REPOSTERÍA CLÁSICA

El postre francés que conquista al mundo y se prepara con solo tres ingredientes

Este dulce es la estrella de la repostería clásica y su receta es mucho más sencilla de lo que imaginas. Este postre delicado se consolida como el favorito gracias a la combinación perfecta de una textura súper cremosa con una capa de caramelo crocante que fascina a todos los paladares.

La Crème Brûlée tradicional francesa, o "crema quemada" para muchos, es uno de los postres más ricos y apetecidos en todo el mundo. Se trata de una delicia muy delicada que ofrece una textura sumamente cremosa. 

Lo mejor de este clásico es que resulta muy fácil de preparar y utiliza ingredientes básicos que seguramente tienes en tu casa: crema de leche (o nata), yemas de huevo y azúcar. El truco para que quede perfecto reside en lograr ese caramelo crocante característico que corona el postre.

La historia detrás del icono de la repostería francesa

Este icónico postre francés posee una historia que proviene de la realeza y la invención ingeniosa. El relato cuenta que el pequeño príncipe Felipe de Orléans enfrenta un problema: su natilla (la base de la crema) se le enfría rápidamente. 

Para solucionar esta situación, el chef del príncipe idea un método innovador. Coloca una plancha al rojo vivo sobre la capa de azúcar que cubre la crema. El calor de la plancha logra caramelizar el azúcar, creando una corteza crujiente, sin que la crema subyacente se caliente. 

El príncipe queda fascinado con el contraste de texturas (la cremosidad de la natilla y lo crujiente del caramelo) y temperaturas (el calor de la cobertura y el frío de la crema). Gracias a su gusto, la receta se populariza en su corte.

Hoy en día, la Crème Brûlée continúa siendo un clásico que se mantiene inalterable en su esencia a lo largo de los años.

Este icónico postre francés posee una historia que proviene de la realeza y la invención ingeniosa.  
Este icónico postre francés posee una historia que proviene de la realeza y la invención ingeniosa.  
Receta paso a paso: la clave del caramelo perfecto

El éxito de la Crème Brûlée reside en el baño maría y el punto justo de caramelización. Esta receta rinde para cuatro porciones.

Ingredientes necesarios:
  • 2 tazas de crema de leche (nata)
  • 5 yemas de huevo
  • 1/2 taza de azúcar granulada (un poco extra para caramelizar)
  • 1 1/2 cucharaditas de extracto de vainilla. 

Para decorar, utiliza frutos rojos frescos (moras o frambuesas) y hojas de menta fresca.

 
El éxito de la Crème Brûlée reside en el baño maría y el punto justo de caramelización. 
El éxito de la Crème Brûlée reside en el baño maría y el punto justo de caramelización. 
Preparación y cocción:
  • Lo primero que haces es precalentar el horno a 160 °C. Bate las yemas y el azúcar hasta que la mezcla sea suave y cremosa. Luego, incorpora la crema de leche y la vainilla, y mezcla todo de manera suave.
  • Prepara los moldes para la crema. Dispón los moldes en una fuente grande para hornear y añade agua caliente hasta que el nivel llegue a la mitad de los moldes. Esto es el baño maría.
  • Coloca la mezcla en los moldes y hornea entre 45 y 60 minutos. Para asegurarte de que ya está cocida, inserta un cuchillo: si sale limpio, la crema está lista.
  • Retira los moldes del horno, colócalos sobre un trapo de cocina y deja que enfríen y reposen por 15 minutos.
  • Baja la temperatura del horno. Espolvorea una capa delgada y uniforme de azúcar granulada sobre la natilla ya cocida. Vuelve a colocar los moldes en el recipiente para hornear, pero esta vez con agua fría. 
  • Hornea nuevamente de 3 a 5 minutos o hasta que el azúcar se derrite y forma una corteza caramelizada y dorada. Si tienes un soplete de cocina, también puedes lograr el quemado con esta herramienta.
  • Si lo deseas, decora el postre con frutos rojos frescos y hojas de menta. Este postre causa sensaciones y resulta ideal para citas.
  • Esta nota habla de: