El puré de papas más esponjoso y cremoso: el truco que no te enseñaron
Con algunos trucos simples de cocina es posible lograr un puré mucho más suave, aireado y lleno de sabor. La clave está en la forma de cocinar las papas y en ciertos pasos del preparado que ayudan a obtener una textura liviana y cremosa.
El puré de papas es uno de los acompañamientos más clásicos y elegidos en la cocina. Su textura suave y su sabor delicado lo convierten en el complemento ideal para carnes, pollo, milanesas y muchos otros platos, sin embargo, aunque parece una receta sencilla, no siempre queda con esa consistencia cremosa y liviana que lo hace tan irresistible.
La buena noticia es que existen algunos trucos de cocina que pueden marcar la diferencia en el resultado final. Desde la forma de cocinar las papas hasta pequeños detalles en el momento de pisarlas o mezclarlas, ciertos pasos ayudan a lograr un puré mucho más suave, esponjoso y lleno de sabor.
¿Cómo preparar correctamente el puré de papas para que quede como una nube?
¿Cómo preparar correctamente el puré de papas para que quede como una nube?
Con ciertos métodos simples es posible obtener un puré bien aireado y lleno de sabor. Para darle un toque fresco al final, también se puede sumar un poco de perejil picado antes de servir, lo que además aporta aroma y nutrientes.
Ingredientes
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1 kilo de papas
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125 ml de leche caliente, sin que llegue a hervir
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130 gramos de manteca fría en cubos
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Agua suficiente para cubrir las papas al hervir
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Sal y pimienta a gusto
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Una pizca de nuez moscada
Paso a paso
-Primero colocá las papas enteras y con piel en una olla con abundante agua y un poco de sal. Es importante que el agua las cubra completamente para que se cocinen de manera pareja. Llevá la olla al fuego y dejalas hervir durante unos 35 o 40 minutos, hasta que estén bien tiernas. Para saber cuando quedan listas podés pinchar una con un tenedor: si entra con facilidad hasta el centro, ya están. Retiralas del agua y dejalas enfriar apenas lo suficiente como para manipularlas sin quemarte.
-Cuando estén tibias, pelá las papas y colocalas en un recipiente amplio. Pisalas con un pisapapas hasta desarmarlas por completo. Un buen truco para lograr un puré más liviano es evitar procesarlas con aparatos eléctricos, ya que eso puede volverlas pegajosas y pesadas.
-Luego pasá las papas ya trituradas a una olla y llevalas a fuego bajo durante unos minutos. Remové constantemente con una cuchara de madera para que pierdan la humedad que todavía puedan tener. Este paso ayuda a que el puré quede más suave y evita que quede aguado cuando se agreguen los otros ingredientes.
-A continuación sumá los cubos de manteca fría y mezclá bien hasta que se derritan e incorporen por completo. Después agregá la leche caliente de a poco, sin que esté hirviendo, mientras seguís mezclando para que todo se integre de manera uniforme. Esto permite conseguir una textura más cremosa y pareja.
-Si buscás un resultado todavía más delicado, podés pasar el puré por un colador de malla fina o un tamizador, presionándolo con una cuchara para que quede bien liso. Volvé a colocarlo unos instantes en la olla a fuego bajo y batí suavemente hasta que tome una consistencia bien suave. Finalmente condimentá con sal, pimienta y una pizca de nuez moscada.
-Al momento de servir, podés sumar un poco de pimienta recién molida por encima o un toque de perejil picado para darle un aroma fresco. Así vas a obtener un puré de papas muy cremoso, esponjoso y perfecto para acompañar todo tipo de platos.

