que estos pancitos de pesto pueden ser una gran opción.
Con una textura crocante por fuera y esponjosa por dentro, aportan un sabor distinto a tus tardes, tus comidas o incluso tus sanguches, gracias a la mezcla de albahaca, ajo y aceite de oliva que caracteriza a su saborizante. Ideales para salir de lo tradicional sin complicarse demasiado en la cocina.
Receta de pancitos de pesto para salvar cualquier situaciónPara la masa:
- 500 gramos de harina 000
- 10 gramos de sal
- 1 cucharada de azúcar
- 7 g de levadura seca
- 300 ml de agua tibia
- 2 cucharadas de aceite de oliva
Para el pesto:
- 1 taza de hojas de albahaca frescas
- 1 diente de ajo
- 3 cucharadas de aceite de oliva
- 2 cucharadas de queso rallado (opcional)
- Sal y pimienta a gusto
-Primero poné en un bowl grande la harina, sumale la sal y el azúcar, y mezclá todo con las manos o con cuchara. Después agregá la levadura seca y revolvé de nuevo para que se integre bien. Empezá a incorporar el agua tibia de a poco mientras vas mezclando con una cuchara de madera o directamente con la mano hasta que se forme una masa.
-Cuando veas que todo empieza a unirse, agregá las cucharadas de aceite de oliva y empezá a amasar con ganas, unos 10 minutos, hasta que la masa te quede lisa, suave y apenas pegajosa pero manejable.
- Una vez lista, tapala con un repasador limpio y dejala reposar en un lugar templado hasta que duplique su tamaño. Eso puede tardar entre 40 minutos y una hora, dependiendo del clima. Pasado ese tiempo, poné la masa sobre la mesada con un poquito de harina y desgasificá: eso significa amasarla suavemente para sacarle el aire. Después, estirala con las manos o con palo de amasar formando un rectángulo no muy fino.
-Untá toda la superficie con el pesto, que puede ser casero o comprado, y enrollá la masa como si fuera un pionono. Una vez que tenés el rollo, cortalo en porciones de unos dos dedos de ancho, y andá acomodándolos en una bandeja apenas aceitada o con papel manteca, dejando algo de espacio entre uno y otro para que puedan crecer.
-Volvé a taparlos con un repasador y dejalos leudar unos 20 minutos más. Mientras tanto, prendé el horno y precalentalo a 180 grados. Cuando los pancitos estén más gorditos y esponjosos, llevalos al horno durante unos 25 o 30 minutos, hasta que estén doraditos por fuera. Lo mejor es dejarlos entibiar un poco antes de servir, aunque tibios o fríos están igual de ricos.

