Mónica Katz: "El hambre es una deuda social, no un tratamiento"

Los trastornos alimenticios son una enfermedad que en muchas ocasiones es invisible. La médica especialista en Nutrición dialogó con Crónica y analizó en qué puntos hace falta concientizar a nuestra sociedad. Todos los detalles, en la nota.

El 2 de junio es el Día Mundial de la Acción por los Trastornos de la Conducta Alimentaria que busca alertar a la sociedad en dos aspectos. La existencia de la obesidad en la Argentina y por otro lado la obsesión que genera, junto a otros ingredientes, que un montón de jóvenes -sobre todos mujeres- tengan trastornos alimenticios.

Los trastornos de la conducta alimentaria son alteraciones y desórdenes mentales que afectan a la ingesta y al peso de la persona que los padece. Pero, más allá de estos síntomas más aparentes, se esconden dificultades psicológicas graves y complejas que repercuten en el funcionamiento normal de la vida diaria de la persona enferma.

“Si queremos hacer algo, tenemos que actuar para combatir la obesidad y los trastornos alimentarios juntos. Aunque los argentinos estemos gordos, no estamos comunicando las cosas como deberíamos”, explicó Mónica Katz Médica Especialista en Nutrición, en diálogo con Crónica. 

En ese contexto, destacó que las problemáticas de la sociedad actual son que se realizan dietas extremas sin regulación, que hay modelos de ideales estéticos alejados de las mujeres que caminan por las calles. “Las modelos son cada vez más flacas y las mujeres reales cada vez tienen más sobrepeso”.

Según las últimas estadísticas sanitarias de la Secretaría de Salud de la Nación, más del 50 por ciento de la población en Argentina tiene exceso de peso. “El hambre es una deuda social, no un tratamiento. La realidad se construye, si yo siempre veo mujeres flacas con piernas flacas, ese modelo pasa a ser el de imitar. Profesionales vendieron que esto funciona, el hambre no puede ser un tratamiento en un mundo que tiene hambre”, explicó Katz.

Mónica Katz: "El hambre es una deuda social, no un tratamiento"
Los medios de comunicación y la televisión muestran figuras irreales, imposibles de lograr.

De esta manera, la doctora cuestiona a los profesionales que siguen dando "dietas de hambre", a los medios de comunicación y a la televisión actual que muestra figuras irreales y asegura que sus consumidores van a “quedar frustrados ya que no pueden acceder a eso y si lo hacen es mediante dietas extremas que los dejan absolutamente carenciados, porque cuando uno no come: se come así mismo. Esto es hipotecar el futuro de los argentinos”.

Las dietas estrictas enfocadas en la pérdida de peso suelen traer graves consecuencias, sobre todo para los adolescentes y jóvenes que pueden caer en trastornos alimenticios con riesgos para su salud y hasta su vida.

Para luchar con los estereotipos existentes Mónica Katz sugiere: “Apagar el discurso dietante. A no hacer comentarios sobre el cuerpo de otros ni sobre el tuyo. Hay tanto tema interesante para hablar; te convocamos a no someterte a comentarios negativos sobre tu imagen, tus arrugas, tu edad, tu forma. Te convocamos a oponerte al ideal tiránico que todos aceptamos sin cuestionar. Todos juntos podemos cambiar este modelo de cuerpo que nos está matando lentamente. ¡Porque juntos somos poderosos!”.

Los principales trastornos: 

La anorexia se trata de un temor intenso a aumentar de peso y la percepción distorsionada del cuerpo. Para quienes la padecen es muy importante controlar su peso y su figura corporal, y hacen todo tipo de sacrificios, principalmente una reducción significativa de la ingesta de alimentos, que interfieren en su vida de forma significativa.

La bulimia puede presentarse con episodios de atracones con vómitos posteriores a la ingesta, ayunos prolongados, consumo de laxantes y diuréticos. También puede provocar muchas deficiencias nutricionales y alteraciones metabólicas con graves consecuencias para la salud.

Otro trastorno de conducta alimentaria actual es la ortorexia, que es la obsesión por comer de manera saludable. La preocupación patológica por la comida sana lleva a consumir exclusivamente alimentos procedentes de la agricultura ecológica, es decir, que estén libres de componentes transgénicos, sustancias artificiales, pesticidas o herbicidas, además de aquellas sustancias que hayan sufrido alguna clase de “condena o superstición”. Esta práctica se vuelve obsesiva dificultando la estabilidad emocional del paciente.

La vigorexia se manifiesta como la obsesión por el ejercicio físico, todos los días, muchas horas. Estas personas no descansan adecuadamente, además, se suele sumar a la reducción de alimentos similar a la anorexia, utilizando la actividad física como “compensador” de cualquier alimento que se consuma.

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