RIQUÍSIMA

Nunca falla: la receta fácil para una tarta de ricota deliciosa y súper cremosa

Clásica, rendidora y muy simple de preparar, esta tarta de ricota se convierte en una aliada perfecta para resolver una merienda o sorprender con un postre casero sin complicaciones.

La tarta de ricota es una de esas recetas tradicionales que nunca pasan de moda. Su sabor suave, combinado con una textura cremosa y un toque cítrico, la convierten en una opción ideal para cualquier momento del día. Ya sea como postre después de una comida o como acompañamiento para la merienda, este clásico se adapta a distintas ocasiones sin perder su esencia.

Además, se trata de una preparación práctica que no requiere técnicas complejas ni una gran cantidad de ingredientes. Con elementos básicos que suelen estar en cualquier cocina, es posible lograr un resultado casero y sabroso sin invertir demasiado tiempo.

Otro de los puntos fuertes de esta receta es su versatilidad, porque la tarta de ricota puede disfrutarse tanto en días calurosos como en jornadas frías. Acompañada de café, mate o la infusión preferida, siempre resulta una opción confiable para compartir o darse un gusto.

Cómo hacer tarta de ricota casera en pocos pasos

Para la masa:

  • 250 gramos de harina 0000
  • 125 gramos de manteca fría
  • 100 gramos de azúcar
  • 1 huevo
  • Ralladura de 1 limón


Uno de los principales fuertes de la tarta de ricota es su versatilidad, ya que puede adaptarse como postre o como acompañamiento para una merienda. 
Uno de los principales fuertes de la tarta de ricota es su versatilidad, ya que puede adaptarse como postre o como acompañamiento para una merienda. 

Para el relleno:

  • 500 gramos de ricota
  • 150 gramos de azúcar
  • 2 huevos
  • Ralladura de 1 limón
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 100 gramos de crema de leche


Preparación:

  1. Para la masa, colocar la harina en un bowl junto con el azúcar y la ralladura de limón. Agregar la manteca fría cortada en cubos y desmenuzar con las manos hasta formar un arenado.
  2. Incorporar el huevo y unir hasta formar una masa homogénea. Envolver en film y llevar a la heladera durante al menos 30 minutos.
  3. Mientras tanto, preparar el relleno: en otro recipiente, mezclar la ricota con el azúcar, los huevos, la ralladura de limón y la esencia de vainilla. Integrar bien hasta lograr una textura suave.
  4. Añadir la crema de leche y mezclar nuevamente hasta obtener una preparación cremosa y uniforme.
  5. Retirar la masa de la heladera, estirarla y cubrir un molde previamente enmantecado. Pinchar la base con un tenedor.
  6. Volcar el relleno sobre la masa y distribuir de manera pareja.
  7. Llevar a horno precalentado a 180 °C durante aproximadamente 40 a 45 minutos, o hasta que la superficie esté firme y ligeramente dorada.
  8. Dejar enfriar antes de desmoldar y servir.

Tips e ideas para mejorar la receta

  • Para lograr una textura aún más cremosa, se puede procesar previamente la ricota o pasarla por un colador fino. 
  • También es posible sumar chips de chocolate o frutas como duraznos o frutos rojos al relleno para darle un toque diferente.
  • Otra opción es espolvorear azúcar impalpable por encima antes de servir.
  • Además, dejar reposar la tarta unas horas en la heladera ayuda a intensificar los sabores y mejorar la consistencia.

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