Firulais, el perro que se ganó el corazón de todos como agente de tránsito
El animal callejero comenzó a visitar los espacios de trabajo de los trabajadores de prevención hace tres meses. Ahora, con su chaleco amarillo, los acompaña a todos lados en su labor diaria.
En la provincia de Mendoza, el personal de tránsito y prevención, quienes pasan horas recorriendo las calles, tienen un compañero nuevo y muy especial: se trata Firulais, un perro callejero que se ganó el corazón de todos los uniformados y trabajadores del barrio.
Uno de sus compañeros, Manuel Maravilla, contó al medio Los Andes que el animal comenzó a visitar su espacio de trabajo hace unos tres meses.
"Estaba en Plaza Independencia y siempre se acercaba hasta la base de nosotros (los preventores) y nos acompañaba. Así, con el tiempo, empézó a patrullar", recordó Maravilla en diálogo con el medio local.
Si bien no se conoce que tuviera dueños, en las veredas todos comenzaron a llamarlo "Firulais" por lo que decidieron bautizarlo de esa manera.
Manuel y Firulais son inseparables, pero su amor perruno es transmitido a cada uno de los uniformados y su entusiasmo aumenta cada vez que ve un chaleco amarrillo acercarse para saludarlo.
"Como siempre salía a patrullar con nosotros le hicimos un chaleco amarillo y hace dos semanas que participa en los operativos de control por la cuarentena. Nos acompaña cuando vamos a pedir documentaciones y se queda quietito al lado nuestro", explicó Mnuel.
Ahora el perro tiene un nuevo hogar donde pasa por lo menos cinco noches a la semana. Las otras dos se queda a dormir en la sala de radio de la base.
"Yo vivo en Maipú. Lo llevo y traigo en el auto. Empezamos a las 7 y salimos a la 13 y los días que se queda sale a patrullar con otros compañeros por la tarde", apuntó.
En cuanto a su forma de interactuar con las personas en la calle remarcó que "es re manso, no le hace nada a los otros perritos y se deja acariciar. La gente le saca fotos y el se pone para que le saquen".
Los vecinos lo conocen muy bien y lo llenan de caricias y comida: "Las personas de los kioscos y los minimarket de la peatonal siempre lo saludan", comentó.
Firulais está más que comprometido con su labor y no toma descanso ni un día de patrullaje: "Un día probé en dejarno en mi casa y no le gustó. Lloró todo el día, así que ahora venimos siempre juntos", cerró.

