Marcharon bajo el lema "Virgen del Milagro, gloria de este pueblo en quien siempre halla todo su consuelo".

Las provincias del norte argentino celebraron al Señor y Virgen del Milagro en el tradicional Triduo del Milagro, en el marco de una de las fiestas de la Iglesia Católica más convocantes en Argentina. Este año, se calcula que unas 800.000 personas acudieron a la cita religiosa, la cual inició el jueves y culminó este sábado.

Cada año, el día 15 de septiembre, las santas imágenes recorren en procesión las calles de la ciudad de Salta acompañadas de cientos de miles de fieles en una de las expresiones populares más importantes de Iberoamérica.

 

Bajo el lema "Virgen del Milagro, gloria de este pueblo en quien siempre halla todo su consuelo", los devotos de varias provincias y países vecinos participaron de la festividad, quienes superaron las dificultades del camino y las inclemencias climáticas para llegar a la Catedral Basílica de Salta, donde se llevaron a cabo las principales actividades.

 

 

Una de las figuras religiosas que brindó una misa y habló ante los miles de fieles fue el Monseñor Fabrizino Sigampa, arzobispo de Resistencia, Chaco, quien se manifestó en contra de la legalización del aborto, durante la misa del segundo día del Triduo del Milagro.

Su discurso no solo pasó por defender el rol materno, sino que cuestionó la discusión que se dio en el Congreso de la Nación y que terminó con el rechazo al proyecto para legalizar el aborto en agosto. "No saquemos una ley tonta que nos va a avergonzar después, porque nosotros hemos nacido de una mamá que no tuvo vergüenza de llevarnos en su seno y traernos a este mundo. ¿Cuánto le debemos a esa mujer?", se preguntó el arzobispo chaqueño.

En la Catedral se encontraba sentado el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, y miembros de su gabinete. Entre los cientos de miles de peregrinos que acudieron a la Basílica, una de las historias más emotivas fue la de Humberto Bautista, un salteño de 65 años que caminó solo más de 150 kilómetros para cumplir una promesa religiosa luego de que su hija dejara de sufrir bullying. "La fe mueve montañas", sostuvo el hombre, quien contó que realizó la peregrinación porque ahora su hija puede sonreír y no la molestan más.

En agradecimiento del presente de su hija, caminó durante dos días para llegar a Salta y lo hizo en soledad porque sus compañeros habituales de travesía no podían acompañarlo. Durmió a la intemperie y para el recorrido llevó solamente una bolsa con una frazada, un plástico para cubrirse y un poco de agua.

Tras finalizar la maratónica caminata, llegó a la Basílica y se sentó junto a otros peregrinos que participaban de la celebración para reponer el aliento y alimentarse, y así sumarse a las últimas actividades celebradas durante todo el día de ayer en las calles de la capital salteña.