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Receta de farfalle: ¿Cómo cocinar la pasta italiana favorita de los chicos?

Originaria del norte de Italia, esta receta tradicional se destaca por su forma particular y su versatilidad para acompañar diferentes salsas caseras.

La cocina italiana es reconocida en todo el mundo por su enorme variedad de preparaciones tradicionales, donde la pasta ocupa un lugar central. 

Con ingredientes simples y técnicas transmitidas de generación en generación, muchas recetas lograron mantenerse vigentes durante siglos.

Dentro de las opciones menos conocidas, los farfalle destacan por su forma llamativa y versatilidad en la cocina. Este tipo de plato permite combinarse con diferentes salsas y se adapta tanto a menús sencillos como a preparaciones más elaboradas.

 Este clásico formato del norte de Italia se distingue por su forma particular y su capacidad de combinarse con una gran variedad de salsas. 
 Este clásico formato del norte de Italia se distingue por su forma particular y su capacidad de combinarse con una gran variedad de salsas. 

La historia de los farfalle

El origen de los farfalle se remonta a la región de Lombardía y Emilia-Romaña, en el norte de Italia. 

Su nombre significa "mariposas" en italiano y hace referencia a su característica forma, que se logra pellizcando el centro de pequeños cuadrados de masa.

Según la tradición, este formato comenzó a elaborarse en los hogares italianos durante el siglo XVI. Las familias utilizaban restos de masa de pasta para crear estas pequeñas piezas que luego se secaban y se conservaban para futuras comidas, convirtiéndose con el tiempo en una de las variedades más populares.

 Este formato tradicional nació en el norte de Italia y, con el paso del tiempo, se convirtió en uno de los más populares de la cocina casera. 
 Este formato tradicional nació en el norte de Italia y, con el paso del tiempo, se convirtió en uno de los más populares de la cocina casera. 

Ingredientes para los farfalle  

  • 300 g de harina de trigo (preferentemente 000 o 00)

  • 3 huevos grandes

  • 1 cucharada de aceite de oliva

  • 1 pizca de sal

  • Harina extra para amasar

  •  Ingredientes simples y frescos permiten preparar un plato casero lleno de sabor. 
     Ingredientes simples y frescos permiten preparar un plato casero lleno de sabor. 

    Paso a paso de la preparación  

    • Formar la masa

    Colocar la harina sobre la mesa formando un volcán. En el centro agregar los huevos, el aceite de oliva y la pizca de sal.

    • Integrar los ingredientes

    Con un tenedor comenzar a mezclar los huevos desde el centro hacia afuera, incorporando de a poco la harina hasta formar una masa.

    • Amasar

    Trabajar la masa con las manos durante unos

    10 minutos

    , hasta que quede lisa, suave y elástica.

    • Dejar reposar

    Cubrir la masa con film o un paño limpio y dejarla descansar

    30 minutos

    a temperatura ambiente.

    • Estirar la masa

    Con un palo de amasar o máquina de pasta, estirar la masa hasta que quede bien fina.

    • Formar la pasta

    Cortar cuadrados de aproximadamente

    3 o 4 centímetros

    .

    • Dar la forma característica

    Pellizcar el centro de cada cuadrado para formar el clásico diseño de los farfalle.

    • Cocinar

    Hervir en abundante agua con sal durante

    3 a 4 minutos

    , hasta que estén al dente.

     La pasta se cocina hasta quedar al dente y luego se integra con la salsa para potenciar los sabores. 
     La pasta se cocina hasta quedar al dente y luego se integra con la salsa para potenciar los sabores. 

    Consejos de la abuela 

  • Cocinar la pasta en abundante agua con sal, para que mantenga su textura.

  • No enjuagarla después de la cocción: el almidón ayuda a que la salsa se adhiera mejor.

  • Reservar una pequeña taza del agua de cocción, que puede agregarse a la salsa para darle más cremosidad.

  • Incorporar siempre el queso rallado al final, justo antes de servir.

  •  Pequeños trucos de cocina ayudan a lograr una pasta más sabrosa y con mejor textura. 
     Pequeños trucos de cocina ayudan a lograr una pasta más sabrosa y con mejor textura. 

    Salsas que acompañan muy bien esta preparación 

  • Salsa crema y champiñones: una opción suave y cremosa que combina muy bien con la textura de la pasta fresca.

  • Salsa pesto: preparada con albahaca, ajo, aceite de oliva, queso y nueces o piñones.

  • Salsa boloñesa: con carne picada, tomate y verduras, ideal para un plato más contundente.

  • Salsa cuatro quesos: mezcla de quesos fundidos que aporta una textura cremosa y un sabor intenso.

  • Salsa de manteca y salvia: una preparación simple y muy tradicional en la cocina italiana.

  • Salsa de tomate y albahaca: una de las combinaciones más clásicas y frescas.

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