RIQUÍSIMOS

"Salvavidas" de tarde: la receta definitiva de buñuelos dulces para lucirte sin gastar de más

Aprendé a hacer este clásico en solo 30 minutos y con lo que tenés en la alacena. El secreto para que salgan esponjosos, sequitos y gastando poco.

Llegó el frío de abril y el cuerpo pide algo dulce. No hace falta gastar una fortuna en la panadería ni ser un experto en la cocina: los buñuelos dulces son el salvavidas definitivo para la tarde.

Se hacen en "dos patadas", rinden un montón y te aseguran una merienda que es un manjar.

Si tenés un poquito de harina y un huevo, ya tenés medio camino hecho. Acá te pasamos la receta paso a paso para que te luzcas hoy mismo sin moverte de tu casa.

Ingredientes: lo que tenés en la alacena

Para sacar una docena bien cargada necesitás:

  • Harina: 1 taza (común o leudante).

  • Básicos: 1 huevo, media taza de leche y un poquito de azúcar.

  • El toque: 1 cucharadita de polvo de hornear (si usás harina común) y esencia de vainilla.

  • Para freír: aceite (cantidad necesaria).

  • Final: azúcar y canela para espolvorear.

Los buñuelos dulces son el salvavidas definitivo para la tarde. 
Los buñuelos dulces son el salvavidas definitivo para la tarde. 

Paso a paso: cómo hacerlos en 30 minutos

Para que te salgan perfectos y no se te quemen, seguí este orden:

  1. La mezcla: en un bol mezclá la harina con el azúcar y el polvo de hornear. Sumale el huevo, la leche y la vainilla hasta que quede una masa suave y un poquito pegajosa.

  2. El aceite: calentá el aceite en una ollita a fuego medio. Truco: tirar un pedacito de masa; si sube rápido pero no se quema, la temperatura está perfecta.

  3. A la olla: con dos cucharas (o las manos enharinadas), armá bolitas y tiralas al aceite. Cocinalas 2 o 3 minutos, dándoles vuelta hasta que estén bien doraditas.

  4. El secreto: sacalos y ponelos en papel absorbente. Pasalos por azúcar mientras todavía estén calientes para que se les pegue bien.

Consejo para ahorrar y disfrutar

Estos buñuelos son ideales para cuando llegás cansado y querés algo rico con el mate o el café. Si te sobran (cosa difícil), los podés guardar en un tupper.

Al otro día les das un "golpe de horno" para que vuelvan a estar crocantes. Con una inversión mínima, tenés la merienda resuelta para toda la familia.

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