Es una enfermedad que muchos creen erradicada, y sigue creciendo desde el 2013 en las villas del sur de la ciudad de Buenos Aires según datos del Salud'>Ministerio de Salud de la Nación. La pobreza, el hacinamiento, el consumo de drogas, la desnutrición y la exclusión aumentan su posibilidad de contagio y propagación. En los lugares más vulnerables, las tasas son comparables a las de algunos países de África (120 cada 100.000 habitantes) y son 20 veces más numerosas que en el norte.

Las provincias más afectadas por la tuberculosis son Salta, Jujuy, Formosa y Buenos Aires. En CABA, el área programática del Hospital Piñero es la más afectada, así como toda la zona sur. 

Según los últimas estadísticas realizadas por la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud en el 2018 se notificaron 9.635 casos de Tuberculosis en el país. La mayoría se dio entre personas de entre 20 y 44 años, de las cuales fallecieron 297. Por dicha enfermedad los números siguen aumentando en los últimos años. 

“La Tuberculosis es un tema de salud pública que nos aqueja a todos, no sólo como causa de enfermedad y/o mortalidad, sino también desde el punto de vista de los factores sociales y sanitarios que determinan su ocurrencia”, destaca la Dra. María Valeria El Haj, Directora Médica de vittal.

Se estima que hay 9 millones de casos nuevos por año en todo el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud. Además, la tuberculosis es la novena causa de muerte, y la primera, por encima del VIH, si se tienen en cuenta las enfermedades producidas por infección.

El Día Mundial contra la Tuberculosis se conmemora el 24 de marzo y constituye una gran oportunidad para concientizar sobre esta enfermedad, las medidas de prevención y su tratamiento, para lograr un compromiso global para ponerle fin definitivamente.

El lema «Es hora de actuar», pone el acento sobre la urgencia de adoptar medidas para cumplir los compromisos adquiridos por los líderes mundiales, a saber:

Aumentar el acceso a la prevención y el tratamiento.

- Establecer la rendición de cuentas de la salud pública.

- Garantizar una financiación suficiente y sostenible, en particular para la investigación.

- Poner fin a la estigmatización y la discriminación.

- Promover una respuesta a la TB que sea equitativa, basada en los derechos y centrada en las personas.

¿Qué es la Tuberculosis?

Es una enfermedad infectocontagiosa crónica producida por e. bacilo de Koch, que se localiza generalmente en el pulmón, aunque puede afectar otros órganos. Suele afectar principalmente a las poblaciones más vulnerables, entre las que se encuentran las personas con bajos recursos económicos, las minorías étnicas, los migrantes y algunos individuos con otras condiciones de salud como los infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), las personas con diabetes, personas con adicción a drogas o alcohol y con trastornos mentales.

El contagio se produce cuando quien la padece elimina pequeñas gotas de saliva (gotas de Fludgge) que contienen bacilos al toser, hablar o expectorar, teniendo mucha influencia las características del ambiente y la periodicidad y duración del contacto.

Fotografía: Salud'>Ministerio de Salud

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico se puede realizar a través de la bacteriología (baciloscopia), radiología, reacción de PPD (va a mostrar infección, aunque no enfermedad) y otras técnicas de laboratorio. Luego, la mayoría de los pacientes se cura en un periodo de seis meses o más de acuerdo a la categoría de la enfermedad si reciben tratamiento y lo cumplen de manera adecuada, preferentemente mediante esquemas de TAES (Tratamiento Estrictamente Supervisado) o TDO (Tratamiento Directamente Observado).

Una vez iniciado el tratamiento de la persona con diagnóstico de Tuberculosis es muy importante registrar y evaluar los contactos que viven o tienen relación con ella por más de 4 horas diarias, controlando si presentan o no sintomatología, si están vacunados o no y, de no estarlo y ser menores de 6 años y no contar con documentación de vacunación y/o con cicatriz, deberán vacunarse con BCG para poder iniciar la correcta quimioprofilaxis, tratamiento que dura aproximadamente 6 meses.

“La vacuna BCG protege contra la Tuberculosis, y es efectiva y segura para prevenir las manifestaciones severas de la enfermedad, por lo que debe administrarse al nacimiento, antes del alta sanatorial, siempre que el peso del recién nacido supere los 2 kg”, detalla finalmente la Dra. El Haj.

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