Una denuncia anónima por supuestas irregularidades en el área de Asuntos Internacionales del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) desató el escándalo que tiene de protagonistas al gerente del organismo, Bernardo Bergeret, y al ministro de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto.

Un sector del Incaa fue acusado de malversación de fondos durante el fin de semana, y este lunes varios de sus miembros quedaron sometidos a la apertura de sumarios y suspensiones, también hubo renuncias y desplazamientos del cargo. "Nunca estuve atrincherado en el Incaa (como circuló el fin de semana), nunca renuncié ni me pidieron la renuncia. Esto es una trituración mediática", sostuvo este lunes Bergeret que, por la tarde, fue formalmente desplazado de su cargo y quedó a la espera de un sumario.

La acusación es por gastos irregulares en fotocopias dentro de su sector, por un monto que supera los 6 millones de pesos. "Las firmas que aparecen en las compras no son mías. Muchas son en fechas que yo ni siquiera estaba en el país", aseguró. "Figura mi sello o mi nombre pero esas firmas no son mías, cualquier perito caligráfico puede acreditarlo", añadió.

Acusación anónima

Un comunicado del Incaa, que está bajo la órbita del Ministerio de Cultura, especificó: "El día 11 de mayo de este año comenzo a circular una denuncia anónima, en la que se manifestaba que entre enero y abril del año en curso se habrían malversado fondos del Incaa por $6.487.600 en gastos de imprenta originados en requerimientos de la Gerencia de Relaciones Internacionales, y se adjuntaban quince expedientes con las facturas y un listado de funcionarios y proveedores involucrados".

En consecuencia, "se decidió aceptar las renuncias del gerente de Asuntos Internacionales, Bernardo Bergeret, y del gerente de Administración, Nicolás Yocca; se rescindió el contrato de la abogada Sandra Menichelli; se suspendió a Alejandro Righini de la Coordinación de Internacionales y se apartó a Pablo Maggioni del área de Compras".

Bergeret explicó en diálogo con radio Continental: "El Incaa dijo que me echó y no era cierto, dijeron que yo había presentado la renuncia y no era cierto. Este fin de semana sufrí una trituración mediática. Dijeron que estaba atrincherado, y estuve en mi casa con mis nietos".

"Las autoridades del Incaa han realizado una maniobra haciendo trascender a los medios que yo había sido echado, cuando en realidad, por ser un empleado de planta permanente, para tal fin debería concluir el sumario y acreditada la culpabilidad que se me atribuye", señaló Bergeret.

El comunicado concluye: "Estas irregularidades ya fueron denunciadas ante la Oficina Anticorrupción. Estamos construyendo un Incaa ágil, capaz de dar respuestas, sostenible y transparente".