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La sorprendente justificación de una pizzería que le cobra a los clientes el gas y la luz

El dueño del local de comida habría agregado los inesperados costos para llamar la atención a la suba de impuestos que amenaza con cerrar su restaurante.

Mantener un restaurante cuesta mucho más que los ingredientes de las comidas en el menú. El salario de cocineros y meseros, los mejores productos para preparar sus comidas, bebidas al por mayor y, como en todo edifico, los impuestos por luz y gas. Es este último gasto el que hoy preocupa a los comerciantes de Europa, donde la actual crisis energética llevó a algunos propietarios a tomar medidas drásticas para mantenerse a flote.

Uno de estos desesperados esfuerzos fue retratado en la histórica pizzería "Gorizia 1916", en la ciudad italiana de Nápoles, donde el dueño comenzó a cobrar un porcentaje figurativo a sus clientes por el gas y la luz que utiliza el local a modo de protesta.

 

La sorprendente justificación de una pizzería que le cobra a los clientes el gas y la luz
El dueño del local cobró una "contribución" para costear la luz y el gas.

 

Así lo muestra una cuenta que ya compartieron varios medios italianos, en la que además del precio de una pizza Margherita, una Coca Cola, el postre y el café, aparece el de la luz (1,20 euros) y el gas (0,50 euros). Traducido a pesos argentinos, el restaurante cobra $173 por la luz y $72,15 por el gas para llamar la atención de los clientes a esta problemática que preocupa a innumerables empresarios.

Salvatore Grasso, propietario de la pizzería Gorizia 1916, explicó al medio local Corriere della sera que las facturas de la electricidad y el gas de su establecimiento aumentaron un 300% en comparación con el año pasado. "En el recibo más alto ahora indicamos los costos de gas, energía y alquiler. Con estos precios estamos contra la pared", expresó, desesperado.

 

 

 

Fue por este motivo, y con la intención de captar la atención de los medios, que decidió comenzar a cobrar un porcentaje de la luz y el gas a sus clientes, además de otra suma por el alquiler. El dueño del establecimiento quería que todo el mundo supiera a qué complicada situación se está enfrentando tanto él como sus compañeros de profesión. "Estos costes están poniendo de rodillas a toda la cadena de suministro agroalimentario, desde la producción hasta el servicio al consumidor", agregó.

La última factura de la luz que tuvo que pagar Grasso es de nada más y nada menos que de 8.299 euros, una cifra que el año pasado, asegura, era mucho menor, con un "máximo de 2.800 euros". "No vemos solución. El próximo plazo supera los 9 mil euros, intenté provocar, pero no sirvió de nada", confesó el maestro pizzero sobre la problemática que ya forzó el cierre del negocio de varios de sus colegas.

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