La electricidad y los dispositivos que funcionan a base de la energía que esta genera forman parte de la vida cotidiana de las personas desde hace más de un siglo. Sin embargo, en las últimas décadas, los avances tecnológicos aumentaron su influencia de forma exponencial, al punto tal que la convivencia con estos aparatos se da en la mayoría de los hogares, las 24 horas del día y en todo el mundo. Los efectos de la radiación electromagnética artificial que emana de los electrodomésticos, las redes inalámbricas y la telefonía móvil son acumulativos y pueden llegar a dañar la salud, especialmente la de los niños, jóvenes, embarazadas y ancianos. Por lo tanto, es fundamental informarse sobre las características de cada artefacto y hacer un buen uso de los mismos.

Se denomina onda electromagnética a la contaminación que producen los campos electromagnéticos, ya sean de alta, mediana o baja frecuencia. Estos son generados artificialmente por las instalaciones eléctricas, es decir, cualquier dispositivo que esté conectado a una fuente de energía eléctrica, incluso cuando están apagados; y por la transmisión inalámbrica de datos (wifi, antenas, teléfonos inalámbricos, entre otros).

Conocer su funcionamiento y alcance ayuda a protegerse de los efectos que tienen en el cuerpo humano que, por más que no se hagan evidentes inmediatamente, sí son considerados nocivos a largo plazo. Especialmente, en aquellos hogares donde viven personas que pueden ser más vulnerables a ellos.

Algunos de los aparatos que emiten ondas electromagnéticas son: la radio, la televisión (sobre todo las más antiguas), las luces, el aire acondicionado, el lavarropas, la heladera, las cocinas eléctricas, los teléfonos, las computadoras, los autos, etc. La lista es larga, pero hay ciertos dispositivos que emiten más radiación que otros. Por lo tanto, su utilización requiere de ciertos cuidados y precauciones para proteger a la familia.

Celular

Uno de los ítems tecnológicos que más interviene en el día a día de las personas es el teléfono móvil, irónicamente es uno de los que más ondas electromagnéticas emite. Para protegerse de sus radiaciones conviene mantenerlo alejado del cuerpo cuando no se está usando, especialmente de la cabeza y los genitales, a una distancia de 1,5 metros como mínimo. En caso de necesitar atender un llamado o responder un mensaje, se recomienda optar por la función de manos libres o hacerlo con auriculares de tubo de aire.

El Bluetooth y el WiFi sólo deben conectarse cuando sea absolutamente necesario.
Durante la noche es preferible apagar el aparato, en tanto, aquellas personas que deseen dejarlo encendido pueden ubicarlo en otra habitación o, al menos a tres metros de distancia.

La radio, la televisión, las luces, el aire acondicionado, el lavarropas, la heladera, las cocinas eléctricas, los teléfonos, las computadoras y los autos son solo algunos de los aparatos que emiten ondas electromagnéticas.

Secador de pelo

Puede que resulte una sorpresa para muchas mujeres, pero este aparato es uno de los más peligrosos en términos de radiación, ya que provoca un fuerte campo electromagnético.

Una solución para poder secarse el cabello sin exponer la salud, consiste en utilizar aquellos modelos cuyo motor permanece alejado de la persona, generalmente adosado a la pared, tal como ofrecen en los hoteles. De esta manera, se produce una menor incidencia del campo magnético sobre el usuario.

WiFi y computadoras

Si bien es cierto que esta tecnología revolucionó la comunicación, también es responsable de la creación de campos electromagnéticos que, cuando se emiten en niveles suficientes, pueden calentar los tejidos biológicos, según se desprende de diversos estudios y como reconoció la misma Unión Europea (UE).

Los especialistas en esta materia y algunas asociaciones ciudadanas comenzaron a exigir más precaución con el uso del WiFI, particularmente en espacios públicos, como escuelas y hospitales, donde se hallan las personas más vulnerables (niños, enfermos, embarazadas y adultos mayores).

El secador es uno de los más peligrosos en términos de radiación, ya que provoca un fuerte campo electromagnético.

Por otro lado, los routers que se emplean para utilizar esta tecnología, también afectan a la salud. En términos de seguridad, es mejor conectar las computadoras que se utilizan en el hogar por cable y, en el caso de necesitar un router inalámbrico, se debe colocar lo más alejado posible de las zonas de descanso.

En la misma línea, es importante prestar atención a los efectos de las PC y las notebooks, elementos que se volvieron vitales durante la pandemia del Covid-19. Los ordenadores de las décadas del '80 y parte de los '90 generaban fuertes campos magnéticos que incluso se relacionan con graves problemas de salud en los operarios que las controlaban. Ante esta realidad, los fabricantes lograron reducir la emisión, aunque nunca especificaron cómo lo hacían ni existe ninguna normativa que lo regule, una problemática que evidencia la necesidad de tomar precauciones en el empleo de estos artefactos.

Microondas

Estos hornos modernos generan radiaciones de microondas que estimulan las moléculas de agua de los alimentos, para poder calentarlos y cumplir con su objetivo. A pesar de que cuentan con una puerta blindada para evitar que emanen radiaciones al exterior, lo cierto es que todos tienen fugas porque es imposible retener semejante magnitud de proyección radioactiva.

Lo que los manuales de estos aparatos deberían aclarar es que los niveles de emisión a menos de 1 metro de distancia son muy elevados y, por lo tanto, dañinos para quien se expone reiteradas veces. Por eso es imprescindible insistir en la utilización de métodos convencionales para cocinar y calentar la comida.

Salud: efectos de la exposición

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), que depende de la Organización Mundial de la Salud (OMS), convocó a 31 expertos de 14 países para revisar los datos científicos disponibles sobre los efectos sobre la salud que tienen los campos electromagnéticos de los smartphones. La conclusión de la investigación reveló que las radiaciones de los teléfonos móviles deberían ser clasificadas como “posible carcinógeno para las personas”.

En el caso concreto de la radiaciones emitidas por celulares, los especialistas observaron que hay una relación estadística entre el uso de la telefonía móvil y dos tipos de tumor intracraneal (el glioma y el neuroma acústico).

Especialistas convocados por la OMS comprobaron que existe una relación estadística entre el uso de la telefonía móvil y dos tipos de tumor intracraneal.

Además de estos posibles efectos sobre la salud, se han realizado numerosos estudios que demostraron la relación existente entre la exposición a ondas electromagnéticas y el sueño. Se comprobó, por ejemplo, que la exposición a los sistemas de comunicación por móvil (GSM) influyen en la excitabilidad cortical y por ende, sobre la arquitectura del sueño.

Cambio de hábitos

Para mantener a la familia protegida de los efectos de las ondas electromagnéticas que generan los dispositivos eléctricos del hogar, basta con tener en cuenta algunos consejos básicos al respecto:

  • Evitar usar innecesariamente el Bluetooth en el dormitorio.
  • Optar por el Ethernet para conectarse al WiFi. Solo se trata de presionar un botón,.
  • No tener dispositivos enchufados en un rango de 1,8 mt. de la cama.
  • Disminuir el uso de teléfonos inalámbricos y de celulares. Tomarse un descanso por las noches y colocar el smartphone en modo avión y alejado de la cama.
  • Apagar y desconectar aparatos que no se utilizan.
  • Evitar trabajar con ordenadores portátiles sobre el cuerpo durante periodos prolongados, más aún si están conectados a la red.
  • No colocar aparatos eléctricos o electrónicos en las mesas de luz.

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