PREOCUPANTE

Alertan que el 83% de los trabajadores sufren "vulnerabilidad alimentaria": Uno de cada cinco no come en su jornada laboral

Un informe de la UCA reveló que más del 61% de los trabajadores asalariados de nuestro país se saltea las comidas por motivos económicos y que casi el 80% elige alimentos menos nutritivos. Además, el 26% no hace pausas para comer durante su rutina laboral.

Franco Lapalma

Un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA) reveló un panorama alarmante sobre la realidad nutricional de los trabajadores. El estudio, titulado "La alimentación y comensalidad en población asalariada de la Argentina", expone que la alimentación durante la jornada laboral ha dejado de ser una garantía para convertirse en un reflejo de las desigualdades estructurales y la pérdida de poder adquisitivo.

Basado en una encuesta nacional a 1.171 trabajadores asalariados formales, el reporte elaborado junto a la empresa Edenred indica que solo el 16,5% de la fuerza laboral está libre de privaciones alimentarias. El 83,5% restante enfrenta algún grado de vulnerabilidad, ya sea restringiendo las cantidades o resignando la calidad de lo que consume debido a limitaciones económicas.

Otro dato crítico del informe señala que el 61,1% de los asalariados admite haber tenido que saltear alguna comida durante su jornada de trabajo por falta de recursos económicos. De ese total, un 46,7% lo hace de forma ocasional, mientras que un 14,4% ya lo hace de manera regular.

Esta situación golpea con mayor fuerza a las nuevas generaciones: el 70,7% de los trabajadores de entre 18 y 29 años omite comidas, un ajuste forzado por los salarios iniciales que no alcanzan a cubrir las necesidades básicas. Asimismo, el 78,5% de los empleados ha optado por alimentos menos nutritivos pero más económicos, una práctica que uno de cada cuatro trabajadores (24,6%) ya ha incorporado como hábito.

Otro dato crítico del informe señala que el 61,1% de los asalariados admite haber tenido que saltear alguna comida durante su jornada de trabajo por falta de recursos económicos. De ese total, un 46,7% lo hace de forma ocasional, mientras que un 14,4% ya lo hace de manera regular.Esta situación golpea con mayor fuerza a las nuevas generaciones: el 70,7% de los trabajadores de entre 18 y 29 años omite comidas, un ajuste forzado por los salarios iniciales que no alcanzan a cubrir las necesidades básicas. Asimismo, el 78,5% de los empleados ha optado por alimentos menos nutritivos pero más económicos, una práctica que uno de cada cuatro trabajadores (24,6%) ya ha incorporado como hábito.googletag.cmd.push(function(){googletag.display('interparrafo02')});

"Esta cifra pone de manifiesto que los ingresos no logran cubrir los costos de alimentación durante la jornada, obligándolos a sacrificar su bienestar nutricional como mecanismo de ajuste frente al costo de vida actual", advirtió Ianina Tuñón, investigadora responsable del informe. 

En términos monetarios, el gasto es significativo: el 43,9% de los trabajadores destina entre $5.001 y $10.000 diarios para almorzar, mientras que un 20% supera los $10.000 por día.

Frente a este escenario, la demanda de una solución colectiva es masiva. El 80,4% de los asalariados se manifestó a favor de recibir un aporte económico de su empleador destinado específicamente a la alimentación, con libertad de elección. Este pedido se vuelve casi unánime en sectores críticos como la construcción (90,1%) y entre quienes ya sufren vulnerabilidad alimentaria extrema (91,5%).

Almorzar en el trabajo implica un fuerte desembolso: el 43,9% de los trabajadores gasta entre $5.001 y $10.000 diarios. (Imagen ilustrativa)
Almorzar en el trabajo implica un fuerte desembolso: el 43,9% de los trabajadores gasta entre $5.001 y $10.000 diarios. (Imagen ilustrativa)

Bárbara Granatelli, directora de Asuntos Públicos para Europa, América Latina y Medio Oriente de Edenred, explicó: "Que 8 de cada 10 asalariados manifiesten querer un aporte de su empleador para la alimentación es una señal clara de que existe una demanda concreta, transversal y urgente"

Según el estudio, el 58,7% de los trabajadores cree que su salud mejoraría significativamente si recibiera este tipo de ayuda.

El acceso a una comida digna también está determinado por la geografía y las condiciones edilicias de las empresas. El 22,6% de los trabajadores no ingiere ningún alimento durante su horario laboral, cifra que escala drásticamente al 50,1% en el Noreste argentino (NEA).

Alertan que el 83% de los trabajadores sufren "vulnerabilidad alimentaria": Uno de cada cinco no come en su jornada laboral

La infraestructura básica juega un rol clave: entre quienes no cuentan con heladera o microondas en su lugar de trabajo, el salteo de comidas asciende al 72%. Por el contrario, en los casos donde existe un aporte del empleador, la incidencia de esta problemática cae al 43,9%.

Actualmente, el acceso a estos beneficios es regresivo, ya que el 55,6% de los asalariados no recibe ninguna contribución para comer. Mientras que el 41,8% de los trabajadores con sueldos de hasta $800.000 califica su dieta como poco saludable, ese número desciende al 23,8% en el segmento de quienes perciben más de $2.000.000. 

El informe apunta que la alimentación laboral es un "nudo crítico" que vincula la economía, la salud y la equidad. La comida no es un gasto, sino una inversión estratégica en capital humano y salud pública.

"Mejorar la alimentación laboral es, en definitiva, mejorar la calidad del trabajo y, por extensión, la salud colectiva. Los datos advierten la necesidad de un cambio de paradigma: dejar de ver la comida laboral como un beneficio discrecional para entenderla como un pilar del bienestar y la productividad", concluye el estudio difundido por la UCA, al que puede accederse desde acá.


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