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Alguna vez Alejandro Dolina nos respondió -sencillo y brillante- una consulta respecto de Jorge Luis Borges. En mal uso de cierta rebeldía joven y periodista al fin, le inferimos en cuanto a su admiración por el creador de "El Aleph", declarado antiperonista siendo Dolina un adherente al justicialismo.

"Verá que leo y disfruto a Borges porque es un escritor notable, no me lo perdería respecto de su visión política, respetable desde ya", nos dijo y fue enseñanza. Vamos por aquella misma orientación para lo que intentamos compartir. En estas horas donde una disciplina cuasi deportiva, que hace a la descalificación del otro, no hace excepciones ni tiene pausas, somos testigos de la relevante visita papal a Chile.

Allí Francisco desde el "a-b-c" de la Iglesia y su impronta se hace cargo del no ficcional temor de una guerra mundial, está atento a los grandes temas, hablará con los pueblos originarios y llevará su aliento a los pobres que buscan sobrevivir en tierra trasandina y la región. Temario que otros antecesores en la jerarquía máxima del Vaticano esquivaron o resumieron en alguna mueca.

Se aprecia demasiado corto entonces el tranco descalificador para perdernos el hecho de que un argentino llegue a dejar su huella, social sobre todo, en la Iglesia del Planeta, consciente del mandato, leal a convicciones y sin necesidad de cumplir al ciento por ciento el manual de protocolos de la Santa Sede. Casi un toque pop, mucho de rock, por fortuna.

Y no hay casualidades, el archivo no tan lejano en días de 2014, el ex cardenal Bergoglio eligió a Borges para que el estudio sobre el escritor alimentara la riqueza de entender al hombre y su trascendencia. Un papa peronista, como realzan incluso sus biógrafos italianos sin temor al "qué dirán", ese hombre que pregona la fe, invita además al saber, enriqueciendo el alma con mágica aleatoria de creer porque sí.

Vale considerarlo incluso desde un ángulo escéptico para comprobar la grandeza, vale medirlo en rigor de que el poder suele devenir en ego y el Papa -si lo posee- lo minimiza, en días donde incluso los mediocres se pavonean altivos.