"Mi sueño es poder ver la cara de mi hija al menos diez minutos antes de irme de este mundo". Con esa frase tan elocuente como conmovedora, Javier Fabretti, un hombre de la localidad santafesina de Sanford que quedó ciego hace ocho años a causa de una retinopatía diabética, puntualizó la principal razón que lo moviliza a intentar juntar una importantísima suma de dinero que necesita para afrontar un tratamiento en el exterior, lo que le permitiría recuperar parte de su visión.

Aunque sabe que no será tarea fácil conseguir los 50.000 dólares que demandará la intervención y demás gastos de traslado e internación, se aferra a la esperanza de que la solidaridad convertirá en realidad el noble desafío. A pesar de su fortaleza para salir adelante al punto que se las ingenia para realizar, a veces con ayuda de su padre, trabajos de mecánica o arreglos en su casa gracias al sentido del tacto que desarrolló para compensar la falta de visión, admite el "sufrimiento" emocional que le provoca su patología.

"Trato de ser optimista y encarar la vida de la mejor manera posible, pero la ceguera te limita a pesar de que nunca bajo los brazos para que Azul sepa que tiene un padre fuerte y que le da pelea a la vida". Javier recuerda con satisfacción que pese a su discapacidad, no se privó de cambiarle los pañales cuando era una beba y no menos orgulloso se siente de prepararle el desayuno cuando su señora sale a trabajar temprano.

La retinopatía diabética que padece desde hace quince años fue disminuyendo su visión hasta quedar totalmente ciego en 2012 luego del nacimiento de su hija. Si bien a lo largo de su padecimiento, fue sometido a ocho cirugías por desprendimiento de retina para intentar sobrellevar la afección, finalmente su cuadro se tornó irreversible, al menos hasta ahora que le surgió la alternativa de ser tratado en el Hospital Shizhentang de Beijing, aunque ello dependerá de la respuesta generosa que pueda conseguir por parte de la comunidad en el marco de la campaña benéfica que ya está en marcha.

De prosperar lo planificado, Javier viajará junto a su hermana para recibir el tratamiento que tendrá una duración de dos semanas y consiste en el implante de células madre para regenerar su visión y mejorar su funcionamiento renal que se vio afectado por su avanzado cuadro de diabetes, además de los tejidos del páncreas y la masa muscular, entre otros beneficios.

"Una vez realizado el tratamiento por medio del cual me garantizan recuperar parte de la visión, entre otras mejoras en mi cuerpo, tengo que seguir cuando regrese al país una dieta que me van a indicar con una medicación especial para mi patología, además de masajes de estimulación para la vista", explicó Javier, quien se mostró confiado en obtener buenos resultados.

Para colaborar, se puede depositar aportes voluntarios a una cuenta habilitada en la sucursal de Casilda del Banco Nación, cuyo número es 13801902855000 y el CBU 011019003001902855000.

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