Por Conrado Moreno 
@conramoreno 

Desorientados y abandonados. Así se sienten Ramón Cavalieri y Viviana Ortiz, padres de Francisco, un chico de nueve años que padece neuritis óptica, una inflamación del nervio óptico que le hizo perder la vista total de un ojo y parcial del otro. El 26 de diciembre del año pasado, Francisco les manifestó a sus padres que le dolían los ojos y que de uno de ellos no podía ver.

Tras visitar a unos 27 médicos y someterse a más de 30 análisis, el menor fue diagnosticado de una rara enfermedad que afecta a una de cada 50.000 personas: neuritis óptica, afección que suele estar asociada con la esclerosis múltiple y puede ser un indicio de la enfermedad.

Crónica dialogó con Ramón, el padre del niño, quien contó el drama que vive la familia correntina. Es que, al dolor de saber que su hijo está enfermo, le suman la preocupación económica. En efecto, a Viviana, la mamá de Francisco, vicerrectora en un establecimiento educativo, no le pagan su sueldo hace más de un año, por lo que le deben una cifra cercana a los 149.000 pesos.

"Estamos indignados, molestos, nos sentimos engañados, ciudadanos de segunda. Para trasladarnos a Buenos Aires y pagar los gastos del tratamiento tuvimos que sacar seis créditos, en los cuales nos cobran un interés altísimo", reveló Ramón. El caso se hizo público hace un mes, cuando la familia decidió contar su situación a través de Internet.

Una vez que el tema se instaló en los medios locales, el gobierno de Corrientes se comunicó con ellos y les prometió que les iban a pagar lo que correspondía. "La cuestión es que a fin de mes nos empezaron a pagar en cuotas. Un diputado cobra el triple todos los meses y a nosotros nos tienen que pagar de a partes", sostuvo Ramón, quien agregó: "A todos los docentes les hacen lo mismo".

"Nosotros debíamos viajar a Buenos Aires a un médico en busca de una esperanza para nuestro hijo, todo sin obra social varios días. Sólo ese viaje nos costó 70.000 pesos", contó el papá de Francisco. Además, el mes pasado el Ministerio de Educación de la provincia quiso cesantear a Viviana. La mujer se había tomado trece días de licencia para ir a Capital Federal y cuando regresó se encontró con la noticia. Sin embargo, y gracias a un médico, consiguió un certificado y aseguró su trabajo.

El futuro de Francisco es incierto, ya que puede "mejorar hoy, mañana, en un año o nunca", según dijo su padre. En la actualidad, está bajo un tratamiento de inmunodepresión en el que se le aplican altas dosis de corticoides. Por lo tanto, es cuestión de esperar a que el propio organismo del menor responda de forma favorable.

Y mientras en virtud del delicado cuadro de salud, el niño permanece en su casa para no exponerse a ningún virus o bacteria, sus padres luchan para poder darle lo que necesita.