Cabina para tramposos: el llamativo invento para hacer llamadas desde una fiesta sin ser descubierto
Fue implementado en una fiesta electrónica y causó debate y furor en redes sociales. Conocé cómo funciona.
En una fiesta electrónica se implementó un llamativo elemento, que algunos denominaron en redes como “cabina para tramposos”, que se viralizó rápidamente en plataformas como TikTok o X porque permite la posibilidad de camuflar el sonido ambiente para no ser descubierto.
Se trata de una cabina telefónica en la que los participantes pueden comunicarse con quienes quisieran, pero con una botonera bastante particular que le permitía “zafar” de la incómoda situación.
Al ingresar a este sector de la fiesta, la persona podía elegir entre 6 opciones para que sea lo que escuche de fondo el receptor de la llamada al momento de comunicarse entre ambos.
Además, cuenta con una perilla para regular el volumen de estos sonidos propuestos por el responsable de la llamada. Las opciones son “en el cine”, “en el campo”, “con mucho tránsito”, “en la oficina”, “en la iglesia” o “en silencio”.
La repercusión en las redes socialesUn grupo de internautas cuestionó esta medida porque “romantiza la infidelidad, los dolores y los quilombos que crean” y de “la clase de relaciones que se tienen” ya que “no pueden vivir mintiéndole ni ocultando cosas a sus parejas”.
Otro de los usuarios argumentó que este invento no funcionaría por mucho tiempo debido a que si tienen alguna sospecha de una infidelidad “le pedirían hacer una videollamada”.
“Lo necesitamos urgente para la Bresh para los diablos y las diablas”, sostuvo otro de los internautas que participó en los cientos de comentarios que tuvo el video con más de 985 mil reproducciones.
Algunos de los comentarios que acompañaron al video fueron “esa iglesia suena a infierno”, “así se gorrea con la tecnología”, “para qué se ponen en pareja si piensan en hacer esas cosas” o que esto “ya se había hecho en los años 2000 en una publicidad de una marca de cerveza” a la que llamaron teletransporter.

