Por Matías Resano
mresano@cronica.com.ar

En el partido bonaerense de Almirante Brown tiene lugar una admirable obra solidaria encabezada por dos mujeres que les brindan alimento, y principalmente contención y afecto, a decenas de niños. Los cuales concurren al comedor "Un nuevo despertar" cuando escuchan el sonar de una sirena que justamente encienden ambas mujeres como particular mecanismo para convocar a los chicos y comenzar una nueva jornada en el establecimiento benéfico, no sólo para satisfacer una necesidad básica sino para construir nuevos lazos de amistad.

Habitualmente las sirenas son asociadas con momentos e instancias de alerta, y suelen generar preocupación, angustia y desesperación. Sin embargo, en la localidad bonaerense de San José, en el partido de Almirante Brown, nadie se alarma cuando Daiana y Gloria hacen sonar su megáfono, sino que es el llamado a empezar un día especial en "Un nuevo despertar". En el comedor de dicha localidad cada jornada se desarrolla al compás de las risas, las complicidades amistosas y principalmente la solidaridad. Valores y modos de vida que pregonan ambas mujeres hacia los más de cincuenta chicos que asisten al recinto benéfico, que se puso en marcha hace diez años.

Justamente por aquellos tiempos el hijo mayor de Daiana tenía 4 años, y a la progenitora le impactaba ver cómo otros niños de la misma edad padecían no contar con una ración de comida diaria, ni tampoco con la vestimenta adecuada, entre otras necesidades. Por lo tanto decidió aportar su granito de arena y a ella se le sumó Gloria. A partir de entonces, en los primeros pasos del comedor, sus mentoras idearon un mecanismo original para abrirles la puertas a todos. "Yo fui casa por casa avisando que cuando escucharan la sirena sería para avisarles a sus hijos que vengan a comer y a jugar. Pensé que no iba a venir nadie pero eran muchos", señaló Daiana al portal El Diario del Sur. En este sentido, la joven remarcó que "quienes escuchan la sirena y vienen, pasan a ser parte de nuestra familia".

En "Un buen despertar" no sólo los pequeños disponen de alimento sino también de actividades educativas, juegos y más que nada, lo cual resulta aún muy importante, contención y un espacio de diversión, un lugar que les saque una sonrisa a cada uno de ellos. Por esta razón, una de sus impulsoras enfatizó que "me motivan los chicos y las amistades que establecen entre ellos. Esto es una aventura para que ellos vengan, disfruten, poder charlar y reírnos juntos".

La iniciativa se desarrolla bajo los propios esfuerzos de quienes la planificaron hace una década, a través de sus propios recursos y de las donaciones de otras almas solidarias. Un accionar por el cual la misma Daiana reconoce que "me felicitan, se sienten orgullosos de mí, me llevo el sentimiento de ellos que no los defraudé. Muchos no conocen mi nombre pero saben que soy la chica de la sirena".

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