El truco de enfriar el arroz y la papa que reduce hasta un 60% sus calorías, según la ciencia
No es solo una cuestión de gusto. Un proceso químico transforma los carbohidratos en "almidón resistente", reduciendo las calorías y evitando los picos de azúcar en sangre.
Cocinar arroz, papa o pasta y guardarlos en la heladera antes de comerlos no es solo una cuestión de organización: es una decisión que altera la composición química de esos alimentos y los hace considerablemente más beneficiosos para el organismo. Un estudio realizado en Sri Lanka determinó que este procedimiento puede reducir hasta un 60% el contenido calórico del arroz, una cifra que llamó la atención de la comunidad científica y que convirtió a esta práctica en tendencia entre quienes buscan mejorar su alimentación sin resignar los carbohidratos.
El mecanismo detrás de este beneficio tiene nombre: almidón resistente. Cuando estos alimentos se cocinan y luego se enfrían, su estructura molecular se reorganiza y forma un compuesto que el cuerpo digiere de forma mucho más lenta. A diferencia del almidón común, este actúa como una fibra dietética: no genera picos de glucosa en sangre, prolonga la sensación de saciedad y fermenta en el colon, donde alimenta las bacterias beneficiosas del sistema digestivo y estimula la producción de butirato, un ácido graso que reduce la inflamación intestinal. Investigadores de la Universidad de Ciencias Médicas de Poznan confirmaron estos efectos en pacientes con diabetes tipo 1, quienes registraron niveles de glucosa significativamente más estables al consumir alimentos refrigerados frente a los mismos platos recién cocinados.
No todas las formas de enfriar producen los mismos resultados. Un estudio publicado en Frontiers in Nutrition encontró que congelar los alimentos genera hasta ocho veces más almidón resistente que refrigerarlos. En cuanto al recalentamiento, el microondas demostró ser más eficaz que el vapor o el hervor para preservar ese beneficio. El método con mejores resultados combina tres pasos: cocinar el arroz con una pequeña cantidad de aceite de coco, congelarlo durante al menos 12 horas y recalentarlo en microondas antes de consumirlo.
Cómo hacerlo sin riesgos
El único punto crítico es la manipulación del alimento una vez cocido. El arroz puede desarrollar la bacteria Bacillus cereus si permanece a temperatura ambiente por más de dos horas, generando toxinas que causan náuseas y malestar digestivo. Para evitarlo, alcanza con enfriar el alimento dentro de las dos horas posteriores a la cocción, guardarlo en recipientes herméticos y recalentarlo a temperatura alta antes de servir. Dividir las porciones antes de congelar acelera el proceso y hace que el método sea fácil de sostener como rutina semanal.

