¡Feliz día, dulce de leche!
Aunque no tiene una fecha de nacimiento o lugar de origen establecido, este particular alimento tiene su epicentro en nuestro país, pero también se lo puede encontrar en otras regiones con diversos nombres.
El dulce de leche, uno de los alimentos característicos de la comida argentina cargado de mitos sobre su origen y sostenido por una industria pujante, celebra este viernes su Día Mundial, y el Centro Argentino de Promoción de este producto informó que de enero a julio de este año se elaboraron, en Argentina, unas 58.000 toneladas.
"Hace 25 años decidimos instaurar el 11 de octubre como Día Mundial del Dulce de Leche para impulsar la producción y el consumo de esta exquisitez que continúa siendo uno de los alimentos preferidos de los argentinos", dijo a Télam Lilly Frega Varela, presidenta del Centro Argentino de Promoción del Dulce de Leche y Afines (Capidya).
En sus distintas variantes, tradicional, familiar, repostero, heladero o alfajorero, este alimento se elabora con leche de vacas Holando Argentino, Jersey, ovejas, cabras y búfalas. En cuanto a los nombres posee varios según el país donde se lo consuma, por ejemplo: Doce de Leite (Brasil y Portugal), Milk Sweet (Estados Unidos), Confiture de Lait (Francia), Radaby (India), Fanguito (Cuba) o Cajeta (México), Manjar (Chile y Ecuador), Arequipe (Colombia y Venezuela) y Bollo de leche (Nicaragua), entre otros.
Uno de los relatos cuenta que el general José de San Martín ya comía dulce de leche en Chile, tras su gesta libertadora en el país trasandino, y que pronto el dulce se empezó a consumir en la provincia de Mendoza y luego llegó a Buenos Aires.
Otro de los rastros del dulce de leche se remonta a la Francia de Napoleón y relata que durante su campaña los soldados recibían una ración diaria de leche azucarada caliente.
Uno de esos días, uno de los cocineros abandonó la olla con la leche azucarada en el fuego para participar de la batalla y al hervir durante varias horas se transformo en "Confiture de Lait-Dulce de Leche". Ese cocinero entró en la historia de la comida francesa como el inventor del dulce en el año 1815.
El mito en la Argentina es similar al francés, pero quedó registrado en una escena que ocurrió en una estancia de Cañuelas, donde se encontraba una criada mulata del general Juan Manuel de Rosas preparando la lechada "para hacerle unos mates al general", que llegaría para firmar el Pacto de Paz que los líderes rubricarían el 24 de junio de 1829.
Los registros históricos relatan que Lavalle llegó de noche a la estancia cuando Rosas todavía no estaba, "cansado por el viaje pidió un mate, se recostó en la cama de Rosas y se durmió".
Aquí se registra el "accidente" de la cocinera que "inventó" el dulce de leche porque, al descubrir que Lavalle estaba durmiendo, salió asustada a pedir ayuda y abandonó la olla con leche y azúcar sobre la hornalla encendida que, al hervir, se convirtió en dulce de leche.
Sea cual fuere su origen, el dulce de leche es uno de los alimentos preferidos de los argentinos que se puede saborear como caramelos, bombones rellenos, chocolates, arrolladitos, flanes, budín de pan, churros, facturas, bombitas, merengues, tortas, helados, panqueques, alfajores o, ¿por qué no?, sencillamente a cucharadas.

