José Sacristán: "A los problemas de los argentinos los siento míos"
El actor español, quien dejó su huella en la ficción argentina, dialogó de manera exclusiva con Crónica y abordó todos los temas: su historia, cómo vivió la pandemia y su opinión acerca de las plataformas de streaming. ¡Enterate qué más nos contó Pepe!
Por Ricardo Filighera
@Rfilighera
Desde el amplio ventanal de su living, Pepe Sacristán (83) observa la postal de un clima que da cuenta de un frío casi glacial, pero alejado, por estos días, de la tormenta de nieve que azotó España de manera intempestiva y particularmente dura.
Pepe saluda a DiarioShow y se mete de lleno en la conversación: “La (tormenta) Filomena esta nos ha castigado de manera impiadosa y con unas complicaciones muy duras, por cierto. Además, luchando, por otra parte, contra este bichito siniestro (Covid-19) y, como decía nuestro gran amigo Fernando Fernán (Gómez), vamos durando”.
Y, en este sentido, nos agrega: “Generalmente, en tiempo de crisis, con nevadas o coronavirus, suelo aprovechar para mirar hacia atrás y revisar algunas cosas de ese pasado. No con el riesgo de darme contra la pared, pero sí porque soy memoria y me gusta saber de dónde vengo para tener conocimiento en dónde estoy y hacia dónde coño puedo llegar”.
Esos momentos traen para el actor y director más que la dicha, “una cierta cordialidad, un amigo habla de reivindicar la palabra alegría, más que la palabra felicidad. Y ahí vamos recorriendo el camino”. Y esos recuerdos retrotraen, precisamente, a sus años de la infancia en el humilde pueblo de Chinchón.
“Es verdad, la infancia me ha marcado a mí el origen, saber de mis raíces y el panorama que me ha tocado vivir por esos años. Saber que la vida no es fácil y es necesario aprender y, en la medida de lo posible, poder sonreír. No perder para nada el sentido del humor. Una mirada sobre uno mismo y los demás, a través del humor, se convierte en una buena terapia”.
-Esta emergencia sanitaria nos puso en jaque. Probablemente, la madre naturaleza nos esté dando una lección, ¿no?
-"La madre naturaleza, como no tiene término de comparación, no es buena ni mala, ni sabia ni imbécil; es lo que es y en ocasiones hay que enfrentarla, porque nos aniquila. La madre naturaleza es tan cruel e hija de puta como cualquiera; no obstante, es cierto que algo estamos haciendo en contra de nuestra propia naturaleza. Hay una idea del progreso que transita el camino equivocado; en consecuencia, va a ser muy difícil emplear el mecanismo de corrección".
"Pero la madre naturaleza es la que nos manda los terremotos, las nevadas, las pestes, no creo en una idea de justicia o advertencia de parte de esta señora, por lo tanto, ella nos manda lo que nos manda y nosotros debemos ser, eso sí, un poco más prevenidos".
-¿Cómo observás el comportamiento de las sociedades, en líneas generales, respecto de esta pandemia?
-"Como siempre, hay gente responsable e irresponsable y, en muchas oportunidades, con perfiles delictivos. Yo no quisiera estar en la piel de quienes, en estos momentos, tienen que tomar decisiones de orden público o sanitario. Está claro que todo el mundo anda dando bastonazos de ciego".
"En cuanto al comportamiento, en general, se dan circunstancias muy emotivas en el mundo de la sanidad y otros sectores. Es emocionante comprobar cómo el ser humano es capaz de gestos y actitudes maravillosas. Y también está lo más miserable, que es el que trafica con las vacunas, entre otras calamidades. En todo comportamiento humano aparece esta diversidad de la capacidad que uno tiene de ser el doctor Jekyll o Mr. Hyde".
-"Viendo nuevamente aquellos dos filmes magistrales de Vittorio de Sica, 'Ladrones de bicicleta' y 'Humberto D', observamos que el drama para subsistir de los jubilados continúa tan vigente como entonces".
"Precisamente, son dos obras maestras de un gran maestro, que informan sobre una situación que, lamentablemente, no ha cambiado. Y remontándonos unos cuantos años antes, ya don Miguel Cervantes, en el 'Quijote', señalaba estos comportamientos. Creo que la historia de la humanidad algo corrige, aunque no lo suficiente. Yo creo que la guerra está perdida, porque creo que me voy a morir y la injusticia, el atropello, la maldad , la estupidez y la necedad van a estar ahí, pero tenemos que tener en cuenta que hay que salir cada día a librar la batalla de la dignidad con alegría y con coraje y no dejarse amilanar, en la medida de lo posible, por supuesto; el que no tiene para comer la tendrá más complicada".
Cariño y empatía, desde el otro lado de océano“Extraño muchísimo a vuestro país y amigos, y aquí, muy cerquita, tengo como vecino a mi amigo Oscar Martínez y a Marina, su mujer, y los veo con cierta frecuencia. Y sigo atendiendo los problemas y dificultades que van atravesando, porque los siento como míos y a mucha honra y con mucho orgullo, en la medida en que me corresponda y me lo permitan ustedes, me siento como un argentino más”, subrayó Pepe Sacristán.
Y de aquellos grandes recuerdos que anidan en los afectos del actor fi gura, precisamente, su paso como conductor en radio Rivadavia. Y fue con el ciclo “Delante de las narices” y que se llevó a cabo los lunes de junio y julio de 1991. La cortina musical pertenecía al tema “De vez en cuando la vida” y el fraseo inconfundible de Joan Manuel Serrat.
El programa comenzaba con este oratorio de Pepe, después de las noticias de las 23: “Hola, buenas noches, soy José Sacristán y me gustaría muchísimo que pudieran quedarse conmigo, ya que podríamos hacer el programa juntos y, a lo mejor, como dice nuestro amigo Joan Manuel Serrat, esto nos sirve. O sea que esto va dirigido a vosotros, y si todavía andáis por ahí, pues que vamos a tratar de comunicarnos. A ti, amiga que te has incorporado en el turno del hospital: mándales saludos, mujer, a la paciente de la habitación 503, o tú, que haz ingresado a la fábrica. Estés, donde estés, amigo, amiga, que tengas una buena jornada y ojalá que este programa nos ayude a mirar a quién tenemos adelante y a nuestro lado”.
La era de las plataformasParte de la última producción de Pepe Sacristán en materia de ficción televisiva estuvo centrada en las miniseries “Velvet”, “Tiempos de guerra” y “Altamar”, producciones que subrayaron todo su caudal interpretativo y su búsqueda permanente.
Le consultamos a Pepe si las nuevas plataformas multinacionales (Netflix, Amazon) se constituyen en un necesario aporte de fuente de trabajo para un actor de cualquier latitud.
“En cuanto a ‘Altamar’, ha sido una miniserie de (la productora) Bambú, española, y que tuvo únicamente distribución de Netflix. Yo es la primera vez que trabajo para un filme en que, de alguna manera, ha tenido participación esa firma, siempre lo hice con propuestas que son de cosecha propia. Ahora bien, me causaba mucha gracia, ya que en ocasión del estreno me señalaban que el mismo día ya se había dado en 109 países. Y a mí, realmente, qué coño me importa, ya que mi relación con la gente se da cuando salgo al escenario y lo tengo al público ahí muy cerquita. En cuanto a estas empresas, y contestando tu pregunta, me parece a mí que se trata de fuentes de contratación, y mi relación, tanto en ‘Velvet’, como en ‘Tiempos de guerra’, fue con productoras españolas”, señaló enfáticamente el actor.

