"Fue la gota que rebalsó el vaso" dijo este miércoles a la agencia de noticias Télam Fabio Páez, a más de cinco años del femicidio de su hija Chiara asesinada en mayo de 2015, que encendió en todo el país (y en otros lugares del mundo) movilizaciones diversas con el grito de Ni Una Menos, vivas nos queremos”.

“Esta fecha nos genera sensaciones encontradas porque hay tristeza y dolor, pero también mucho orgullo. A pesar de que haya sido por el femicidio de Chiara, que hayan levantado su nombre como base del movimiento del Ni Una Menos, tanto a nivel nacional como internacional, en Uruguay, México, Bulgaria y otros países, provoca muchas sensaciones diferentes”, comenzó.

“Fue un antes y un después del 2015. Creo que pegó mucho, entró mucho en el ciudadano común. Hubo mayor cuidado y concientización, se comenzaron a tomar otras precauciones, particularmente en las ciudades más chicas. A pesar de que falte mucho por hacer, sobre todo a nivel judicial, se abrieron muchas líneas a las que llamar y obtener respuestas", agregó.

"Se formaron grupos de padres y madres, muchos grupos que asesoran a mujeres que sufren violencia de género. Lo único que falta es que se aceleren un poco las políticas para prevenir esto”, continuó.

“Creo que Chiara fue la gota que rebalsó el vaso. La violencia no empezó el 10 de mayo del 2015, cuando fue el femicidio de Chiara. Viene de muchos años. La terrorífica situación que se vivió esa noche, golpeada, enterrada en un patio, comiendo asado la familia a pocos metros de su cuerpo, catorce años, embarazada, buena, iba a un hogar de ancianos y a un comedor, ella era una chica buena, sencilla, común. Que le haya pasado esto hizo un cambio en muchas cabezas y generó algo muy espontáneo en todos lados”, reflexionó.

"La violencia no empezó el 10 de mayo del 2015, cuando fue el femicidio de Chiara".

Chiara Páez, una adolescente de la localidad santafesina de Rufino, desapareció la madrugada del 10 de mayo de 2015 luego de salir con un grupo de amigas y decirles que iba a encontrarse con su novio, Manuel Mansilla, que entonces tenía 16.

Ese domingo la familia denunció que no había regresado a su casa y la Policía rastrilló el pueblo junto a los vecinos para encontrarla. El cuerpo apareció horas después enterrado en el patio de la casa familiar de Mansilla, quien según las pericias la mató a golpes.

La autopsia determinó que Chiara había tomado un antiflamatorio utilizado para abortar, pues cursaba un embarazo de ocho semanas que su madre había aceptado, pero que la familia de su novio no quería que continuara.

En julio de 2016 el juez de Menores Adrián Godoy encontró a Mansilla "penalmente responsable" del femicidio, pero la pena se estableció un año después, en septiembre de 2017, cuando el condenado alcanzó la mayoría de edad.

El juez Javier Prado le dictó una condena de 21 años y 6 meses de prisión, confirmada el 2 de marzo de 2018 por la Cámara de Apelaciones de Rosario. Un recurso de inconstitucionalidad interpuesto por la defensa del joven envió el expediente a la Corte santafesina, donde desde hace dos años "está a resolución", dijeron a esta agencia voceros del alto tribunal.

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