Por Matías Resano 
mresano@cronica.com.ar 

Estuvo al borde de la muerte, vivió esclavizada a merced de su pareja durante años, pero éste se dio a la fuga, y por eso Delfina continúa en peligro, puesto que, si el hombre no se presenta a la Justicia en las próximas horas, la causa prescribirá, profundizando aún más el desamparo de la joven, que padeció las brutalidades más atroces.

A fines de 2015, Héctor Eceiza radicó una acusación penal contra su yerno, Alejandro Cofiño, por violencia de género contra su hija, Delfina. En este sentido, la propia víctima relató a Crónica que en esa ocasión "mi mamá me descubrió marcas de golpes en la parte izquierda de mi cara y le reconocí que era agredida por mi novio. Entonces mi papá hizo la denuncia". Esta ingresó en curso judicial al año siguiente, en el marco de una causa por lesiones leves encabezada por el Juzgado de Familia de Ameghino, localidad bonaerense donde comenzó la traumática relación amorosa.

De mal en peor

No obstante, al mismo tiempo que la investigación judicial avanzaba lentamente, la joven se dio cuenta de que atravesaba su segundo mes de embarazo, fruto de su vínculo con Cofiño. Por lo tanto, "volví con él pero viví una violencia más descontrolada. Yo no podía salir de mi casa, cuando se iba me encerraba bajo llave, no tenía acceso a las redes sociales, y hablaba por teléfono en alta voz. Las cortinas permanecían cerradas, era como vivir en una cueva y teníamos sexo cuando y las veces que él quería", detalló Eceiza.

A su vez, la mujer reveló que "me decía cómo me tenía que vestir, usaba ropa de mi hermana porque era un talle más grande, no me ponía perfume ni me maquillaba". Sin embargo, el nivel de agresividad fue en aumento. Incluso la sometía a azotes con el cable de un cargador de teléfono móvil.

Delfina consideró que "no hay nada que me ampare, porque encima se fuga y se está burlando de la justicia. Es una cargada, porque yo estoy con trastorno postraumático, bajo tratamiento psicológico por todo lo que pasé"

Al respecto, Delfina remarcó que "me di cuenta de que mi hijo corría peligro y dije, basta, porque incluso me pegaba mucho en la cabeza con el bebé en brazos. Además no soportaba más el dolor físico". En tanto, el proceso judicial continuaba su desarrollo, pero con obstáculos, ya que el acusado no se presentaba a cada llamado a indagatoria y hasta cambió su abogado defensor para dilatarlo aún más.

"En la tercera presentación, él no estaba en su domicilio y su madre reconoció que se fue a San Luis por trabajo, pero que no tenía contacto y acá estamos sin saber dónde está, corriendo serio riesgo de que la denuncia quede en la nada". El testimonio de la víctima devela que la causa quedará sin efecto en caso, que el acusado no reaparezca ante las autoridades judiciales antes del próximo 18 de octubre.

Por esta razón Delfina consideró que "no hay nada que me ampare, porque encima se fuga y se está burlando de la justicia. Es una cargada, porque yo estoy con trastorno postraumático, bajo tratamiento psicológico por todo lo que pasé". No obstante, la joven se animó a radicar una nueva denuncia por violación y violencia sexual, la cual impulsará una segunda investigación judicial.

En referencia a ello, la denunciante dejó en claro que "quiero que mi hijo sepa quién es su papá, una persona que violó mis derechos. Hay otra causa y eso me genera más esperanzas".

Ver más productos

La iglesia recuerda hoy a san Martin de Tours

La iglesia recuerda hoy a san Martin de Tours

Macri planea resolver la transición por decreto

Macri planea resolver la transición por decreto

La Amazonia y la destrucción del mundo

La Amazonia y la destrucción del mundo

Ver más productos