Por Matias Resano 
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Más de tres mil pasajeros de un crucero, en su mayoría argentinos, continúan varados, luego de navegar las costas europeas y africanas durante 14 días. En la jornada de este jueves la nave ancló en Marsella, Francia, pero a los turistas los invade la desesperación y la incertidumbre, puesto que hasta el momento no les han brindado ninguna precisión respecto al retorno a sus lugares de origen.

En la unidad marítima no se registran casos de coronavirus hasta el momento. El 3 de marzo pasado partieron dos cruceros de la compañía Costa Pacífica desde el puerto de Buenos Aires para emprender una travesía cuyo destino lo marcaban diferentes ciudades europeas.

En primera instancia, los transportes turísticos hicieron escala en las ciudades brasileñas de Río de Janeiro, Maceió y Bahía. Sin embargo, el 5 de marzo, cuando debían retomar el recorrido, el capitán de una de las tripulaciones decidió regresar ante el avance del Covid-19 en el continente europeo.

En la navegación que siguió su rumbo se encontraba Alicia, junto con su pareja José María, ambos oriundos de Villa Carlos Paz, Córdoba. Ellos, como el resto de los tres mil pasajeros comenzaron a advertir como su viaje de placer se tornaba un tormento puesto que en España las autoridades les negaron el arribo.

Por lo tanto, la travesía continuó en las costas africanas, mientras aguardaba el capitán que fuesen recibidos en Génova, Italia. Mientras tanto, "la empresa en ningún momento brindó información y hasta prohibieron los noticieros en los camarotes", señaló Silvina, hija de Alicia, a Crónica.

Luego de dos semanas a la deriva, en las que no se detectaron contagios de coronavirus, el crucero finalmente detuvo su marcha en Marsella, y de acuerdo con el informe del capitán este viernes subirían a un avión que los trasladaría a sus países de origen.